un llamado a la cordura
En el marco de esta convocatoria a todos los sectores que integran el Sistema de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires, y atendiendo especialmente a las necesidades de los/as pacientes y los familiares de pacientes que se atienden en los distintos efectores del Sistema Público de Salud, es que deseo transmitir en esta ocasión mi profunda preocupación por el estado de situación generado por las políticas públicas en el Sector.
El estilo de la actual gestión en el Gobierno de la Ciudad es de carácter verticalista, y refleja un desconocimiento de la fecunda tradición y probada experiencia de las prácticas psicoterapéuticas que se desarrollan en nuestro país desde hace décadas. Dichas prácticas están sustentadas en los principios democráticos de participación comunitaria, el reconocimiento de los derechos de las personas con trastornos psiquiátricos, la capacitación permanente de los/as trabajadores en Salud Mental y la pluralidad de enfoques en el abordaje psicoterapéutico de los/as pacientes.
Parece ser el criterio del Ejecutivo en nuestra Ciudad, el de subsumir las políticas de Salud a criterios de beneficio económico. Las políticas de Salud Mental se deciden hoy, de manera inconsulta, en los Ministerios de Hacienda y Desarrollo Urbano. El funcionamiento general de todo el Sistema de Salud Mental propuesto por la actual conducción del Gobierno se dio a conocer en el pliego de condiciones para la construcción de nuevos recursos físicos para la atención de Salud Mental. La desjerarquizada Dirección de Salud Mental parece depender ahora de la Subsecretaría de Proyectos de Urbanismo, Arquitectura e Infraestructura.
Asimismo cabe preguntarse qué criterios sustentan los funcionarios de Hacienda para decidir prioridades en la distribución de insumos y medicamentos. Sabido es que si se interrumpe el suministro de psicofármacos a pacientes medicados, los pacientes se descompensan y pueden requerir una re-internación, con el costo psíquico que implica, y que además encarece la prestación.
Por otra parte, según consta en la convocatoria al “Concurso Nacional e Internacional de Ideas y Anteproyecto para el Parque Cívico” del Gobierno de la Ciudad, la reorganización del Sistema de Salud” prevé desafectar del uso de Salud las 37,7 hectáreas hoy ocupadas por los Hospitales Borda, Moyano y el Hogar Rawson. El objetivo de este emprendimiento está orientado a integrar las áreas verdes existentes a la generación de un Distrito Tecnológico, llamado nuevo “Cluster” de la inteligencia y futura sede del Centro Cívico. Queda claro entonces que no hay un Plan de Salud Mental en el inicio. De lo que se trata entonces es del Plan del Nuevo Parque Cívico, polo inversor que intenta desmantelar las comunidades que habitan el Borda y el Moyano.
¿Y qué decir de la nueva infraestructura edilicia prevista y de los dispositivos tecnológicos? El sistema de monitoreo con cámaras digitales entran en franca contraposición al Hospital de Puertas Abiertas. El modelo propuesto parece sustentarse en la contención física, mecánica y farmacológica en detrimento del abordaje psicodinámico, histórico y comunitario. ¿Qué dirían los Doctores Enrique Pichon Riviere y Mauricio Goldenberg de estos “novedosos dispositivos” producidos por la tecnología para controlar la supuesta peligrosidad del paciente en los tiempos en que se encuentra solo?
Por último, nada se dice en el supuesto Plan de Salud Mental sobre el destino de los/as pacientes crónicos que no pueden ser externados por problemas sociales, de los/as pacientes judiciales y de los deteriorados irreversibles. Tampoco se prevé la continuidad de los Talleres Protegidos, la continuidad laboral de los/as trabajadores de la Salud Mental y la formación de grado y postgrado de los/as concurrentes y residentes.
La situación descripta vulnera los derechos de quienes deberían ser beneficiarios/as del sistema de Salud Mental tal como lo concibe la letra de la ley 448.
El incumplimiento de la ley y una política pública de Salud asociada a la lógica de mercado se apartan radicalmente de una política enmarcada en los Derechos Humanos sostenida por esta Comisión.
* Texto que leí esta mañana en representación de la diputada Diana Maffía en el marco de la presentación del primer informe sobre salud mental.
Mirta Garibotti
10 Oct 2008











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