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democracia

Las nuevas formas de Inquisición y tortura patriarcal

📆 2 de diciembre
⏰ 19.00 horas
📩 Invitamos a participar de esta jornada de intercambio, que se llevará a cabo de manera virtual, para dialogar sobre nuevas formas de inquisición y tortura patriarcal hacia las mujeres, niños, niñas y adolescentes. Falso SAP, revinculaciones forzadas y penalización de madres protectoras.
🔝 Con un gran panel disertante: Dra. Diana Maffia, Mag. Andrea Tuana y Dra. Virginia Berilnerablauer. Modera la Directora de FLACSO Uruguay Carmen Beramendi.
‼️ No se requiere inscripción previa, únicamente debes conectarte el día y hora indicados a las redes de FLACSO Uruguay

Violencia de Género en tiempos de COVID19

SANTA FE

Organizado por Igualdad y Participación de Santa Fe, participé el jueves pasado del Conversatorio «Violencia de Género en tiempos de COVID19».

Los desafíos, las nuevas estrategias a plantearse dentro del feminismo y la realidad que nos toca vivir.

Para ver la charla completa, podés ingresar 👉 acá

Homenaje a María Teresa Merciadri de Morini. Desafíos jurídicos de la paridad de género.

El Programa de Actualización en Género y Derecho del Departamento de Posgrado de la Universidad de Buenos Aires tiene el agrado de invitarles el martes 26 de febrero, entre las 17 y las 18 horas  a la charla informativa de su VI cohorte, en el Salón Rojo de la Facultad de Derecho UBA, sito en Avda. Figueroa Alcorta 2263, Planta Principal, sector decanato.

Tras la apertura, se llevará a cabo el panel: “Desafíos jurídicos de la paridad de género. Homenaje a María Teresa Merciadri de Morini”, organizado en forma conjunta entre el Programa de Actualización en Género y Derecho del Departamento de Posgrado UBA y el Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad.

Casi tres décadas después de la sanción de la Ley 24012 que implementó los cupos para mujeres en las listas de cargos electivos, estamos ante una gran oportunidad para discutir los nuevos desafíos jurídicos que presentan este tipo de acciones afirmativas. Por un lado, hace 20 años María Teresa Merciadri de Morini tuvo que recurrir a CIDH para hacer cumplir dicha ley, mientras que en el proceso electoral de los próximos meses se aplicará por primera vez la Ley 27.412 y sus homólogas provinciales, sobre paridad de género en las listas.

Participarán María Luisa Storani (Parlamentaria del Mercosur); María Alejandra Lázzaro (Profesora de la Facultad de Derecho – UBA); Alejandra Tadei (Secretaria Judicial en Asuntos Originarios del TSJ-CABA); Susana Campari y Silvana Mondino (Asociación Civil Mujer y Gobierno). La moderación estará a cargo de Patricia Gómez, Coordinadora Académica del Programa de Actualización en Género y Derecho.

La actividad es gratuita y abierta al público. No se requiere inscripción previa.

¡Les esperamos!

Una mujer en la fórmula y ellas conducen*

«En la sección Política del domingo, Ezequiel Spillman dice que Carolina Stanley y Patricia Bullrich “compiten” por ser la vice de Macri. Es una competencia rara en realidad, y hace bien en ponerla entre comillas, porque se trata de una espera pasiva de la evaluación que se haga a último momento según estudios de opinión pública, en una estrategia electoral que le ha dado al PRO resultados positivos desde 2007. Se trata de poner en la fórmula una mujer acompañando a Macri, hasta ahora una mujer que le agregue presunta sensibilidad a un ingeniero poco expresivo y menos aún empático con las necesidades sociales».

*Este es un extracto de mi columna dominical del 10 de febrero pasado en Perfil. Pueden leer mi columna completa acá.

Feministas contra los autoritarios de la historia

Hace unos días se compartió en Perfil el prólogo que escribí para el libro «Feministas contra los autoritarios de la historia«. Trascribo el texto a continuación.

Esta semana fue presentado el libro Mujeres que dejaron huella, que repasa la trayectoria de Carmen Argibay, Florentina Gómez Miranda y María Luisa Bemberg. En el prólogo, la autora cuenta cómo fue ser feministas en tiempos de dictaduras.

por Diana Maffia

Quienes desde hace décadas activamos en el feminismo, fuimos influidas y acompañadas por mujeres que desde cada lugar de poder –en los comienzos del último período democrático, muy escasos– arriesgaron sus voces, decisiones políticas y acciones a favor del movimiento de mujeres. Cada vez más potente, mostrando innovaciones en el ejercicio del poder (como atestigua la continuidad desde 1986 del Encuentro Nacional de Mujeres, autogestionado en cada provincia), ese movimiento fue creciendo y haciéndose fuerte en sus reclamos. Con liderazgos cambiantes en diferentes ámbitos y momentos de la vida democrática, algunas de esas figuras fueron inspiradoras para salirse de los moldes, inaugurar modelos, hacer sinergias que resultaron en cambios muy profundos que fueron para las generaciones siguientes espacios ya ganados y lejos de la excepcionalidad.

