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Panel: 70 aniversario Union de Mujeres de la Argentina (UMA)

El próximo miércoles 12 de julio, a las 18hs, en el Salón San Martín de la Legislatura Porteña (Perú 160, CABA) celebramos el 70° Aniversario de la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA). Declarado de Interés Social en Materia de Derechos Humanos de las Mujeres. Se expondrán las revistas Nuestras Mujeres y Aquí Nosotras.

Participaremos del panel Estela de Carlotto, Dora Barrancos, Adriana Valobra, María Inés Brassesco y yo con la coordinación de Andrea Conde, Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Conferencia en Bahia Blanca

Comparto con ustedes la nota publicada por La Nueva sobre la conferencia sobre violencias contra las mujeres dictada recientemente en Bahía Blanca, .

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Por Pablo Andrés Pascual/ppascual@lanueva.com

Fotos: Sebastián Cortés-LN.

“Hay criminales que proclaman tan campantes `la maté porque era mía´ así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer”.

Con esas palabras el escritor uruguayo Eduardo Galeano describió la realidad de muchas mujeres consideradas por el varón como un patrimonio personal y sumergidas en un mundo violento.

Un informe del Instituto de Políticas de Género Wanda Taddei reveló que en nuestro país cada 18 horas una mujer es víctima de femicidio.

La cifra moviliza y pone de relieve esta preocupante realidad.

“Todo esto me hace pensar cuánto cuesta hacer valer aquello que los tratados internacional predican y supuestamente nuestras leyes deberían garantizar, que es una vida libre de violencia para cualquier persona, pero en particular para las mujeres, porque somos el 85 por ciento de las víctimas. No hay manera de no feminizar esa cifra, porque es demasiado estridente”, considera la filósofa Diana Maffía, quien se desempeña como directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

   Agrega que “el femicidio no se trata solamente de señalar un asesinato, sino de indicar que esa muerte ocurre en un sistema de opresión que pone a las mujeres en una situación de extrema vulnerabilidad”.

Maffía asegura que “no solo la mano que asesina es la responsable”, sino también un Estado que no procura una vida sin violencia para esa mujer y un sistema equitativo, “en el que es mas difícil que esos crímenes ocurran”.

También describe que las víctimas atravesaron una historia de violencia creciente.

“Los varones violentos o femicidas muchas veces dicen: `me quería dejar´. La idea de patrimonialidad sobre el cuerpo de las mujeres y de los hijos es tan fuerte, que si esa mujer quiere terminar con la relación encuentran argumentos como para matarla”.

De todas maneras, la autora de numerosas publicaciones sostiene que la violencia se manifiesta de muchas maneras.

“Desde amenazas, control del dinero o restricción de los vínculos, hasta hechos más graves como violencia psicológica, moral y física. Esas formas muchas veces no son vistas como violencia, porque hay una cultura que avala que un varón es dueño de una mujer, que hay una situación patrimonial sobre las mujeres”.

Destaca que existe una brecha económica cercana al 24% entre los salarios de hombres y mujeres por el mismo tipo de tareas.

“Me parece que estas cosas hacen que estemos en fragilidad económica y dependamos de varones violentos, por lo que separarnos de ellos implica no tener sustentación o que nuestros hijos no la tengan”.

También sostiene que a las mujeres no hay que proporcionarles solamente “un grupo de autoayuda, sino que se debe pensar en políticas de construcción de autonomía para ellas, como capacitación laboral, subsidios y vivienda”.

Maffía describió también la existencia de la violencia laboral, institucional y obstétrica, entre otras.

En la calle

Si bien la filósofa explicó que desde el retorno de la democracia se manifiestan todos los 8 de marzo en la plaza del Congreso, admitió que en los últimos años la presencia en las calles es masiva.

Consideró que la marcha de “Ni Una Menos” en 2015 fue una muestra del hartazgo que produjo la violencia y crueldad de los femicidios, fundamentalmente en perjuicio de adolescentes.

“Ese horror colectivo fue el que nos impulsó a las calles. Ese año, a través de redes sociales y algunas periodistas que impulsaron a que esto fuera una acción más colectiva, tomó dimensión internacional”.

Sostuvo que lo mismo sucedió el año pasado, a partir del homicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata.

Finalmente sostuvo que “los varones acompañan las marchas, pero renunciar a sus privilegios es un paso más difícil de dar, y es algo que tendrán que reflexionar entre sí. Las mujeres hicimos nuestros grupos de reflexión sobre la construcción de lo femenino. Si hay una vocación de terminar con la violencia sobre las mujeres hay que trabajar en la masculinidad. Hay un sistema de opresión que si también no lo deshacen los varones no lo resolvemos”.

Presencia y participación

 Lugar. “Legalmente hay un impacto de los derechos humanos y también a partir de la Ley de Cupo (sancionada en 1991), que ubicó a mujeres en las bancas y significó que las legislaturas comenzaron a ocuparse como cuestión de política pública de situaciones que afectaban especialmente a las mujeres”, sostuvo Maffía.

 Logros. Agregó que “todas las leyes que impactan al cuerpo de las mujeres fueron creadas en los últimos 25 años, es decir, desde la vigencia del cupo. Son relevantes para la vida de las mujeres”.

