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Arte Correo contra la violencia hacia mujeres y niñas

Comparto con ustedes esta nota publicada en ADN Ciudad. En el marco del Plan Senda, Justicia y Mujeres en Situación de Violencia, arrancó la muestra internacional “Arte Correo contra la violencia hacia mujeres y niñas”. La muestra tiene la particularidad que sale del lenguaje jurisprudencial e invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la mujer en el reclamo de sus derechos. La justicia es un lugar de exigibilidad para las mujeres que sufren violencia, pero también tenemos que reflexionar acerca de formas de violencia que a veces la propia justicia ejerce.

 

 


La actividad fue encabezada por la presidenta del Consejo, Marcela I. Basterra y organizada por la secretaria de Asuntos Institucionales Ana Casal, en el marco del Plan Senda -de Justicia y Mujeres en Situación de Violencia-, que tiene como objetivo, promover iniciativas que contribuyan a erradicar el problema social de la violencia contra las mujeres, garantizando que sus víctimas tengan un acceso pleno a una efectiva protección judicial, en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

“En el Poder Judicial de la Ciudad tenemos un compromiso permanente y activo en la protección de los derechos de la mujer, removiendo todos los obstáculos para que se cumpla efectivamente la igualdad de género por la que venimos trabajando; dicho no solo por nosotros sino por nuestra Constitución y los Tratados Internacionales”, dijo la titular del Consejo.

Por su parte Ana Casal afirmó: “El objetivo de esta muestra es hacer oír una voz colectiva contra la violencia hacia las mujeres y niñas y a la vez, evocar, a través de la heterogeneidad de las producciones el hecho de que cuando hablamos de mujeres no  estamos hablando de un grupo homogéneo”.

La consejera Vanesa Ferrazzuolo reconoció: “Esta muestra busca visibilizar que estamos trabajando en pos de que la violencia se elimine, que exista una paridad de género, que las mujeres realmente sean libres de ser lo que quieran ser y de hacer lo que quieran hacer”.

La directora del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad, Diana Maffía manifestó: “La muestra tiene la particularidad que sale del lenguaje jurisprudencial e invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la mujer en el reclamo de sus derechos. La justicia es un lugar de exigibilidad para las mujeres que sufren violencia, pero también tenemos que reflexionar acerca de formas de violencia que a veces la propia justicia ejerce”.

En este contexto, Basterra, firmó un convenio de colaboración con el Interventor del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Claudio Presman, con el objetivo de concientizar sobre las acciones que impidan, obstruyan, restrinjan o de algún modo menoscaben, el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidas en la Constitución Nacional.

La inauguración contó con la presencia de las integrantes del Tribunal Superior de Justicia, Alicia Ruiz e Inés Weimberg de Roca, el Fiscal General, Luis Cevasco, el defensor Público, Horacio Corti y la Asesora General Tutelar, Yael Bendel, el vicepresidente Alejandro Fernández, los consejeros Javier Roncero y Darío Reynoso, la presidenta de la Cámara de Apelaciones del fuero CAyT, Fabiana Schafrik y las juezas del fuero PCyF, Carla Cavaliere, Graciela Dalmas y Cristina Lara, la directora en la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, Agustina Señorans y funcionarios del Poder Judicial y del Gobierno de la Ciudad.

La muestra estará disponible al público hasta el 10 de diciembre y consta de 400 postales exhibidas, provenientes de diferentes ciudades de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos, México, El Salvador, Uruguay, Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Portugal, Inglaterra, Italia, México, Turquía y Japón, que son el resultado de una convocatoria coordinada por la Presidencia del Consejo junto a la Secretaría de Asuntos Institucionales.

La heterogeneidad de trabajos evoca la diversidad de experiencias de mujeres y niñas, con el objetivo de profundizar sobre las múltiples formas de subordinación social, cultural, económica y política, entre otros factores, que se entrecruzan con la discriminación y violencias sistémicas ejercidas contra ellas, colocando a algunos grupos en situaciones de mayor vulnerabilidad aún.

Juan Pablo Rebora, 30 Noviembre 2017

Presentacion, Ni una menos para chics

niunamenos

Comparto con ustedes el video de la presentación del libro “Ni una menos para chic@s” de la Editorial Sudestada, que se presentó el pasado viernes 16 de diciembre en el Centro Cultural Tierra Violeta. Espero que lo disfruten.

