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Participación

Presentación: Travestis, mujeres transexuales y tribunales: hacer justicia en la CABA

Les dejo esta invitación para participar del evento que se detalla a continuación. Les esperamos!

El Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires  y la Subsecretaría de Políticas de Género de la Facultad de Ciencias Sociales tienen el agrado de invitar a ustedes a la presentación del libro “Travestis, mujeres transexuales y tribunales: hacer justicia en la CABA” coordinado por Blas Radi y Mario Pecheny, y publicado por Editorial Jusbaires, que se realizará el martes 14 de agosto entre las 17 y las 19 hs en el Foyer, ubicado en la Planta Baja de la Facultad de Ciencias Sociales, Santiago del Estero 1029 , CABA.

La presentación estará a cargo de Blas Radi (docente e investigador de FFyL-UBA, activista de derechos humanos e integrante del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires); Mario Pecheny (Profesor de FSOC-UBA e investigador del CONICET); Florencia Guimarães García (fotógrafa, activista travesti, Corriente Nacional Lohana Berkins) y Diana Maffía (Directora del Observatorio de Género en la Justicia).

La actividad es abierta al público. Esperando que les resulte de interés, saludamos a Uds. muy cordialmente,

Observatorio de Género en la Justicia

observatoriodegenero@jusbaires.gov.ar

Tacuarí 124 3º A, CABA

Tel. 4014-6894/5

Comparto con ustedes esta entrevista realizada con Mujeres que no fueron tapa (duración: 14 minutos),

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

y su gacetilla.

Hola!

Cómo están?!

Les escribimos para compartirles una nueva edición de nuestro podcast, que hacemos con mucho amor para poner a rodar este objetivo que nos propusimos de hacer visibles a las mujeres que construyen por fuera de los estereotipos, pero por sobre todas las cosas mujeres que han encontrado su voz, que tienen algo para decir y compartir.

En esta edición conversamos con Diana Maffía, Doctora en Filosofía, Feminista, Directora del Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

En este podcast hablamos con ella, sobre el momento histórico que vive el movimiento de mujeres en el país, los desafíos que se presentan, la libertad, los derechos de las mujeres y un montón de cosas más.

Escúchenla, es abrazo, sabiduría, libertad e inspiración. 

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Noche de la Filosofia en el CCK

El sábado 30 de junio participaré de la Noche de la Filosofía

Les dejo a continuación más información (Telam).

La Noche de la Filosofía copará la noche del CCK el próximo sábado

Más de 50 filósofos y pensadores del país y del extranjero desarrollarán ponencias y debates en simultáneo en una nueva edición del tradicional evento del pensamiento.

Más de 50 filósofos y pensadores del país y del extranjero participarán el próximo sábado desde las 19 hasta las 2 de la madrugada de una nueva edición de La Noche de la Filosofía que se realizará en el Centro Cultural Kirchner, donde se desarrollarán ponencias y debates en simultáneo, además de una variedad de ofertas en gastronomía, artes visuales y música.

Tomás Abraham, Ezequiel Adamovsky, Diana Cohen Agrest, María Luisa Femenías, Claudia Hilb, Esteban Ierardo, Alejandro Katz, Diana Maffía, Gustavo Santiago, María Carman, Darío Sztajnszrajber, Horacio Tarcus, Pablo Wright y Alejandro Rozitchner son algunos de los intelectuales argentinos que se sumarán el sábado al CCK, con ponencias en las que abordarán algunos de los temas que vienen trabajando.

A las 20.30 Abraham reflexionará sobre el fútbol como ideología en una charla que cruzará ambos campos; Julieta Massacese, a las 21, se preguntará sobre la experiencia atravesada por Google y el acceso a la información; Adamovsky, a las 21.30, pensará en torno a las luchas por la definición del “nosotros” argentino; y Dario Sztajnszrajber, a las 22.30, irá contra el optimismo para poner en extrañamiento el sentido común de todos los días.

Fuente: Telam

Sitio web: http://www.cck.gob.ar/lanochedelafilosofia

Charla abierta en la FADU

Les dejo esta invitación a la Clase Abierta que dictaré el próximo viernes 8 de junio a las 19:00 en el Aula 318 (Diseño y Estudios de Género / Flesler) en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU/UBA). Más información en https://www.facebook.com/events/1272234582907868/

Para aportar al debate sobre el aborto

Comparto con ustedes las palabras de mi presentación del día 31 de mayo en el Congreso Nacional, en el marco del debate sobre los proyectos de ley de interrupción voluntaria del embarazo y legalización del aborto.

A continuación, el texto completo de mi exposición:

Quiero expresar mi agradecimiento por la oportunidad de expresar mi opinión ciudadana ante diputados y diputadas en este debate histórico, donde esperamos que se salde una deuda democrática: el debate legislativo, en la institución que expresa la pluralidad de ideas políticas de una sociedad. Histórica porque estamos discutiendo el aborto, algo que impacta en la vida de todas las mujeres, y porque esta vez nosotras estamos presentes para que consideren nuestras razones pero también nuestros testimonios y nuestras experiencias.

Hoy concluimos una extraordinaria oportunidad de audiencia pública donde hubo muchos desvíos y faltas de pertinencia, pero quedó claro que lo que se decide no es si las mujeres deben abortar o no, sino en qué condiciones lo harán. Las mujeres abortamos, la cifra es elocuente. Y también el movimiento de mujeres, a través del socorrismo, ha tomado en sus manos acompañar a las mujeres a abortar de modo seguro. El que está ausente es el Estado, y sobre eso se debe legislar. El desencuentro entre el Estado y las mujeres es lo que estamos subsanando, y esta legislatura deberá demostrar con su voto si en este encuentro nos considera o no ciudadanas capaces.
Todos queremos que haya menos abortos, pero hay que buscar el mejor camino para eso, dado que la criminalización no ha resultado eficaz para bajar el número. Pero sí ha resultado eficaz para amenazar la vida, la salud y la autonomía de todas, las que parimos y las que abortamos.

