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democracia

Una perspectiva de género en la Constitución – Rosario 12

Comparti con ustedes la nota publicada por Sonia Tessa en la edición del 22 de noviembre de Rosario/12

Una perspectiva de género en la Constitución
Las voces que faltaban
Por: Sonia Tessa
La doctora en Filosofía Diana Maffia fue convocada para aportar en el debate preliminar a la reforma propiciada por el gobierno provincial. Subrayó la urgencia de la paridad.
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Maffia subrayó que la paridad permitirá que los derechos sean expresados en primera persona.
(Fuente: Andres Macera)

Convocada para debatir la reforma de la Constitución provincial desde una perspectiva de género, ayer la doctora en filosofía Diana Maffia resaltó la urgencia y la importancia de la aprobación de la ley de paridad que tiene media sanción de la Cámara de Diputados provincial, y que antes de fin de mes deberá ser tratada por Senadores para no perder estado parlamentario. “La paridad transparenta la necesidad de que los derechos sean expresados en primera persona”, dijo la filósofa, quien consideró además que esa ley debe resolverse “antes del llamado a la Convención Constituyente”, porque esa es la única manera de garantizar que la Constitución de Santa Fe incorpore los derechos de todas las personas “sin un sesgo de género”.

Maffia es una de las voces más autorizadas del país en temas de género, y fue convocada por la Dirección de Reforma Política y Constitucional, a cargo de Oscar Blando, para plantear algunos desafíos durante las discusiones previas a la convocatoria a una Convención constituyente. Con un público que incluyó funcionarias políticas y organizaciones de mujeres, Maffia desarrolló durante poco más de una hora los puntos centrales que debe contemplar una Constitución no sexista. “Me corrió un escalofrío cuando leí el artículo 3 (de la vigente), que establece “la protección más decidida a la religión Católica”. Santa Fe es la única provincia que sigue teniendo a esta religión como oficial, en la Constitución de 1962. “Estamos poniendo como límite legal un dogma ,el católico, y eso lo hace un estado talibán”, subrayó Maffia, quien destacó también lo que subyace en ese artículo. “La protección más decidida es financiamiento. Nadie se anima a desfinanciar a la iglesia católica”, agregó.

Antes de la exposición de Maffia, Blando hizo una exposición sobre la necesidad de una Constitución igualitaria y para eso llamó a una discusión plural. Luego, la filósofa que actualmente es directora del Observatorio de Género en la justicia de la ciudad de Buenos Aires, historizó la exclusión de las mujeres del debate político, y subrayó, por ejemplo, que “las políticas de cuidado deben estar organizadas desde el Etsado y eso debe estar claramente explicitado”.

El proceso de debate por una reforma constitucional está en sus pasos preliminares, y se puede participar en estas rondas de debate previas a través de la página www.basesparalareforma.digital. Si cuaja en la posibilidad de llamar a la Convención Constituyente, será la hora de llamar a elecciones, lo que puede ocurrir entre finales de 2017 y 2018, según consideró ayer el ministro de Gobierno, Pablo Farías, quien abrió la jornada.

Después de la exposición de Maffia, la ex vicegobernadora, Griselda Tessio, planteó que la perspectiva de género sólo se garantiza si la elección se hace ya con una ley electoral que incluya la paridad.

Como ya lo había hecho durante su exposición, Maffia subrayó entonces la importancia de aprobar esta ley. “No hay que ceder a un argumento que es muy falaz, que es que si damos cuotas para mujeres vamos a dar cuotas para discapacitados, para minorías étnicas, para minorías sexuales porque todas estas presuntas minorías tienen varones y mujeres en su constitución. Entonces con nosotras llegan también muchos otros grupos subalternizados, muchas otras representaciones subalternizadas en la política”, dijo la filósofa, quien consideró que la paridad es “un reconocimiento a la condición de ciudadanas y ciudadanos, al hecho de que somos la mitad de la población. Hay un argumento que es de justicia distributiva”.