Pornografía infantil y grooming representan el 87% de los delitos informáticos – El Día

Comparto con ustedes la nota publicada en el diario El Día de La Plata:

Pornografía infantil y grooming representan el 87% de los delitos informáticos

Desde la fiscalía encargada explican que ambos están relacionados, ya que un adulto puede acosar a un menor pidiéndole fotos y luego difundirlas


Pornografía infantil y grooming representan el 87% de los delitos informáticos

Pornografía infantil y grooming representan el 87% de los delitos informáticos

El 87 por ciento de los casos que ingresan a la fiscalía de Delitos Informáticos de la Ciudad de Buenos Aires están relacionados con menores afectados por los delitos de grooming y distribución de pornografía infantil en Internet, anunció hoy Daniela Dupuy, fiscal a cargo de esa dependencia, durante un espacio de diálogo en la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital.

El impacto de estos delitos, así como los contenidos digitales estereotipados (la diferenciación de videojuegos para chicos y chicas, por ejemplo) y el potencial de la tecnología para reducir inequidades de género fueron los tres ejes sobre los que hoy trabajaron representantes del Gobierno y de ONGs, durante un encuentro que tuvo lugar en el Centro Cultural de la Ciencia.

Dupuy explicó que los delitos de grooming y distribución de pornografía infantil están vinculados y que el primero puede desencadenar en el segundo: cuando un adulto acosa a un menor por Internet para pedirle fotos o videos en situaciones eróticas o sexuales, luego existe la posibilidad de que publique ese material en la red.

“Se trata de la etapa de extorsión al menor, cuando el acosador lo amenaza con frases del estilo ‘si no me seguís enviando más fotos las voy a publicar y todos tus amigos las van a ver'”, advirtió la fiscal.

Las víctimas suelen ser niñas y adolescentes de entre 8 y 16 años de edad, con un nivel sociocultural medio-alto, informó Dupuy, y agregó que también suelen recibir “innumerables” consultas de mujeres mayores de edad sobre quienes han publicado en Internet fotos o videos con contenido sexual.

“En la mayoría de estos casos, los acosadores suelen ser ex o actuales parejas, y pueden tratarse de situaciones aisladas o formar parte de un círculo de violencia hacia la mujer”, distinguió Dupuy.

Asimismo, la fiscal señaló que algunos padres suelen contactarse con la dependencia por casos de ciberbullying, aunque no forme parte del derecho penal ya que se trata de un acoso (humillación, molestia, hostigamiento) ejercido por menores hacia menores.

“Los padres suelen consultar a la fiscalía para averiguar sobre ello porque muchos están desconcertados y no saben qué hacer. Por eso es muy importante, además de políticas públicas que afronten estas problemáticas, el fortalecimiento de la preparación de los adultos (padres y docentes) para saber gestionar el uso de redes en los menores”, destacó.

En el encuentro también participó Diana Maffía, directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura, para hablar sobre estereotipos y tecnologías. “Con la tecnología sí se construyen estereotipos. Por ejemplo, los videojuegos están muy diversificados para los nenes y para las nenas”, afirmó Maffía, quien luego respondió las preguntas de los asistentes, entre quienes había representantes del Ministerio de Educación, Derechos Humanos, Justicia, y ONGs.

De esta manera, y con relación a los estereotipos, Maffía alertó que el ideal de héroe masculino en los juegos suele estar asociado con la fuerza física y la violencia, mientras que en el caso femenino, tiene que ver con una heroína que agrada y es definida por la mirada del otro.

Asimismo, la especialista subrayó los “aspectos virtuosos en la tecnología”, y remarcó que como puede ser instantáneo el acoso en las redes sociales, también lo son las alertas en la protección o las convocatorias a movilizaciones (Ni Una Menos, por ejemplo).

“Además, con la tecnología, podemos acceder a lo diverso del mundo y encontrarnos con nuestros pares para construir una comunidad virtual”, destacó Maffía.

Reunión cumbre, Giberti-Barrancos-Maffía en Las/12

Comparto con ustedes la entrevista publicada en el suplemento Las/12 de la edicion de Página/12 del día 28 de octubre de 2016.

