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Los Senadores no entendieron, están encapsulados. Entrevista Radiozonica

Comparto con ustedes esta entrevista con La mesa de los comunes en Radiozónica.
10 de agosto de 2018

“Los Senadores no entendieron, están encapsulados“

La Titular del Observatorio de Genero habló con La mesa de los comunes sobre el debate sobre el aborto.
Audio (27 min.)

Por: Florencia Rossi

La Titular del Observatorio de Genero, Diana Maffia, admitió que aunque no se aprobó la Ley que despenaliza el aborto, “muchas cosas cambiaron positivamente. Hay un salto cuántico dentro del Movimiento Feminista”.  Señaló también que muchos jóvenes pensaron al feminismo como ese colectivo diverso donde caben muchas diferencias “pero donde hay objetivos y acciones comunes”.

Maffia sostuvo que el feminismo que quedó atado a las pertenencias partidarias se debilitó y señaló: “Salgamos del frasco. Acá hay algo que está mal y punto. Ese activismo no ligado a lo partidario es un fenómeno, no es que se vayan todos, sino que hay que mostrar fortaleza y exigencia para que quienes estén, representen nuestros intereses”.

Asimismo, reconoció que la expansión horizontal de los feminismos populares y feminismos jóvenes “le dio una dimensión enorme. Han sido años explosivos para las manifestaciones de las mujeres como colectivo social. Los Senadores no lo entendieron, están encapsulados”. Argumentó también que nadie está hablando de mantener la penalización sobre las mujeres “la despenalización está socialmente y políticamente, falta concretarla con la Ley”

Fuente: http://www.radiozonica.com.ar/#!/info/5018124

Feministas contra los autoritarios de la historia

Hace unos días se compartió en Perfil el prólogo que escribí para el libro “Feministas contra los autoritarios de la historia. Trascribo el texto a continuación.

Esta semana fue presentado el libro Mujeres que dejaron huella, que repasa la trayectoria de Carmen Argibay, Florentina Gómez Miranda y María Luisa Bemberg. En el prólogo, la autora cuenta cómo fue ser feministas en tiempos de dictaduras.

por Diana Maffia

Quienes desde hace décadas activamos en el feminismo, fuimos influidas y acompañadas por mujeres que desde cada lugar de poder –en los comienzos del último período democrático, muy escasos– arriesgaron sus voces, decisiones políticas y acciones a favor del movimiento de mujeres. Cada vez más potente, mostrando innovaciones en el ejercicio del poder (como atestigua la continuidad desde 1986 del Encuentro Nacional de Mujeres, autogestionado en cada provincia), ese movimiento fue creciendo y haciéndose fuerte en sus reclamos. Con liderazgos cambiantes en diferentes ámbitos y momentos de la vida democrática, algunas de esas figuras fueron inspiradoras para salirse de los moldes, inaugurar modelos, hacer sinergias que resultaron en cambios muy profundos que fueron para las generaciones siguientes espacios ya ganados y lejos de la excepcionalidad.

Así hemos visto desplegarse talentos en el arte, la ciencia, la política, la comunicación, el derecho, el deporte, los espacios formales e informales de la dinámica económica y el muy fecundo territorio de las organizaciones de la sociedad civil. Pero es quizás en los últimos años cuando el feminismo ha logrado, como discurso y como acción, una masividad insospechada. Sorprendente para quienes no vieron venir la potencia de la marea de reclamos urgentes y justos al poder dominante, reclamos ciudadanos en clave de derechos, con la elocuencia y el clamor de los cuerpos en la calle. Pero sorprendente también para quienes, habiendo sido voces aisladas en nombre de tantas, veían de pronto a esas tantas a la par, físicamente, dando calor y palabras y colores diversos al reclamo, complejizando el “nosotras” de la política, mezclando los segmentos en un mosaico dinámico y autónomo.