En 1921, cuando se redactó el artículo que hoy intentamos cambiar, las mujeres éramos consideradas incapaces, pasábamos del dominio del padre al del marido, no votábamos, no legislábamos, no administrábamos nuestros bienes, no ejercíamos profesiones, ni patria potestad sobre nuestros hijos, nuestra palabra no valía y ni siquiera podíamos ser testigos en un juicio. En nuestro sistema normativo no fuimos representadas sino sustituídas, no fuimos protegidas sino tuteladas.

Es una paradoja ética: la dignidad que se ha insistido en otorgar a un embrión, un ser en gestación potencialmente humano, se nos niega desde hace siglos a las mujeres. Se desconoce nuestra condición de sujetos morales, se obstruye nuestra autonomía y se debilita el reconocimiento de nuestra ciudadanía. La exclusión y la invisibilidad de las mujeres y otras personas gestantes en un asunto que nos impacta de un modo en que ninguna ley ni prohibición afecta a los varones, tiene su ícono en un feto gigante que tomó el espacio público (y en pequeños fetos en primorosas cajitas obsequiados a los legisladores. Allí nos dicen qué somos para ellos las mujeres: NADA. Un feto de nadie, con un cordón umbilical que no lo conecta a ningún cuerpo ni persona humana, un feto wi fi cuyo centro de operaciones son instituciones confesionales y misóginas, religiosas y académicas, que aquí han hablado por nosotras.

Y no nos engañemos, los mismos que hoy argumentan en contra del derecho al aborto legal, estuvieron en contra del divorcio vincular, de la patria potestad compartida, de la educación sexual, del acceso a la anticoncepción, del matrimonio igualitario, siempre con argumentos tremendistas que fueron desmentidos por la sociedad, porque somos perfectamente capaces de hacer un uso racional de la ley. Esos segmentos de la sociedad que se autoatribuyen y ejercen con un poder de macho cruel una función de tutela sobre nosotras, nos sigue tratando como menores de edad perpetuas. Estamos aquí un siglo después y todavía se pretende que debemos demostrar que podemos tomar decisiones autónomas sobre nuestra vida.

El aborto constituye una demanda permanente del movimiento de mujeres desde el retorno de la democracia. Desde entonces nos hemos ocupado de desarmar muchas falacias, recolectar datos y evidencias genuinas y refinar nuestras razones. Muchos de esas razones han sido expuestas aquí: Los derechos de toda persona en relación a su sexualidad pueden ser reproductivos o no reproductivos, y el Estado debe garantizar ambos tipos de derechos con políticas adecuadas.

Las mujeres somos capaces de gestar, de parir, de amamantar, pero esa capacidad no puede transformarse en una obligación. Tenemos el derecho a una maternidad deseada y no el deber de una maternidad forzada. Un embarazo deseado coincide con la voluntad procreacional, y el Estado está obligado a garantizar el respeto a ese proyecto vital. Un embarazo forzado es cuando no hay voluntad procreacional, o cuando hay obstáculos que nos dañan, y se evalúa entonces su continuidad o interrupción; y la persona gestante es quien debe decidirlo y debería tener derecho a interrumpirlo respaldada por el Estado. Recordemos que el código civil establece la prioridad de la voluntad procreacional sobre la maternidad o paternidad biológica, pero las objeciones a la interrupción del embarazo pretenden que la mera condición de gestación obligue a la maternidad, aunque sea involuntaria o amenace con un daño o sea expresamente contradictoria con la voluntad de la persona gestante, y esto afecta su libertad y su dignidad. Se nos obliga a una conducta heroica, supererogatoria, y eso no es exigible moralmente.

El punto es quién toma la decisión. Esta es la cuestión política porque involucra relaciones de poder, y porque forma parte de la construcción de ciudadanía. En este debate se decide si se reconoce el estatus moral de las mujeres para tomar decisiones autónomas sobre sus propias vidas, o continuamos bajo tutela. La autonomía sobre el propio cuerpo gestante es un derecho inalienable, por ende la clandestinización, la criminalización y la muerte por abortos inseguros no deberían ser NUNCA MÁS una política de estado.

Lo que se discute es si una mujer que aborta debe ir presa o no, y si hacerlo de modo seguro o inseguro debe depender de su estatus económico: aborto legal, seguro y gratuito. Quienes estamos a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo no intentamos imponer nuestras decisiones a quienes están en contra del aborto. Y nos hemos asegurado de que ninguna mujer sea obligada a abortar, porque su consentimiento debe ser explícito. Pero quienes objetan la ley pretenden imponer sus preferencias morales e impedir que el resto de la sociedad pueda planificar su vida con otras convicciones éticas.

Que la interrupción voluntaria del embarazo se legalice es un hecho político que repara la desigualdad de poder en la apropiación de las decisiones sobre los cuerpos gestantes. Que no se legalice y se perpetúen los abortos clandestinos y riesgosos también es una acción política, esta vez a favor de la apropiación de los cuerpos gestantes como medios para fines que no son propios de su decisión autónoma. Y no considerar a las mujeres un fin en sí mismas es un hecho inmoral que nos obliga a un sometimiento indigno de la condición humana.

Por otra parte, se puede defender el derecho a la vida de las personas nacidas y en etapas gestacionales sin penalizar el aborto. La vida se defiende positivamente y no mediante prohibiciones, nosotras defendemos la vida.

La legalización disminuye las muertes maternas, y también disminuye el número de abortos. La conclusión es lógica: si quieren salvar las dos vidas, como dicen, aprueben la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Diana Maffía