Reunión cumbre

Eva Giberti, Dora Barrancos y Diana Maffía ganaron el premio Konex a la trayectoria en estudios de género y son tres feministas pioneras en Argentina. Eva Giberti, además, recibirá el premio de platino a mitad de noviembre. Sin sentarse en los laureles más que merecidos, las tres analizan, desde diferentes miradas pero con complicidad y sabiduría, el paro y movilización del 19 de octubre y festejan feminismos plurales y jóvenes que enredados con otras generaciones hicieron oír un grito poderoso frente a la crueldad de la violencia machista y también frente al contexto de crisis.

Por Luciana Peker

Foto: Constanza Niscovolos

El río se vuelve horizonte. Y tres mujeres miran. Las tres son parte de una historia pensada, accionada y caminada, por ellas y, una vez más, pero como nunca antes, el 19 de octubre, por miles de mujeres protagonistas de una revolución de las mujeres que se expande desde la Argentina al mundo. Se mixturan como las flores rojas y blancas que pueblan el balcón y el living, sin fronteras ni aires que no sean libres, con sus cuerpos que no se rinden a las rodillas dolidas o a los años que solo las potencian. Son diversas y diversamente se encuentran y se debaten, se discuten y se iluminan. Se agarran del brazo, se escuchan, conversan y miran, como al balcón, el pasado para señalar las idas y vueltas de la historia y un feminismo que alumbra un futuro plural y decidido.

Eva Giberti, Dora Barrancos y Diana Maffía ganaron el Premio Konex que, por primera vez, en el 2016, después de treinta y siete años de recorrido, contempló la disciplina Estudios de Género. Las tres no son solo académicas o investigadoras, sino que pusieron el cuerpo en la actividad pública, en la política y en las miles de marchas que mostraron que la ola feminista es una marea de mujeres dispuestas a parar de pie la violencia, llueve o truene. Las tres rescatan la fuerza de los feminismos plurales y la vitalidad de las jóvenes en el protagonismo político del feminismo a partir del fenómeno colectivo de Ni Una Menos y los masivos Encuentros de Mujeres.

Diana Maffía es doctora en Filosofìa, directora del Centro Cultural Tierra Violeta y del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Dora Barrancos es socióloga, historiadora y directora del CONICET en representación de las Ciencias Sociales y Humanas. Eva Giberti es doctora en Psicología y coordinadora del Programa Las víctimas contra las violencias, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.

Eva Giberti tiene 87 años, Dora Barrancos 77 y Diana Maffía 63. A cada una la envuelve una década y entre las tres tejen lazos que no tienen fecha de vencimiento. Son protagonistas activas de un pasado que se volvió fulgor y que es un trayecto rebelde y renovado. Desde sus miradas en común y divergentes observan la situación de la violencia de género en la Argentina de hoy y de un feminismo más vivo que nunca antes.

-No son mujeres de luto, son mujeres que gritan. La cosa pasa por el grito -señala Eva, que se convierte en anfitriona de tazas de porcelana y ronda de convites para una vida de mujeres libres, sin tiempos ni silencios u ostracismos. La charla comienza con una ronda de té y termina cuando el atardecer ilumina, desde la ventana, a los unicornios que colecciona como un símbolo de libertad desde su infancia hasta ahora en que su edad lo único que define es a una pluralidad de mujeres sin límites.

¿Cómo se convive con un país donde hay 60 por ciento de becarixs en el CONICET y una descalificación al debate sobre necesidad de paridad diciendo que las mujeres tienen que demostrar capacidad para ocupar lugares?

Diana Maffía: En Argentina se organizó un Congreso de Biología donde solo exponían varones cuando es una carrera con sesenta por ciento de mujeres. Visualicemos donde buscamos la capacidad. ¿Quiénes son sujeto de diálogo? No pasa en la Universidad algo diferente que lo que pasa en otros lugares. Pensemos que cuando hacíamos la marcha, bajo la lluvia, con un hartazgo a partir de un femicidio tan salvaje que no podìamos esperar al próximo 3 de junio pidiendo que no nos maten, en la Casa de Gobierno había una reunión con empresarios, sindicalistas y funcionarios en la que mandaron a hacer, especialmente, una mesa rendonda. (Mauricio) Macri dijo “para que todos nos veamos”. Entonces mientras los varones discuten cómo se va a invertir y distribuir la riqueza en esa mesa redonda nosotras tenemos que salir a la calle para que no nos vean y no nos maten. Es terrible la desproporciòn de ciudadanía. Y esto ha ocurrido simultáneamente. Nosotras tenemos que salir de nuestras casas para que no nos maten. Hay un escenario donde las mujeres tenemos que convertir esa demanda en exigencias muy concretas y en control de polìticas y estos señores tienen que darse cuenta que no están todos si no estamos nosotras.

