2007/08/03 parlamentario.com Una mujer con agallas

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Promete otorgarle a la futura Legislatura una mirada más amplia de la que actualmente se observa en el recinto legislativo, brindándole un rol más activo a las mujeres.

Pamela Fedra Vallet

En un clima sumamente cálido, alejado de los ruidos de la gran ciudad, Diana Maffía, legisladora electa por el bloque de Coalición Cívica, que demuestra ser una ferviente admiradora de Elisa Carrió, recibió a Parlamentario en su oficina y en una charla amena, sumamente distendida, habló sobre su futuro cargo en el Poder Legislativo porteño.

– ¿Qué nivel de compromiso y participación cree que va a aportarle al bloque de Coalición Cívica, teniendo en cuenta su fuerte compromiso con el ARI?

– Tengo mucha expectativa de trabajar, no sólo con mis compañeros con los que tengo mucha afinidad, que están algunos en el ARI, otros que han quedado fuera del partido, también con gente que va a ingresar y con la que tengo mucha afinidad de ideas como Patricia Walsh o Martín Hourest, que está en reemplazo de Norberto La Porta, pero que va a quedar ahora por el partido de Claudio Lozano, con el que también tengo afinidad.

– Teniendo en cuenta que el PRO está cerca de obtener el quórum propio, ¿qué estrategias van a utilizar para que se aprueben sus proyectos?

– Creo que hay muchas cosas que van a ir definiéndose, porque no olvidemos que el 10 de diciembre además de asumir los legisladores, el nuevo jefe y la vicejefe de la ciudad, van a asumir autoridades nacionales que todavía no sabemos cuáles van a ser. En realidad lo que tenemos que ver es un terreno más amplio. Durante toda la campaña llamé la atención acerca de no mirar a la ciudad de Buenos Aires como un barrio cerrado o como una discusión de consorcio, porque en verdad la ciudad es un distrito rico rodeado de un distrito lleno de dificultades como es el Conurbano, y pensarlo como un consorcio es inhumano y poco realista.

– ¿Cómo considera que va a ser el diálogo en el recinto?

– Me parece que cuando estén definidas las condiciones de la provincia de Buenos Aires, de los municipios del Conurbano y de la Nación, vamos a tener un mapa que nos va a permitir ver de qué manera se va a articular ese diálogo. Que el mecanismo es el diálogo lo sé porque es el mecanismo que sostenemos en la Coalición Cívica, sostenemos mecanismos que no sean violentos ni hegemónicos. Ojalá que este diálogo sea posible porque es el único mecanismo alternativo a la violencia, la otra posibilidad sería la que estamos viviendo, que es la imposición de decisiones incluso unipersonales que cuando no son aceptadas se utiliza la violencia o la coacción, donde incluyo sobornos, dinero, subsidios desviados, etcétera.

– A más de veinte años de democracia y teniendo en cuenta su formación política, ¿cómo considera que debe ser un legislador porteño actual?

– Un legislador o una legisladora, en cualquiera de los dos casos, debería ser como cualquier otro funcionario, una persona con vocación por el bien de la comunidad, por el bien común, que fuera idónea para el cargo que ocupa, que fuera una persona honesta que, aunque es una condición que parece general, dada las condiciones que nos rodean hay que resaltarla. Creo que tiene que ser una persona que sea genuinamente representativa en un cargo legislativo, con ello me refiero a que no es un cargo en el que uno va por sí mismo, sino que es un cargo en el que representamos a otras personas y representar significa traer a la presencia a alguien que está ausente. Si yo represento un conjunto de opiniones que en mi caso es al movimiento de mujeres, tengo que producir allí un espacio político que signifique que llegó una de nosotras, no Diana Maffía sencillamente, sino que llegó una de nosotras que puede traducir en términos legislativos las necesidades e intereses del movimiento de mujeres. Realmente, si cada uno hiciera ese tipo de trabajo con la idea o perspectiva política que representa, la Legislatura y el Congreso serían ese conjunto de opiniones que representan al colectivo de la sociedad, en sus diversidades, sin silenciarlas, sin neutralizarlas, sin intentar imponer una sobre la otra.

– Desde su lugar, ¿qué va a aportarle a la próxima Legislatura?