Para mí en particular, despierta al feminismo durante la última dictadura como tensión tanto con el autoritarismo genocida como con los partidos políticos y movimientos de derechos humanos que se empeñaron en una ceguera misógina en la construcción de la resistencia, estos últimos años han sido de deslumbramiento y de sorpresa. No soy solo autorreferencial al decirlo, es un sentimiento que nos hemos contado con muchas compañeras de ruta, sonriendo al percibirnos en la calle en medio de esa marea joven que detona sus propias consignas y sueños.

Quizás por ese enorme y veloz crecimiento, a muchas se les ha hecho necesario explicitar su propia genealogía personal, las figuras públicas (y a veces privadas) que fueron sosteniendo con firmeza ese crecimiento, permitiendo a unas el apoyo y sostén de los espacios seguros construidos por las otras, dejando una senda marcada a pura fortaleza y empecinamiento allí donde no había camino o incluso había explícitas barreras que derrumbar.

Este libro recoge tres perfiles entrañables de estas ancestras, a las que tuve el raro privilegio de conocer y tratar: en el orden en que las conocí, María Luisa Bemberg, Carmen Argibay y Florentina Gómez Miranda. Como en esa metáfora de la trama, la urdimbre, la red, los nudos que se entrecruzan y sostienen la fortaleza del tejido, me llevaron a ellas otras mujeres brillantes. Y si comenzáramos así a ponerles nombre agradecido a esas mujeres que nos van sosteniendo en la vida, veríamos que son a la vez el motivo y soporte del encuentro con muchas otras. Por ellas pisamos suelo firme y por ellas podemos arriesgarnos a volar alto, porque no volamos sin red.

A María Luisa la conocí en los comienzos de la democracia, a través de la historiadora Hebe Clementi y la comunicadora Clara Fontana (hasta ese momento, única biógrafa de Bemberg). Los encuentros eran en el sótano de la librería Fausto, sobre la calle Corrientes, y el motivo era la organización de la Fundación Otra Historia, con la que Hebe se proponía intervenir en hacer visibles los protagonismos femeninos.

A Carmen me acercó Marcela Rodríguez, quizás la mejor jurista feminista de nuestro país, que había trabajado con Carmen en la formación judicial con perspectiva de género en un programa internacional. La defendí apasionadamente cuando fue atacada su candidatura a la Corte Suprema de Justicia y tuve el placer y el comprimiso de colaborar con ella durante el ejercicio de su Ministerio en el programa de investigación y capacitación judicial que creó, la Oficina Mujer, hoy bajo el cuidado de Elena Highton. Nos vimos por última vez en su departamento de la calle Montevideo, donde hablamos de cosas personales y profundas, cosas de mujeres, poco antes de su muerte.

Con Florentina nos conocimos personalmente a través de Susana Pérez Gallart y otras compañeras intregantes de la Comisión de la Mujer que ella presidía en la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (Mirta Henault, Ana María Novick, Susana Finkelstein, por nombrar algunas). Fue en ocasión de otorgarme en 2001 el Premio Dignidad que concedían cada año. Según la tradición por ellas establecida, cada mujer distinguida lo recibía de manos de quien había sido premiada el año anterior, que tenía además a su cargo trazar su semblanza. Tuve el altísimo honor de recibirlo de manos de Florentina y de entregarlo a Eva Giberti, dos feministas inmensas y dos maestras. Recuerdo perfectamente las palabras de Florentina aquella vez (que luego fue el inicio de muchos encuentros en su casa de Sarandí 1096 que a su muerte donó y hoy es la Casa de la Mujer Radical): “Nena, a mí me dieron este premio por lo que hice, pero a vos te lo dan por lo que tenés que hacer”, y procedió a indicarme varias metas en el camino que fueron parte de mi guía de acción.