¿Qué implica que la respuesta a Ni Una Menos sea “nadie menos”?

Eva Giberti: El feminismo es cambiar al mundo y eso es lo que hay que cambiar. Cuando se dice todos, eso tiene que ser todos y todas y no hay que dejar afuera a las personas trans que estaban también en la marcha con un papel visible. Estamos viendo el proyecto constantemente en la radio y televisión. Ahora la cosa es que hay que decir “Ni uno Menos, también para los varones, o “Nadie menos”, y no están pensando en los trans. Esto es el contraproyecto. Pero nos tiene que alegrar. Esto determina que las compañeras vayan a la televisión y la radio. Las escucho con énfasis y potencia tratando de convencer al interlocutor para que comprendan el fenómeno. Es necesario que vayan a la televisión, pero quisiera desesperanzarlas de la idea utópica de que van a lograr convencer a los conductores. Ellos son el muro. Son representativos de una formidable porción de la sociedad y de una mentalidad.

¿El feminismo no tiene que ser más popular y llegar a la televisión?

Eva: La televisión da lugar para mostrar que no nos excluyen

Dora Barrancos: Es un acto muestral.

Diana: Y, muchas veces, para quedarse con la última palabra. Es muy común en la radio que cortan y se quedan refutándote sin darte la posibilidad de contestar. Es muy desleal la comunicación.

Eva: Yo escucho mucha radio y me llama la atención cómo tratan los conductores a las mujeres con las que trabajan. “¡Qué bonita se vino hoy! ¡Se ha venido con un escote que nos ha dejado conmovidos”

Diana: Y la minifalda..

Eva: Todavía nos falta que haya mujeres alertadas que podrían reaccionar y no levantarse a servir el café. ¿La mujer dice “Qué bien el pantaloncito apretado que te trajiste, cómo te marca todo lo que tenés!”? Eso sería lo verdaderamente desfachatado… En mis años de juventud, a un señor galante, yo le decía: “Usted es un buenmozón, mire qué perfil que tiene, parece un romano”.

Eso ahora se llama autodefensa, fuiste una precursora Eva (risas).

Eva: Tengo indignación que a la gente que escucha la radio le pasan por delante violencia y discriminaciones de género de forma permanente.

¿Qué quiere decir la idea de un contraproyecto a la salida a la calle de las mujeres?

Eva: La aparición de estos sujetos que están contra el proyecto de la marcha. Un contraproyecto a la marcha con la idea de que la marcha no sirve para nada o que pregunta “¿Qué quieren las mujeres?” o que alegan “A los hombres también nos matan”.

Diana: Dicen “Se está silenciando que hay más varones asesinados que mujeres”. Efectivamente, mueren más varones que mujeres.

Dora: ¡Pero no por ser varones!

Diana: Están disputando privilegios entre sí: poder, propiedad privada. Pero en los asesinatos de mujeres no se dan esos contextos. No estamos disputando cantidad de muertes, sino contextos y evitabilidad de muertes. Pedimos que el Estado genere condiciones de igualdad para que las mujeres no estén desprotegidas ni entregadas a situaciones violentas.

¿Cómo influye la resistencia machista de los medios?

Dora: Lo mediático es un problema hoy en día. Antiguamente la opinión pública -que viene de público y prensa escrita- no tenía la fuerza que tiene hoy que está concentrado desde el punto de vista patriarcal. De ahí viene la incorrección permanente. Se ha sustituido crimen pasional por femicidio. Pero siempre hay un dispositivo respecto de algunas muertas de menguar la situación brutal por procedimientos denostativos que sugieren que la chica estaba vestida, como el caso de Melina (Romero) que fue paradigmático. Creo que de esto se sale. Pero hay una colonización. Estamos en una democracia disuasiva de la opinión diferente. Yo estoy bastante optimista a pesar de la penumbra.