Así hemos visto desplegarse talentos en el arte, la ciencia, la política, la comunicación, el derecho, el deporte, los espacios formales e informales de la dinámica económica y el muy fecundo territorio de las organizaciones de la sociedad civil. Pero es quizás en los últimos años cuando el feminismo ha logrado, como discurso y como acción, una masividad insospechada. Sorprendente para quienes no vieron venir la potencia de la marea de reclamos urgentes y justos al poder dominante, reclamos ciudadanos en clave de derechos, con la elocuencia y el clamor de los cuerpos en la calle. Pero sorprendente también para quienes, habiendo sido voces aisladas en nombre de tantas, veían de pronto a esas tantas a la par, físicamente, dando calor y palabras y colores diversos al reclamo, complejizando el “nosotras” de la política, mezclando los segmentos en un mosaico dinámico y autónomo.

Para mí en particular, despierta al feminismo durante la última dictadura como tensión tanto con el autoritarismo genocida como con los partidos políticos y movimientos de derechos humanos que se empeñaron en una ceguera misógina en la construcción de la resistencia, estos últimos años han sido de deslumbramiento y de sorpresa. No soy solo autorreferencial al decirlo, es un sentimiento que nos hemos contado con muchas compañeras de ruta, sonriendo al percibirnos en la calle en medio de esa marea joven que detona sus propias consignas y sueños.

Quizás por ese enorme y veloz crecimiento, a muchas se les ha hecho necesario explicitar su propia genealogía personal, las figuras públicas (y a veces privadas) que fueron sosteniendo con firmeza ese crecimiento, permitiendo a unas el apoyo y sostén de los espacios seguros construidos por las otras, dejando una senda marcada a pura fortaleza y empecinamiento allí donde no había camino o incluso había explícitas barreras que derrumbar.

Este libro recoge tres perfiles entrañables de estas ancestras, a las que tuve el raro privilegio de conocer y tratar: en el orden en que las conocí, María Luisa Bemberg, Carmen Argibay y Florentina Gómez Miranda. Como en esa metáfora de la trama, la urdimbre, la red, los nudos que se entrecruzan y sostienen la fortaleza del tejido, me llevaron a ellas otras mujeres brillantes. Y si comenzáramos así a ponerles nombre agradecido a esas mujeres que nos van sosteniendo en la vida, veríamos que son a la vez el motivo y soporte del encuentro con muchas otras. Por ellas pisamos suelo firme y por ellas podemos arriesgarnos a volar alto, porque no volamos sin red.

A María Luisa la conocí en los comienzos de la democracia, a través de la historiadora Hebe Clementi y la comunicadora Clara Fontana (hasta ese momento, única biógrafa de Bemberg). Los encuentros eran en el sótano de la librería Fausto, sobre la calle Corrientes, y el motivo era la organización de la Fundación Otra Historia, con la que Hebe se proponía intervenir en hacer visibles los protagonismos femeninos.

A Carmen me acercó Marcela Rodríguez, quizás la mejor jurista feminista de nuestro país, que había trabajado con Carmen en la formación judicial con perspectiva de género en un programa internacional. La defendí apasionadamente cuando fue atacada su candidatura a la Corte Suprema de Justicia y tuve el placer y el comprimiso de colaborar con ella durante el ejercicio de su Ministerio en el programa de investigación y capacitación judicial que creó, la Oficina Mujer, hoy bajo el cuidado de Elena Highton. Nos vimos por última vez en su departamento de la calle Montevideo, donde hablamos de cosas personales y profundas, cosas de mujeres, poco antes de su muerte.

Con Florentina nos conocimos personalmente a través de Susana Pérez Gallart y otras compañeras intregantes de la Comisión de la Mujer que ella presidía en la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (Mirta Henault, Ana María Novick, Susana Finkelstein, por nombrar algunas). Fue en ocasión de otorgarme en 2001 el Premio Dignidad que concedían cada año. Según la tradición por ellas establecida, cada mujer distinguida lo recibía de manos de quien había sido premiada el año anterior, que tenía además a su cargo trazar su semblanza. Tuve el altísimo honor de recibirlo de manos de Florentina y de entregarlo a Eva Giberti, dos feministas inmensas y dos maestras. Recuerdo perfectamente las palabras de Florentina aquella vez (que luego fue el inicio de muchos encuentros en su casa de Sarandí 1096 que a su muerte donó y hoy es la Casa de la Mujer Radical): “Nena, a mí me dieron este premio por lo que hice, pero a vos te lo dan por lo que tenés que hacer”, y procedió a indicarme varias metas en el camino que fueron parte de mi guía de acción.

En las páginas que siguen reconocerán, quienes como yo tuvieron la fortuna de ser sus contemporáneas, y se deslumbrarán quienes se acercan por primera vez a ellas, a tres de las mejores, de las imprescindibles. Y en esta experiencia cada una de nosotras, estoy segura, trazará su propio firmamento interior y les dará nombre a las estrellas compañeras que allí brillan para darnos luz por siempre.

Fuente: http://www.perfil.com/noticias/elobservador/feministas-contra-los-autoritarios-de-la-historia.phtml