Para Maffia, un argumento “políticamente más relevante, es que las mujeres portamos puntos de vista, intereses, necesidades, que no han sido representados por los varones, ya que previamente a la ley de cupos, a ninguno se le ocurrió hacer una ley de violencia contra las mujeres, o de violencia de género, hacer una ley de salud de salud reproductiva, hacer una ley de parto humanizado, hacer una ley contra el acoso sexual, hacer una ley de lactancia materna. Todas estas cuestiones se consideraban propias de mujeres y naturalizadas en el ámbito privado, no eran territorios ni disputas de la política. Y son necesidades profundamente políticas porque van construyendo igualdad que es uno de los valores básicos de la democracia”.

Consultada sobre el argumento más mentado contra la paridad, el del acceso a cargos públicos por capacidad, Maffia recordó que “es una polaridad que ya cuando se discutió la ley de cupo se había establecido y la verdad es que las cuotas, el cupo, o las medidas de acción afirmativa, no son para que lleguen mujeres incapaces sino para que las mujeres capaces tengan una oportunidad”.

Perspectiva de género en la nueva Constitución de Santa Fe. Por una Constitución igualitaria

Comparto la nota publicada en el periódico digital Sin Mordaza de Santa Fe (21-11-2016)

Perspectiva de género, otro eje que se suma

“La producción de igualdad requiere de todas las voces y de políticas públicas que la garanticen”, afirmó Diana Maffía, quien disertó en el marco de una jornada desarrollada en Rosario.

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En el marco del proceso de diálogo y participación lanzado con miras a una reforma de la Constitución provincial, se desarrolló este lunes en Rosario, una jornada sobre “Perspectiva de género en la nueva Constitución de Santa Fe. Por una Constitución igualitaria”, con la participación de Diana Maffía.

“Tal como nos encargó el gobernador Miguel Lifschitz, estamos llevando adelante un proceso de diálogo y consultas por la reforma de la Constitución Provincial. Queremos arribar a un consenso previo lo más amplio y legítimo posible, que vaya más allá de las mayorías y minorías que pueda haber en la Legislatura”, señaló en la apertura el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Pablo Farías, y destacó: “En este marco de pluralidad, la perspectiva de género es fundamental porque pretendemos una Constitución moderna, que tenga una vigencia absoluta y sirva para acompañar los cambios que se producen en nuestra sociedad”.

Maffía coincidió en que “la pluralidad de voces es lo que garantiza la expresión de los distintos intereses, puntos de vista y experiencias en juego; no debe suplantarse la voz de los diferentes grupos a la hora de producir las normas que los van a impactar. La producción de igualdad requiere de todas las voces ya que, de otra manera, solo terminan siendo representados los sujetos hegémonicos”.

En momentos en que el Senado de la provincia se apresta a analizar el proyecto aprobado en Diputados que establece la participación igualitaria de varones y mujeres en listas de candidatos y en la composición de la Legislatura, Maffía se encargó de recordar que “a partir de la sanción del cupo y de que hubo un 30 % de mujeres en las bancas del Congreso Nacional, se legislaron todas las políticas que pusieron de manifiesto que los cuerpos del hombre y la mujer son diferentes: la ley de salud sexual y reproductiva, de parto humanizado, de lactancia materna, de prevención de la violencia, de acoso sexual, de trata y también los cambios en la Ley de delitos contra el honor”.

Más allá de las acciones que promueven la participación en distintos ámbitos, la especialista instó a definir “políticas públicas que la garanticen. Es decir, si tengo una ley de cupo también debe haber acciones desde el Estado que promuevan el cuidado compartido de los hijos, que hoy está feminizado, privatizado y mercantilizado. La libertad y la igualdad se consiguen brindando condiciones para que hombres y mujeres puedan ser más libres e iguales”.

Por su parte, el director provincial de Reforma Constitucional, Oscar Blando, afirmó que “el derecho nunca fue igualitario para las mujeres” y destacó el avance plasmado en la Constitución Nacional reformada en 1994, que “impulsó acciones positivas no solo en cuanto a la paridad de género sino, a partir del artículo 75, para promover la igualdad de oportunidades y de trato respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad. En esta lucha, el hombre y la mujer no deben estar enfrentados sino del mismo lado, porque las acciones positivas son herramientas muy importantes para corregir desigualdades y proteger a grupos o minorías discriminadas”.