¿Cómo observan el fenómenos de marchas tan multitudinarias en las convocatorias de Ni Una Menos y del Encuentro de Mujeres?

Dora: El Ni Una Menos es un movimiento que se proyecta por el mundo. Haber hecho una huelga que antes era solo sexual es un fenómeno y un momento muy excepcional. Los sentimientos feministas, si hubieran estado tan empáticamente forjados, lograrían que el mundo esté patas para arriba.

Diana: Para algo excepcional podemos estar acompañadas. Pero hay que trabajar mucho para tener coherencia. La marcha no fue uniforme, sino muy diversa y en los poquitos días de organización se discutió si los varones van o no van y si nos vestimos de negro.

Dora: Qué absurdo discutir si los varones van…

Diana: No es tan absurdo…

¿Qué piensan de la participación de los varones en los reclamos de las mujeres?

Dora: Los grandes congresos de fines del siglo diecinueve tenían muchos varones. Recuerdo en un Encuentro Feminista que no la dejaron entrar a Lohana Berkins.

Eva: Diana cuando estuvo (como Defensora adjunta) en la Defensoría del Pueblo hizo mucho por los derechos humanos de las travestis e hizo el primer censo de travestis en Buenos Aires. Hay que recordarlo y ponerlo en la memoria.

Diana: No se me hubiera ocurrido sola sin Lohana Berkins. También peleó mucho en los Encuentros Mabel Bellucci.

Eva: Lohana fue la musa inspiradora.

¿La violencia machista es la de siempre pero ahora hay aún mayor reacción o la violencia machista se recrudeció?

Eva: La crueldad masculina se ha incrementado en un nivel pavoroso. Los informes que yo leo todos los días en el Programa Las víctimas contra las violencias, son terribles. Realmente estamos viendo crueldades que no habíamos visto en el 2006 cuando empezamos. Ya no es la amenaza “te voy a quemar viva”, ahora la queman. Las echan de la casa y los hombres se quedan en la casa.

¿Qué pasa con las violaciones colectivas que aparecen en relatos de las jóvenes con mayor presencia que antes?

Eva: Aparecen desde la escuela adolescentes violando en banda a sus compañeras. Es la histórica violación en banda, pero que no era habitual hace unos años. El nivel de crueldad, porque no hay otra palabra, aumentó: golpear a la mujer ya no alcanza. Hay que lastimarla de alguna otra manera. Está sistematizada la amenaza “te voy a sacar lo que más querés, que son los chicos”. De las amenazas hay que cuidarse porque después se cumplen. Es una especie de interface entre la amenaza y matarla: hay un espacio en el que hay una fase de terror de la mujer.

Dora: El terror es paralizante.

¿El femicidio de Lucía Pérez, en Mar del Plata, es emblemático de esa crueldad?

Eva: Sí, exactamente. Lucía muere de un paro cardíaco por exceso de dolor por un empalamiento. Ojo porque cada vez más recrudece la violencia.

¿Es un contraproyecto a mujeres que desean?

Eva: ¿Pero cómo se te ocurre que una mujer puede tener deseo autónomo sin que el varón te haya convocado? Tenes que esperar a ser novia avanzada o esposa.

Diana: Y que el deseo te lo genere él…

Eva: Y que no venga usado. Si ella tiene ganas es una arrastrada. El deseo de la mujer libre que quiere tener algo con un galán y lo avanza es insoportable para el varón que piensa que su pene tiene que entrar abriendo el mar. El fantasma y la fantasía identitaria es un pene erecto, cosa que no pueden siempre. Y tienen significativos fracasos de los que las mujeres con muchos años podemos hablar.

¿Qué pasa con las deudas del sistema judicial?

Diana: Las mujeres tiene todo tipo de barreras para acceder a la Justicia. En la provincia de Buenos Aires cada vez que denuncian van a un juzgado diferente. Cada juzgado tiene su propio laberinto. La idea es generar otra Justicia al 2020, según una propuesta del Ministerio de Justicia donde habría tribunales de violencia unificados en lo Civil y lo Penal que sería muy bueno. Es un cambio de paradigma muy grande. Hay que darle una porosidad a la Justicia en su relación con la comunidad. La Justicia no la hacen solamente los jueces. Las personas tienen que comprender cómo hacer valer sus derechos. El día de la marcha hubo 30 por ciento más de llamados en la Línea 144.