En las páginas que siguen reconocerán, quienes como yo tuvieron la fortuna de ser sus contemporáneas, y se deslumbrarán quienes se acercan por primera vez a ellas, a tres de las mejores, de las imprescindibles. Y en esta experiencia cada una de nosotras, estoy segura, trazará su propio firmamento interior y les dará nombre a las estrellas compañeras que allí brillan para darnos luz por siempre.

Fuente: http://www.perfil.com/noticias/elobservador/feministas-contra-los-autoritarios-de-la-historia.phtml

Nuestra decada ganada, UNR

“Nuestra década ganada” es el nombre del primer Foro Feminista, en conmemoración de los 10 años del Núcleo Interdisciplinario de Género / CIFEG de la Universidad Nacional de Rosario.

La actividad se desarrollará durante los días 12 y 13 de septiembre en el aula 109 de la Facultad de Ciencia Política y RRII (Riobamba 250 bis). Entre los nombres quienes se reunirán a pensar la democracia, la política, y la ciudad desde una perspectiva feminista, figuran Zaida Muxi, Diana Maffia, Julia Strada, Florencia Minici, Jacquelina Flores, Estela Díaz, Mabel Gabarra, Majo Gerez, Caren Tepp y mujeres de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y colectivas feministas. En las jornadas habrá talleres junto al Grupo de Teatro del Oprimido para trabajar “Masculinidades, violencias y complicidades machistas” y “Feminismos, cuerpos y contra-pedagogías de resistencia”. También las muestras “Publicación N°1” de Cuadrilla Feminista y “Marikitas” de Juan Pablo Di Lenarda Pierini, que permanecerán en exposición en los pasillos de la facultad durante el transcurso del foro.

PROGRAMA:

Miércoles 12-9 | 19 a 21hs | Aula 109.

Apertura. Foro Feminista: Núcleo-Cifeg. Florencia Rovetto – Mariangeles Camusso – Alicia Vilamajo y Panel Especial:

EL DERECHO A LA CIUDAD EN CLAVE FEMINISTA. Coordinan: Lucho Fabbri y Aleja Ridruejo (Cifeg).

  • Diana Maffía – Dra. en Filosofía (UBA) – Directora del Observatorio de Género en la Justicia – Consejo de la Magistratura CABA.
  • Zaida Muxi – Dra. en Arquitectura, Docente en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Jueves 13-9

13 a 15hs | Aulas 108 y 109:

Dos TALLERES vivenciales simultáneos.

  • “Feminismos, cuerpos y contra-pedagogías de resistencia” (exclusivo para mujeres e identidades feminizadas). Coordina: Cifeg + Gto. Rosario (Grupo Teatro de lxs Oprimidxs).
  • “Masculinidades, violencias y complicidades machistas” (exclusivo para varones).
    Coordina: Cifeg + Gto. Rosario (Grupo Teatro de lxs Oprimidxs).

15 a 17hs | Panel Especial:

DESAFÍOS PARA PENSAR LA CIUDAD. Coordina: Dolores Castellá (Cifeg).

CUARTA OLA EN TIEMPOS DE MACRI. Coordina: Noelia Figueroa (Cifeg).

  • Estela Díaz (Secretaria de Género e Igualdad de la CTA de lxs trabajadorxs Argentina, CEMyT, Comité por la Libertad de Milagro Sala, Campaña Nacional por el Derecho al Aborto).
  • Julia Strada (Politóloga UNR, Magíster y Dra. en Economía, integrante de CEPA y CELS, columnista en C5N).
  • Florencia Minici (Lic. En Letras y Mg. (c) en Sociología Económica, Co-directora LatFem, agencia latina de periodismo y opinión, Colectivo NiUnaMenos BsAs, Co-autora del libro “Los feminismos ante el neoliberalismo”).
  • Jacquelina Flores (Secretaria Adjunta de la Confederación de Trabajadores/as de la Economía Popular -CTEP-, Coordinadora Nacional de Promotoras Ambientales de la Federación Argentina cartoneros, carreros y recicladores (FACCyR), e integrante Movimiento de Trabajadores/as Excluidos/as -MTE).