La actividad se desarrolló en la Sala Walsh de la Sede de Gobierno en Rosario, con la presencia de la secretaria de Políticas Sociales, Vanesa Oddi; la subsecretaria de Políticas de Género, Gabriela Sosa; el senador por el departamento Rosario, Miguel Cappiello; la presidenta del Concejo Municipal de Rosario, Daniela León; la exvicegobernadora Griselda Tessio; diputadas provinciales y concejales.

Tras la conferencia de Maffía, tuvo lugar un diálogo y debate con ONGs dedicadas a la temática de género.

TRAYECTORIA
Maffía es doctora en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre “Género, subjetividad y conocimiento”; es miembro del Consejo Académico del Centro de Formación Judicial del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires; docente de “Gnoseología” de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y de “Epistemología feminista” en la Maestría de Estudios de Género de la Universidad de Rosario; investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires; y autora de numerosas publicaciones.

Ha sido diputada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007-2011) por la Coalición Cívica/ARI; defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires (1998-2003) en el área de Derechos Humanos y Equidad de Género; y directora académica del Instituto Hannah Arendt, de formación cultural y política, desde su creación en 2004 y hasta 2008.

Perspectiva de Género en la nueva Constitución de Santa Fe

Comparto con ustedes esta invitación para el lunes 21 de noviembre en Rosario, Provincia de Santa Fe.
Las invitamos el próximo lunes 21 de Noviembre, 9.00 hs, Sala Rodolfo Walsh,  Santa Fe 1949 1er Piso Rosario: Jornada “Perspectiva de Género en la nueva Constitución de Santa Fe”. 
 
9.15 hs Conferencia de la Dra. Diana Maffia
 
10.45 hs Apertura de micrófono a organizaciones de mujeres, referentes y personas con responsabilidad institucional (3 minutos de intervención)
Esperamos contar con sus aportes y opiniones en esta trascendente tarea de construir una Nueva Constitución para Santa Fe con Perspectiva de Género y Derechos Humanos. 
 
Gabriela Sosa 
Subsecretaría de Políticas de Género
Secretaría de Políticas Sociales
Ministerio de Desarrollo Social

Gobierno de Santa Fe.

0341-  4721753/4/5
0342- 4572888 – 4589468
@PoliticasGenero
https://www.facebook.com/SubsecretaríadePolíticasdeGénero-ProvinciadeSantaFe

Mostrarnos solo como víctimas aumenta nuestra vulnerabilidad

Comparto con ustedes la entrevista realizada por el portal Diario Uno de Santa Fe.

“Mostrarnos solo como víctimas aumenta nuestra vulnerabilidad”

Diana Maffía estuvo en Santa Fe y analizó el problema de la violencia, los vagones exclusivos y los roles dentro del hogar.