Eva: En la Línea 137 somos los únicos que vamos con un móvil que no está identificado, con una psicóloga y una trabajadora social y un policía de civil para defender a las trabajadoras y entrar a la casa. También puede llamar un vecino. Ya atendimos 20.425 llamados desde el 2006.

Dora: Amo a estas mujeres, pero no sabemos toda la crueldad anterior.

Diana: Con Alicia Muñiz se hizo público el tema en Argentina.

¿Dora, creés que la violencia anterior era igual de grave y no se dimensionaba?

Dora: En nuestra primera revista feminista Nosotras, de 1902, se dice qué barbaridad ha muerto una mujer pero el Código Penal ha sido muy benévolo. El Código Penal autorizaba, hasta 1921, la muerte a homicidas por dignidad del honor y daban penas mínimas. Yo me torné feminista en Brasil cuando mataron a una mujer de alta sociedad en Buzios alegando infidelidad y el defensor dijo “legítima defensa del honor”. Pero si las feministas pensamos que vamos a derrocar al patriarcado con el Código Penal en la mano estamos completamente fritas. De todos modos, el Estado tiene que hacer algo con las víctimas. Tiene un costo tremendo ir y denunciar.

Diana: Tiene que tomarlas en serio.

¿Cómo ven la renovación del feminismo que trajo Ni Una Menos y el Paro de Mujeres del 19 de octubre?

Dora: Felizmente se terminó el feminismo de capilla.

Eva: Las que sabían…

Diana: Teníamos un feminismo de CEO´S.

¿Cuál es el cambio?

Dora: Hay un derrame notable de feminismo de todos los colores. Hay una diáspora extraordinaria y el movimiento LGTBI es importantísimo, nos da otros sentidos. Yo soy optimista. El fenómeno argentino es único y de emulación hacia afuera. El paro del 19 de octubre fue impactante. Hay sectores duro de roer que sintieron el impacto. Es un gran logro político en todo el país. Se sacudió muchísima gente.

Diana: Impactó a otros países rápidamente. Y es muy prometedor que son chicas muy jóvenes.

Dora: También son muy importantes los grupos lesbofeministas. Son hechos políticos muy impactantes. Es un momento de quebranto. Hay que cuidar de no banalizar un escenario tan extraordinario. Son ritos fundamentales que no tienen que ser una vuelta en escena ni dejar colonizarse por el patriarcado.

¿El feminismo también es una respuesta política frente a la actual coyuntura?

Dora: Este es un momento de crisis donde los machos se desestructuran y van a arraciar las violencias cuando sube la tasa de desempleo, como ya vimos en los noventa. Hay que pensar un proyecto muy mejorado con equidad, equidad, equidad.

¿Qué rescatan de la marcha del 19 de octubre?

Eva: Se marchó gritando. No sirve marchar llorando.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-10976-2016-10-28.html

Mostrarnos solo como víctimas aumenta nuestra vulnerabilidad

Comparto con ustedes la entrevista realizada por el portal Diario Uno de Santa Fe.

“Mostrarnos solo como víctimas aumenta nuestra vulnerabilidad”

Diana Maffía estuvo en Santa Fe y analizó el problema de la violencia, los vagones exclusivos y los roles dentro del hogar.