Además: MUESTRAS permanentes durante el Foro en los pasillos del Aula 109:

“Publicación N°1” de Cuadrilla Feminista
“Marikitas”. Creación y Dirección Artística: Juan Pablo Di Lenarda Pierini. Fotógrafxs: Rosario Pasquet / Juan Pablo Di Lenarda Pierini.

* El Foro feminista se organiza en el marco del “XIII Congreso Nacional y VI Internacional sobre DEMOCRACIA: Los escenarios democráticos del siglo XXI. Disrupción, fragmentación, nacionalismo, populismo y nuevos actores globales.” (fuente https://www.facebook.com/NucleoGeneroUNR)

Presentación: Travestis, mujeres transexuales y tribunales: hacer justicia en la CABA

Les dejo esta invitación para participar del evento que se detalla a continuación. Les esperamos!

El Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires  y la Subsecretaría de Políticas de Género de la Facultad de Ciencias Sociales tienen el agrado de invitar a ustedes a la presentación del libro “Travestis, mujeres transexuales y tribunales: hacer justicia en la CABA” coordinado por Blas Radi y Mario Pecheny, y publicado por Editorial Jusbaires, que se realizará el martes 14 de agosto entre las 17 y las 19 hs en el Foyer, ubicado en la Planta Baja de la Facultad de Ciencias Sociales, Santiago del Estero 1029 , CABA.

La presentación estará a cargo de Blas Radi (docente e investigador de FFyL-UBA, activista de derechos humanos e integrante del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires); Mario Pecheny (Profesor de FSOC-UBA e investigador del CONICET); Florencia Guimarães García (fotógrafa, activista travesti, Corriente Nacional Lohana Berkins) y Diana Maffía (Directora del Observatorio de Género en la Justicia).

La actividad es abierta al público. Esperando que les resulte de interés, saludamos a Uds. muy cordialmente,

Observatorio de Género en la Justicia

observatoriodegenero@jusbaires.gov.ar

Tacuarí 124 3º A, CABA

Tel. 4014-6894/5

El Estado infantiliza a las mujeres

Comparto con ustedes esta entrevista publicada en Revista Zoom.

Maffia: “El Estado infantiliza a las mujeres”

Referente de las luchas de género, Diana Maffia afirma que, más allá del resultado parlamentario, el debate sobre el aborto concluirá con “una victoria para las mujeres”. Estado paternal, el rol de la Iglesia y el futuro de la primavera feminista.

Tuvieron que pasar 30 años de militancia feminista para que Diana Maffía llegara a ver un sueño hecho realidad: cuadras repletas de pañuelos verdes y el debate de la Interrupción Voluntaria del Embarazo impuesto en los medios, en la calle y en el Poder Legislativo. Se sancione o no la ley, ya celebra el momento histórico, porque asegura que “hay algo que no vuelve atrás, una convicción de ciudadanía que construimos de forma colectiva, una afirmación de cada persona gestante acerca de su derecho”. Para ella, lo que antes era una utopía, hoy son los vientos de época protagonizados por “diversos feminismos populares y la irrupción generacional de feministas muy jóvenes, que le han puesto otras características al movimiento”.

Maffía es Doctora en Filosofía y Directora del Observatorio de Género en la Justicia, que depende del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Es docente de grado y posgrado en universidades nacionales e internacionales y fundó la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología. Como legisladora porteña por el ARI, entre el 2007 y el 2011, convocó a Lohana Berkins para ser parte de su gabinete, lo que convirtió a la referente del movimiento LGBT+ en la primera travesti con un cargo en el Estado.