La distribución equitativa de las tareas de cuidado dentro de la familia es una de las líneas claves, a criterio de Diana Maffía, para lograr que las mujeres puedan estar en igualdad de condiciones en el ámbito público. Pero además, la investigadora remarcó que el Estado debería tener un rol central en ese tema. La militante feminista estuvo en Santa Fe para dar una charla sobre construcción de la ciudadanía de las mujeres y la ciencia, en el marco de la campaña “Más Igualdad, mejor ciencia” de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
“Los mismos obstáculos que encontramos las mujeres para integrarnos en las universidades, en las academias y en los equipos de investigación científica, es la que encontramos para nuestra participación política, para el ejercicio de derecho y en la construcción de ciudadanía. Las cosas están interrelacionadas”, explicó en diálogo con Diario UNO.
Y siguió: “El motivo por el cual las mujeres quedamos fuera de la ciudadanía y del ejercicio de derechos es porque las descripciones de lo femenino eran de algo inferior o incapaz. Y esas descripciones eran dadas por la ciencia, que decía que nuestros cerebros eran más livianos, nuestros cráneos más pequeños, y todavía dice algunas cosas como que nuestras hormonas o lateralización cerebral nos hace aptas o no para determinadas cosas. Era una ciencia construida por varones blancos que iban a decir que los demás son inferiores. Ver esa historia nos hace ver la profundidad de la discriminación y la vinculación que hay entre poder participar en la construcción de la ciencia y no hacerlo”.
—El Conicet tuvo avances significativos en los últimos años en la generación de políticas que contemplan que las mujeres tienen una mayor carga en el cuidado de la familia y por lo tanto contemplan plazos especiales a la hora de concursar, por ejemplo. Pero ¿qué falta para lograr una mayor igualdad y que las mujeres ocupen más lugares de poder?
—Primero hay que decir que esas medidas se lograron porque había una mujer feminista en el directorio del Conicet, que es Dora Barrancos. Las feministas tenemos un eslogan que es “lo personal es político” y significa que las vidas personales están atravesadas por relaciones de poder, en la familia, la pareja y la maternidad, entre otros aspectos. Por ejemplo, que haya un límite en la edad de ingreso a la carrera de investigación afecta especialmente a las mujeres porque tienen que elegir entre sus proyectos de vida y familiares y sus carreras. Entonces, la institución se hace cargo de una política del cuidado y la reproducción diciendo explícitamente que hay cuerpos a los que le pasan otras cosas que a los de los hombres blancos adultos que formaban parte del Conicet los primeros 50 años. Yo creo que todavía tenemos que medir el impacto de esas acciones explícitas, pero pienso que son muy oportunas y necesarias. La políticas de cuidado son un núcleo muy importante para poder avanzar en equidad, en todos los ámbitos.
—En los últimos años, las mujeres lograron ocupar importantes lugares en el ámbito público pero aún queda la deuda dentro del hogar ¿Por qué es más difícil romper esa desigualdad?
—Eso se puede explicar con el mismo pensamiento patriarcal que valora lo público y desvaloriza lo privado. Si lo público es cosa de hombres y es valioso, las mujeres vamos a ser premiadas si logramos horadar esa barrera e ingresar a ese ámbito. Un varón que vaya de lo público a lo privado, donde las tareas están desvalorizadas y feminizadas, no va a encontrar reconocimiento sino, probablemente, burlas de otros varones o calificativos poco edificantes. De todas maneras, creo que hay algo en la cultura de la gente más joven, varones y mujeres, que explicitan la distribución equitativa de las tareas y las responsabilidades domésticas; y eso me parece saludable. Lo ideal sería que cada uno haga eso para lo cual tiene habilidad y gusto, y que se resuelvan colectivamente las cosas.
—¿El Estado puede aportar para lograr equidad hacia adentro del hogar?
—Es imprescindible pedirle al Estado políticas públicas vinculadas al cuidado. Hay un triple condicionamiento. Primero, las tareas reproductivas y de cuidado están feminizadas, cuando en realidad son responsabilidad de quienes conviven en un lugar. Segundo, están privatizadas, se piensa que la resolución de quien realiza esa tarea queda a criterio de cada familia y no es una parte de la responsabilidad pública responder con herramientas que permitan acompañar a un anciano, a una persona discapacitada o a un niño o niña. Esas son políticas que el Estado debe dar para el cuidado de la población. Y el tercer rasgo es que están mercantilizadas, porque si no nos hacemos cargo personalmente tenemos que contratar a alguien que lo haga. Entonces siempre va a ser una responsabilidad privada sin intervención del Estado. Eso no debe ocurrir porque no todo el mundo tiene capacidad para contratar y es muy común, sobre todo en la carrera científica, que muchas mujeres abandonen su carrera en el segundo hijo porque ya la capacidad económica para responder a las necesidades de cuidado no alcanza.