La distribución equitativa de las tareas de cuidado dentro de la familia es una de las líneas claves, a criterio de Diana Maffía, para lograr que las mujeres puedan estar en igualdad de condiciones en el ámbito público. Pero además, la investigadora remarcó que el Estado debería tener un rol central en ese tema. La militante feminista estuvo en Santa Fe para dar una charla sobre construcción de la ciudadanía de las mujeres y la ciencia, en el marco de la campaña “Más Igualdad, mejor ciencia” de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
“Los mismos obstáculos que encontramos las mujeres para integrarnos en las universidades, en las academias y en los equipos de investigación científica, es la que encontramos para nuestra participación política, para el ejercicio de derecho y en la construcción de ciudadanía. Las cosas están interrelacionadas”, explicó en diálogo con Diario UNO.
Y siguió: “El motivo por el cual las mujeres quedamos fuera de la ciudadanía y del ejercicio de derechos es porque las descripciones de lo femenino eran de algo inferior o incapaz. Y esas descripciones eran dadas por la ciencia, que decía que nuestros cerebros eran más livianos, nuestros cráneos más pequeños, y todavía dice algunas cosas como que nuestras hormonas o lateralización cerebral nos hace aptas o no para determinadas cosas. Era una ciencia construida por varones blancos que iban a decir que los demás son inferiores. Ver esa historia nos hace ver la profundidad de la discriminación y la vinculación que hay entre poder participar en la construcción de la ciencia y no hacerlo”.
—El Conicet tuvo avances significativos en los últimos años en la generación de políticas que contemplan que las mujeres tienen una mayor carga en el cuidado de la familia y por lo tanto contemplan plazos especiales a la hora de concursar, por ejemplo. Pero ¿qué falta para lograr una mayor igualdad y que las mujeres ocupen más lugares de poder?
—Primero hay que decir que esas medidas se lograron porque había una mujer feminista en el directorio del Conicet, que es Dora Barrancos. Las feministas tenemos un eslogan que es “lo personal es político” y significa que las vidas personales están atravesadas por relaciones de poder, en la familia, la pareja y la maternidad, entre otros aspectos. Por ejemplo, que haya un límite en la edad de ingreso a la carrera de investigación afecta especialmente a las mujeres porque tienen que elegir entre sus proyectos de vida y familiares y sus carreras. Entonces, la institución se hace cargo de una política del cuidado y la reproducción diciendo explícitamente que hay cuerpos a los que le pasan otras cosas que a los de los hombres blancos adultos que formaban parte del Conicet los primeros 50 años. Yo creo que todavía tenemos que medir el impacto de esas acciones explícitas, pero pienso que son muy oportunas y necesarias. La políticas de cuidado son un núcleo muy importante para poder avanzar en equidad, en todos los ámbitos.
—En los últimos años, las mujeres lograron ocupar importantes lugares en el ámbito público pero aún queda la deuda dentro del hogar ¿Por qué es más difícil romper esa desigualdad?
—Eso se puede explicar con el mismo pensamiento patriarcal que valora lo público y desvaloriza lo privado. Si lo público es cosa de hombres y es valioso, las mujeres vamos a ser premiadas si logramos horadar esa barrera e ingresar a ese ámbito. Un varón que vaya de lo público a lo privado, donde las tareas están desvalorizadas y feminizadas, no va a encontrar reconocimiento sino, probablemente, burlas de otros varones o calificativos poco edificantes. De todas maneras, creo que hay algo en la cultura de la gente más joven, varones y mujeres, que explicitan la distribución equitativa de las tareas y las responsabilidades domésticas; y eso me parece saludable. Lo ideal sería que cada uno haga eso para lo cual tiene habilidad y gusto, y que se resuelvan colectivamente las cosas.
—¿El Estado puede aportar para lograr equidad hacia adentro del hogar?
—Es imprescindible pedirle al Estado políticas públicas vinculadas al cuidado. Hay un triple condicionamiento. Primero, las tareas reproductivas y de cuidado están feminizadas, cuando en realidad son responsabilidad de quienes conviven en un lugar. Segundo, están privatizadas, se piensa que la resolución de quien realiza esa tarea queda a criterio de cada familia y no es una parte de la responsabilidad pública responder con herramientas que permitan acompañar a un anciano, a una persona discapacitada o a un niño o niña. Esas son políticas que el Estado debe dar para el cuidado de la población. Y el tercer rasgo es que están mercantilizadas, porque si no nos hacemos cargo personalmente tenemos que contratar a alguien que lo haga. Entonces siempre va a ser una responsabilidad privada sin intervención del Estado. Eso no debe ocurrir porque no todo el mundo tiene capacidad para contratar y es muy común, sobre todo en la carrera científica, que muchas mujeres abandonen su carrera en el segundo hijo porque ya la capacidad económica para responder a las necesidades de cuidado no alcanza.
