2008/06/12 adn ciudad – La Cajita Felíz de Macri

Efectivamente el período de manifestaciones de la sesión de este jueves fue para alquilar balcones. Bastó una Cajita Feliz que mostró la diputada de izquierda Patricia Walsh criticando los premios que Mauricio Macri quiere otorgar a los funcionarios cumplidores, para dar pie a un debate durísimo.


La política porteña a veces es muy previsible. Tal como era de esperarse, el período de manifestaciones fue bastante monotemático. Luego de que se diera a conocer el decreto del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, aprobando el sistema de graficaciones no remunerativas a los funcionarios que cumplan los objetivos de gestión, los diputados no hablaron de otra cosa.

La diputada Patricia Walsh (Nueva Izquierda), tras colocar sobre su banca una “Cajita Feliz” de Mc Donal´s para graficar su crítica, comenzó a dar forma a la polémica en el recinto: “Con sus incentivos, el Jefe de Gobierno pretende gobernar esta Ciudad como una empresa privada del peor capitalismo salvaje. Su decreto habla de ‘eficacia’, ‘eficiencia’, ‘resultados de gestión’ e ‘incentivos’, que podrán ser de 30.000 pesos de premio para un Ministro, mientras los salarios básicos de los trabajadores de la Ciudad no llenan ni una canasta familiar”.

Según Walsh “estos incentivos, al mejor estilo de los años ’90, revelan la misma concepción del proyecto de Ley de Modernización de la Administración Pública ya enviado por el Jefe de Gobierno y que la prensa bautizó como proyecto McDonald´s”.

“En la Ciudad hoy el salario básico docente es de 1.290 pesos; el de un profesional de la salud, 2.307; y el de un trabajador administrativo 1.520 pesos, pero el costo estimado de la canasta familiar ya supera los 3.700 pesos”, finalizó Walsh.

La diputada Diana Maffía, del bloque de la Coalición Cívica, recordó que “Macri decidió superponer un decreto al debate legislativo porque el Jefe del Ejecutivo intentó, sin éxito, que la medida que contemplaba la gratificación fuera aprobada por la Legislatura”.

En el mismo sentido, el diputado Eduardo Epszteyn (presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires) dijo: “Creo que Macri ha subestimado a sus diputados al aprobar esto por decreto, ya que considera que son lentos para dar sanción a los proyectos. Eso sí, los funcionarios macristas están acostumbrados a los incentivos porque todos vienen de la gestión privada. No tienen experiencia en el sector público y a la vista están los resultados”.

Desde el oficialismo llegó la defensa del presidente del bloque PRO, Oscar Moscariello, quien expresó: “El aparato burocrático público está agotado debido a una planificación estratégica ritual e ineficaz y a rutinas operativas morosas y de baja calidad. El modelo de gestión pública ha estado históricamente estructurado en torno a procedimientos obsoletos y con falta de operatividad. Se vuelve imprescindible, entonces, sentar las bases de un nuevo modelo de gestión que recree el vínculo productivo entre los distintos niveles de la administración”.

A lo que añadió: “Uno de los elementos centrales de este modelo de Estado moderno, ágil, dinámico y pro-activo, es el esquema de incentivos. El mismo puede utilizar instrumentos variados: reconocimiento salarial adicional, acceso a capacitación, participación e involucramiento en ámbitos de discusión de políticas, cuya elección y viabilidad dependerá de condiciones legales e institucionales y de la creatividad de los involucrados”.

Asimismo, Moscariello sostuvo: “Los incentivos no sólo se traducen en estímulos económicos, sino en la materialización de iniciativas de participación y control, y en el desarrollo de la transparencia de procesos, destacando la centralidad de la eficacia y eficiencia de los mismos. Entonces, el sistema de incentivos previsto por el actual modelo de gestión no sólo premia la innovación y la eficacia, sino que por el contrario el ‘hacer y transformar’ se convierte en un desafío, orientando a la gestión hacia el cumplimiento de las formas sobre los resultados”.

Inmediatamente, la oposición salió con los tapones de punta. Dentro de los varios diputados que hicieron uso de la palabra, cabe mencionar los dichos de la ex telermanista y ahora integrante del bloque k, Gabriela Cerruti.

“Me parece absolutamente desagradable que al mismo tiempo, Macri haya anunciado las gratificaciones y el plebiscito para que los vecinos decidan si quieren que les aumente los impuestos para urbanizar las villas. Un Jefe de Gobierno debe incentivar el altruismo, no el egoísmo como lo hace un empresario. Lo de Macri se llama hipocresía, esto no tiene nada que ver con algo ideológico”, expresó.

En tanto, el diputado Cristian Ritondo (PRO) respondió: “La verdad que cuando se habla desde la Banelco de la Alianza o desde una gestión donde se inventaban términos como de tarea crítica alta, media y baja para encubrir sobresueldos, se habla desde la hipocresía. Hay que hacerse cargo de donde uno viene”.

Por si esta defensa hubiera sido poco, el diputado Martín Borrelli (PRO) redobló los cuestionamientos a la oposición. “Este período de manifestaciones da para escuchar ampulosos discursos seudofilosóficos y sensibilidades de cartón al hacer referencia a problemáticas sociales. Estos campeones de la ética parece que olvidaran que han nombrado psicopedagogas en Control Comunal, que se les han quemado villas o que proponen un tren para ricos en vez de resolver la problemática social del país. La oposición ha perdido seriedad”, fustigó.

El diputado Gonzalo Ruanova (Diálogo por Buenos Aires) no dejó pasar la oportunidad para plantear una disposición adoptada por el Ejecutivo porteño para premiar a los empleados que aporten ideas con 500 pesos y viajes para el grupo familiar. “Hay una gran diferencia entre los 500 pesos y los miles y miles de pesos que se prevén para los funcionarios, ¿no?”, agregó.

En tanto, la diputada Silvia La Ruffa (Frente para la Victoria) cerró el debate visiblemente enojada: “Es verdad lo que dijo el diputado Borrelli de que el año que viene vamos a ver en las urnas el rumbo nacional que quiere el pueblo argentino. Me parece que antes de mirar la paja en el ojo ajeno, el diputado debería mirarla en el propio. En la Ciudad hay escasez de recursos para hospitales, de viviendas sociales y de políticas contra adicciones”.

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