—Como contracara de esas medidas positivas aparecen también propuestas que generaron rechazo como la de los vagones exclusivos para mujeres, ¿qué opina de esas iniciativa?
—Seguramente estuvo hecho con buena intención pero a mí me parece que hay un equívoco muy grande. La idea de producir un vagón donde, en la hora pico, las mujeres no sean manoseadas o incomodadas como nos ha pasado a todas las mujeres. Entonces el proyecto de ley de Graciela Ocaña tenía el sentido de darle a las mujeres la posibilidad de ir en un vagón donde no hubiera varones para evitar el acoso. A mí me parece que no podemos darle a las mujeres el mensaje de que, para defenderse de los acosos, no debemos compartir ámbitos con los varones porque compartimos todos los espacios. ¿Si una mujer se sube a otro vagón es porque está accediendo a que la toqueteen? Las mujeres tenemos que viajar seguras en todos los medios y se nos deben dar esas condiciones de seguridad. La empresa de subte no está cumpliendo su obligación de aumentar la frecuencia y la cantidad de coches en horas pico. No se tiene que dar por sentado que el hacinamiento es una condición natural del viaje.
—¿Y en qué lugar deja ese tipo de propuestas a los varones?
—Está el problema de cuál es el concepto de varón que tenemos. ¿Todos ellos son acosadores en potencia? Vamos a estigmatizar a los varones pensando que cualquiera que quiera entrar a un vagón donde hay mujeres quiere acosarlas. Pero no es así. Luego hay un problema con las edades porque ¿a qué edad deja de ser un niño y empieza a ser un depredador sexual? Muchas veces se pone un límite de edad, por ejemplo los 14 años. ¿Entonces a los 14 años y un día ya depreda? Es un problema que da por sentada la naturalidad de un medio de transporte que no da respuesta a sus usuarios.
—¿Qué mensaje deja esa idea?
— Creo que es un proyecto desafortunado. La idea de que a las mujeres hay que segregarnos para estar seguras es la que nos conduce a pensar que el ámbito público no es nuestro, que no debemos andar por la calle porque a una mujer que violen en la calle le van a preguntar si estaba sola o cómo estaba vestida, señalando la situación en la que parece legítimo que un varón se apropie del cuerpo de una mujer. Y quedarnos en nuestra casa tampoco es seguro. Ya se sabe que el lugar de mayor riesgo para la integridad de las mujeres es su propia casa.
Impunidad
Maffía se refirió a las movilizaciones #NiUnaMenos y analizó: “Todavía no son visibles todas las formas de violencia. Cuando hay agresión física es que hay muchas otras formas de violencia que están tipificadas por la ley, que tienen una penalidad, pero se perciben como relaciones naturalizadas entre varones y mujeres. Entonces, muchas veces, no son denunciadas o son menospreciadas. (…) La idea de hablar de femicidio es hablar de una estructura política que sostiene impunes las múltiples formas de violencia hacia grupos vulnerables, en este caso las mujeres, y también deberíamos hablar de las mujeres trans asesinadas”.
—¿Por qué siguen operando con tanta fuerza prejuicios como “viajaban solas” o “se encontró con alguien que conoció en Facebook” si se empieza a dar una mayor visibilización y rechazo a la violencia machista?
—Son prejuicios que están instalados en la mentalidad de comunicadores, jueces, policías y muchas instituciones que juzgan desde esos estereotipos. La cuestión de la violencia es de una gravedad enorme pero las mujeres no solo somos víctimas, también tenemos muchas potencialidades para soluciones. Entonces ponernos en visibilidad solo como víctimas de violencia aumenta la construcción de vulnerabilidad de las mujeres y la sensación de impunidad de los varones porque la mayoría de estas causas quedan impunes. Se difunde a la vez “las mujeres no pueden” y “los varones son impunes si realizan actos de violencia física o si asesinan”.
—¿Cómo se puede aportar al cambio de paradigma?
—Un paradigma es un cambio cultural y, por lo tanto, tiene que ser en nuestra manera completa de percibir la vida. Si yo no valorizo la presencia de mujeres en instituciones, si tengo un gabinete de ministros que son en un 85 por ciento varones, si no le doy credibilidad a la palabra de una mujer cuando va a denunciar no puede haber un cambio profundo. Me parece que el cambio pasa por la capacidad de las mujeres de ver los problemas de otras mujeres como un tema de género, estructural, social y no individual. La violencia no es solo el problema de una persona con otra, es un tema político.

Terrorismo de Estado y Archivos secretos – el caso AMIA

Al cumplirse un nuevo aniversario de la masacre impune de la AMIA, participaré de la Mesa Debate sobre “Terrorismo de Estado y Archivos secretos – el caso AMIA”.
La cita es en la Asociación de Abogados de Buenos Aires, Uruguay 485 (CABA) el lunes 18 de julio a las 18:30 hs.