Su camino en el feminismo está ligado a su trabajo en materia de Derechos Humanos y denunció el machismo en los organismos que los promovieron desde la última dictadura cívica, eclesiástica y militar: “Cuando se desarrolló el Juicio a la Junta, por ejemplo, no se permitió que las mujeres testimoniaran sobre los delitos sexuales en los campos de concentración, como si fueran parte de una cuestión privada e individual y no colectiva y pública”. Y añadió: “Ahora hay un surgimiento de una memoria individual y colectiva de mujeres, que nos revela muchísimas violencias que no habían sido consideradas violaciones a los Derechos Humanos”. En esta entrevista con Revista Zoom, analizó el debate parlamentario, el rol del Gobierno nacional en el avance del proyecto de ley y lo que llama “el florecer del feminismo”.

Las niñas eternas

“Le temen a que la mujer pueda abortar sin alegar razones, sin dar explicaciones a un tercero, porque hay una enorme desconfianza sobre la autonomía y la racionalidad de las mujeres”, reflexionó Maffía después de seguir de cerca las audiencias públicas y los debates en Diputados y Senadores. “(El Estado) no nos considera sujetos de derecho y, por lo tanto, piensa que, si se nos da un aborto a libre demanda y sin causales que puedan evaluar ellos, nuestra decisión va a ser arbitraria y no basada en razones”, agregó. El problema, según su análisis, está en la “tutela paternalista” del Estado, que “infantiliza a las mujeres, nos considera menores de edad perpetuas. El proyecto de ley va a garantizar la autonomía de la mujer, que es el verdadero problema político; y no el aborto en sí, que va a seguir existiendo con o sin Ley”.

En el año 2012, cuando acompañó la lucha por la sanción de la Ley de Identidad de Género (26.743), advirtió un problema similar: antes, el cambio de género era asignado luego de un peritaje psiquiátrico. A menudo, a las personas transexuales o transgénero se las evaluaba enfermas, bajo la etiqueta de “disforia de género”. “El género se determinaba en tercera persona, era una decisión del sistema médico avalada por la Justicia. Además, en este caso, el ´desajuste´ era patologizado. Con la Ley, la única autoridad sobre género pasó a ser la persona misma”, explicó. Y arremetió: “si las mujeres fuésemos plenas ciudadanas, debería pasar lo mismo y deberíamos tener el derecho a decidir”.

Sin embargo, la filósofa advirtió que el Estado no debería permanecer ausente o indiferente en lo que respecta a la planificación familiar, sino que la tarea pasaría por redefinir su rol. “El Estado debe responder a la demanda y amparar los planes de vida posibles. Si una mujer decide tener un hijo, el Estado debe garantizar un parto humanizado, la atención del embarazo, del puerperio, de la lactancia y todo lo que corresponde a la gestación. Y si decide no tenerlo, debe garantiza el acceso al aborto legal y gratuito y a la provisión de anticonceptivos. La decisión de qué plan seguir corresponde a la persona gestante”.

Cabeza a cabeza en el Senado

El próximo miércoles, se votará la media sanción tal como salió de Diputados, sin modificaciones. En este escenario, ninguna posibilidad se descarta y el proyecto puede ser: a)- aprobado esta semana; b)- rechazado y vetado por el resto del año legislativo; o c)- devuelto a la Cámara Baja para ser votado de nuevo, si se incluyen modificaciones.

A grandes rasgos, las posturas en el Senado se dividen en cuatro: los indecisos, que hasta el momento son tres; los llamados “verde claro”, que son los que apoyan el proyecto de ley pero con modificaciones; los que están a favor del texto tal como llegó desde Diputados y aquellos que están en contra. La legalización cosechó hasta ahora 32 votos a favor, mientras que el rechazo cuenta con 35. Un conteo muy parejo y peleado.