– Le voy a aportar posiblemente una mirada un poco más amplia que la mirada angular que hay sobre la coyuntura, por mi formación filosófica, le voy a aportar una profunda preocupación por la ética pública porque es algo que no sólo ejerzo en mi vida sino que lo enseño, lo transmito y trato de sistematizarlo y para eso me he comprometido con una organización no gubernamental (Instituciones sin Violencia). Me parece que esa preocupación permanente va a ser un aspecto diferencial interesante, no digo que otras fuerzas políticas no la tengan ni que otras personas la encarnen pero es algo que sin duda desde mi lugar voy a aportar. Voy a aportar una perspectiva política de izquierda que en esta Legislatura va a ser minoritaria. Voy a aportar una perspectiva feminista sobre la política que es prácticamente inexistente, es una perspectiva que privilegia las acciones emancipadoras para las mujeres y eso implica tener permanentemente en cuenta la forma en que las normas van a impactar sobre la vida y las experiencias de las mujeres. La construcción de la Coalición Cívica como una construcción con mucho futuro en la que yo tengo mucha confianza, el hacer de esa construcción una invitación abierta para ir construyendo otra República, es decir, mucha expectativa utópica que también es algo por ahí escaso en los tiempos pragmáticos que corren. Creo que esos podrían ser elementos que incorpore en la Legislatura.

– ¿Hay algún proyecto que quiera impulsar y que considere que deba incorporarse a la agenda legislativa del año próximo?

– Hay muchos proyectos, algunos que ya están en marcha pero creo que tenemos que tomar ciertas decisiones valorativas básicas que hay que tomarlas como conjunto de la sociedad. Creo que ciertas cuestiones como el abandono de la infancia es algo que deberíamos revertir de inmediato y que tendría que ser una prioridad no sólo en la Legislatura sino en el Gobierno en general. Me parece que el problema de los chicos de la calle, el problema de la pobreza y la marginación son temas que no permiten que dilatemos y son cuestiones que hay que abordar de manera integral, no se puedan resolver con una norma. Son problemas humanos que los tenemos en la puerta de la Legislatura y del Congreso de la Nación, es increíble que convivamos con eso.

– ¿Qué autocrítica o análisis le haría al fallido progresismo que hubo en la oferta electoral de la ciudad?

– Siempre me decepciona mucho más la dificultad de la izquierda para poder producir una propuesta que sea viable y no meramente enunciativa. Ahora, la réplica que le haría al progresismo es la falta de concordancia entre su palabra y sus acciones porque eso genera un daño de credibilidad que las personas que tratamos de sostener con nuestras acciones nuestras ideas, resultamos después inverosímiles, es decir, se daña todo un proyecto. Creo que hay aspectos como la corrupción que no han sido suficientemente resueltos, y dañan completamente cualquier tipo de proyecto progresista.

– ¿Ratifica los dichos que efectuó en un programa de televisión donde manifestó que las discusiones entre bloques “son un adelanto de cómo me voy a aburrir en las sesiones” cuando fuera legisladora?

– Eso era algo que siempre me decía Carrió. He ido a algunas sesiones legislativas pero algunas donde los temas eran involucrantes, entonces cada palabra era una palabra que decía mucho más que lo que testimoniaba en ese momento. Ahora que tu vida cotidiana implique largos períodos de lucimiento personal, de pavo real, palabras totalmente huecas, palabras grandilocuentes de enunciar las cosas que se pueden decir de manera sencilla. En conductas de esta índole, no se ha logrado que los legisladores ya por tres períodos legislativos respeten los horarios de sesión y se ríen cuando las legisladoras piden que sean puntuales para ser previsibles sus vidas cotidianas, eso también es una cuestión de derechos humanos. Ahora resulta que cuando hay un partido de fútbol, las sesiones terminan a tiempo. Los varones tienen códigos donde privilegian cierta jerarquía de prioridades, donde las vidas familiares y de la vida cotidiana no están incluidas. Esto es algo que las mujeres todavía necesitamos conseguir de la política: hacerla previsible para nuestras vidas cotidianas. No sólo me aburren las palabras huecas, me desespera la pérdida de tiempo, por eso estoy siempre con un libro encima. Creo que la cuestión de la previsibilidad de las sesiones no sólo es una falta de respeto, sino que es discriminatorio, hay muchas personas que tienen una vida tan pobre que su vida emocional se agota en el intercambio político.