—Como contracara de esas medidas positivas aparecen también propuestas que generaron rechazo como la de los vagones exclusivos para mujeres, ¿qué opina de esas iniciativa?
—Seguramente estuvo hecho con buena intención pero a mí me parece que hay un equívoco muy grande. La idea de producir un vagón donde, en la hora pico, las mujeres no sean manoseadas o incomodadas como nos ha pasado a todas las mujeres. Entonces el proyecto de ley de Graciela Ocaña tenía el sentido de darle a las mujeres la posibilidad de ir en un vagón donde no hubiera varones para evitar el acoso. A mí me parece que no podemos darle a las mujeres el mensaje de que, para defenderse de los acosos, no debemos compartir ámbitos con los varones porque compartimos todos los espacios. ¿Si una mujer se sube a otro vagón es porque está accediendo a que la toqueteen? Las mujeres tenemos que viajar seguras en todos los medios y se nos deben dar esas condiciones de seguridad. La empresa de subte no está cumpliendo su obligación de aumentar la frecuencia y la cantidad de coches en horas pico. No se tiene que dar por sentado que el hacinamiento es una condición natural del viaje.
—¿Y en qué lugar deja ese tipo de propuestas a los varones?
—Está el problema de cuál es el concepto de varón que tenemos. ¿Todos ellos son acosadores en potencia? Vamos a estigmatizar a los varones pensando que cualquiera que quiera entrar a un vagón donde hay mujeres quiere acosarlas. Pero no es así. Luego hay un problema con las edades porque ¿a qué edad deja de ser un niño y empieza a ser un depredador sexual? Muchas veces se pone un límite de edad, por ejemplo los 14 años. ¿Entonces a los 14 años y un día ya depreda? Es un problema que da por sentada la naturalidad de un medio de transporte que no da respuesta a sus usuarios.
—¿Qué mensaje deja esa idea?
— Creo que es un proyecto desafortunado. La idea de que a las mujeres hay que segregarnos para estar seguras es la que nos conduce a pensar que el ámbito público no es nuestro, que no debemos andar por la calle porque a una mujer que violen en la calle le van a preguntar si estaba sola o cómo estaba vestida, señalando la situación en la que parece legítimo que un varón se apropie del cuerpo de una mujer. Y quedarnos en nuestra casa tampoco es seguro. Ya se sabe que el lugar de mayor riesgo para la integridad de las mujeres es su propia casa.
Impunidad
Maffía se refirió a las movilizaciones #NiUnaMenos y analizó: “Todavía no son visibles todas las formas de violencia. Cuando hay agresión física es que hay muchas otras formas de violencia que están tipificadas por la ley, que tienen una penalidad, pero se perciben como relaciones naturalizadas entre varones y mujeres. Entonces, muchas veces, no son denunciadas o son menospreciadas. (…) La idea de hablar de femicidio es hablar de una estructura política que sostiene impunes las múltiples formas de violencia hacia grupos vulnerables, en este caso las mujeres, y también deberíamos hablar de las mujeres trans asesinadas”.
—¿Por qué siguen operando con tanta fuerza prejuicios como “viajaban solas” o “se encontró con alguien que conoció en Facebook” si se empieza a dar una mayor visibilización y rechazo a la violencia machista?
—Son prejuicios que están instalados en la mentalidad de comunicadores, jueces, policías y muchas instituciones que juzgan desde esos estereotipos. La cuestión de la violencia es de una gravedad enorme pero las mujeres no solo somos víctimas, también tenemos muchas potencialidades para soluciones. Entonces ponernos en visibilidad solo como víctimas de violencia aumenta la construcción de vulnerabilidad de las mujeres y la sensación de impunidad de los varones porque la mayoría de estas causas quedan impunes. Se difunde a la vez “las mujeres no pueden” y “los varones son impunes si realizan actos de violencia física o si asesinan”.
—¿Cómo se puede aportar al cambio de paradigma?
—Un paradigma es un cambio cultural y, por lo tanto, tiene que ser en nuestra manera completa de percibir la vida. Si yo no valorizo la presencia de mujeres en instituciones, si tengo un gabinete de ministros que son en un 85 por ciento varones, si no le doy credibilidad a la palabra de una mujer cuando va a denunciar no puede haber un cambio profundo. Me parece que el cambio pasa por la capacidad de las mujeres de ver los problemas de otras mujeres como un tema de género, estructural, social y no individual. La violencia no es solo el problema de una persona con otra, es un tema político.