De todas formas, Diana Maffía se siente victoriosa. Está convencida de que el debate que se implantó a nivel social es irreversible y que, en caso de ser rechazado el proyecto de ley, una futura presentación sería debatida en otros términos y con un movimiento feminista muy nutrido. “El Monseñor Angeleli decía que tenía un oído en la Biblia y otro en el pueblo. Tomo sus palabras y reformulo: los legisladores tienen que tener un oído en la Constitución y en los Derechos Humanos y el otro, en el pueblo. No pueden tener un oído en la Biblia, porque esto es inapropiado en un país laico”, opinó.

La doctora considera que hubo un “tratamiento indebido del contenido de la ley” en las audiencias públicas y que el plazo para limitar la práctica del aborto –que en un dictamen presentado el miércoles pasado intentó bajarse de 14 a 12 semanas- no tiene sentido. “El Código Penal, que tiene 100 años y fue redactado por hombres exclusivamente, no impone plazos, sino que sólo habla de cuáles son las motivaciones por las cuales se pueden practicar abortos no punibles. Y es razonable, porque el plazo cambia a medida que avanza la tecnología. Hasta hace 15 o 20 años, a los 6 meses y medio, el embrión tenía sobrevida fuera del vientre materno. Actualmente, la tiene a los 5 meses y medio. De la misma manera avanza la neonatología y la tecnología de la fecundación in vitro”.

Además, consideró que el Gobierno nacional tuvo un rol fundamental al habilitar el debate parlamentario, a pesar de que sus principales funcionarios estén en contra y de que la vice-presidenta Gabriela Michetti, que preside la Cámara de Senadores, confirmara que rechazaría el proyecto en caso de tener que votar en una situación de empate. “Casi todos los avances que logramos las mujeres, como el Voto Femenino o la Paridad de Género en listas, fueron avances oportunistas de diferentes gobiernos. Este también lo es, pero el derecho se adquiere igual. Durante 8 años en un Gobierno presuntamente progresista y a cargo de una mujer, no lo logramos”, denunció la filósofa.

La primavera feminista

Aunque serán los votos de los senadores los que determinarán el destino de la ley del Aborto Legal, la plaza demostró ser un factor de peso en la deliberación. Los movimientos políticos, sociales y feministas que apoyan el proyecto especulan con duplicar la convocatoria de la vigilia del pasado 13 de junio: esperan una movilización de 2 millones de personas. Desde el Gobierno de la Ciudad se proyecta cortar el tráfico a partir de las 00 horas del miércoles 8 y extender un vallado desde el Congreso hasta la Avenida 9 de Julio. La plaza de Congreso quedará divida en dos, con un corredor de por medio en donde habrá Infantería. Sobre Entre Ríos y hacia el lado de Avenida Belgrano, se dispondrán las carpas correspondientes a los contrarios a la legalización. Desde Avenida Rivadavia, en dirección a Corrientes, se desplegará la “marea verde”.

“Yo creo que el feminismo floreció. Eso es lo que se vio en la última vigilia”, aseguró Maffía. Consideró que un factor central en el crecimiento de las organizaciones feministas fue la conformación de diversos modos de activismos o “feminismos populares”, a menudo ligados a organizaciones sociales y políticas que abarcan muchas demandas y no sólo las relacionadas al género. “No hay sólo un movimiento académico, de profesionales que leyeron 18 libros y entonces se recibieron de feministas”, aclara.

Consultada sobre la participación masiva de la juventud, aseguró que el feminismo vive una “irrupción generacional” y que las feministas jóvenes trajeron nuevas características al movimiento, como el activismo corporal, la puesta en la calle, la performatividad y, sobre todo, el rol central de las redes sociales y las nuevas formas de comunicar la política.

“El desarrollo de esa juventud feminista no depende de quienes venimos militando hace años, sino que es totalmente autónomo, tiene una nueva dinámica. Es un resultado tan inesperado después de tanto tiempo. Es como si se hubiera plantado una semilla que tardó mucho en florecer y que, de golpe, florece con todo. Permite que las de mi generación nos retiremos en paz. Me maravilla y, para mí, es una expansión del corazón”, concluyó.