Modelo. “La idea del cupo es poder tener modelos de identificación. Por un lado mostrar la capacidad de gestión que podemos tener las mujeres (la misma de los varones) y, por otro, ser modelos para mujeres que puedan aspirar a llegar a determinados lugares en los que antes no estaban representadas”.

No retroceder. Consideró finalmente que “lo importante es que esas acciones de mujeres no cesen cuando éstas se vayan, sino que se institucionalicen. Es muy fácil retroceder los derechos ganados cuando ciertas personas que encarnan esas luchas ya no están, entonces es como si nunca se hubiera hablado del tema”.

Filosof*s Demasiado Human*s

Hace unos días participé del programa Demasiado Humano y fui entrevistada en la sección Filósofxs X Filósofxs, con Dario Sztajnzrajber, por FM Rock

La entrevista se puede escuchar en:
https://www.ivoox.com/demasiado-humano-seccion-filosofasxfilosofas-audios-mp3_rf_17414806_1.html

Lanzamiento del Observatorio de Generos y Politicas Publicas

Les dejo esta invitación al acto de lanzamiento del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas de la Ciudad que se llevará a cabo en Casa Brandon, Luis M. Drago 236, CABA, el jueves 2 de marzo de 2017 a las 18:30.

Participaré del acto junto a Victoria Freire, socióloga y coordinadora del Observatorio, María Pía López, socióloga, ensayista, investigadora y docente, y Elizabeth Gómez Alcorta, abogada, litigante en juicios de lesa humanidad y docente.

Afiche del Observatorio de Genero y Políticas Públicas

La pobreza tiene género

Comparto con ustedes la entrevista publicada en el portal Notas del 28 de noviembre.

 

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El 25 de noviembre es un día de lucha en la agenda feminista de toda Latinoamérica. En ese marco, Código de Radio* entrevistó a Diana Maffía, doctora en Filosofía por la UBA y Directora del Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

La violencia de género, señala Maffía, es una cuestión política aunque se exprese en la violencia interpersonal, porque se da en el marco de relaciones de poder. Al ser consultada por las características de la violencia hacia las mujeres, explicó que “es una violencia que intimida, minoriza, amenaza a las mujeres y condiciona su participación en la vía pública”. “De hecho los femicidios tienen que ver con el marco de desigualdad en el que se dan y muchas veces quedan impunes”, agregó.

Con respecto a las particularidades que la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres tiene este año destacó que, por los espantosos femicidios que ocurrieron a lo largo del país -como en Mar del Plata el reciente caso de Lucía Perez– y por el fuerte activismo de las marchas por “Ni Una Menos”, existe un gran y creciente alcance en la opinión pública.

“Tenemos un movimiento de mujeres muy impresionante, se ve en las movilizaciones y en la persistencia de los Encuentros Nacionales de Mujeres, a pesar de las represiones policiales que tuvieron lugar por ejemplo en el encuentro de Mar del Plata. Son experiencias absolutamente conmovedoras, ver que una ciudad es segura cuando las mujeres están en la calle”, dijo Maffía. “Precisamente los lugares que son peligrosos para las mujeres son los refugios para otros, que son los lugares privados. Los lugares donde se ejerce la violencia son las casas y por lo general en horarios que las oficinas de asistencia no trabajan, como los fines de semana, las noches y los feriados”, expresó.

La filósofa feminista reflexionó acerca del recrudecimiento de la violencia que sigue a estas grandes movilizaciones que, según ella, podría interpretarse como una manifestación de temor, de sensación de amenaza por parte de los hombres violentos ante el avance y empoderamiento de las mujeres. Este tipo de reacción, advirtió, resulta “muy penosa, porque nadie que participe en el feminismo quiere sojuzgar a los varones, sino que queremos que no haya reglas patriarcales en las relaciones de poder”. En ese sentido, remarcó la importancia de la comunicación y la cultura, que deben ser buenas trasmisoras de los objetivos del movimiento feministas para que no “nos maten como moscas”.

Para la Directora del Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, el feminismo tiene que reaccionar contra las formas de explotación del capitalismo, que establece roles muy rígidos para las mujeres. Estos tienen que ver con la acumulación del capital e incluyen exigencias como el trabajo doméstico y la reproducción biológica, en detrimento de espacios de encuentro que permitan fortalecernos y armar estrategias colectivas femeninas. Agregó que el nivel de explotación se exacerba todavía más en las duras condiciones económicas que atraviesa nuestro país en este momento, ya que, en pocas y precisas palabras, “la pobreza tiene género”.

Para Diana, el feminismo es un movimiento político, una postura ante la vida. Para ser feminista no interesa el sexo que nos fue asignado al momento de nacer, “no interesan las hormonas”, sino el compromiso en la práctica cotidiana, no sólo en lo discursivo. Para ella, el feminismo en la actualidad tiene que replantearse sus prioridades: la “grieta política” de la que se habla también lo afectó y “las fidelidades partidarias son muy perjudiciales, porque las posturas partidarias tienen que ver con reglas muy misóginas, los partidos siguen siendo misóginos”.

Como ejemplo, destacó la poca conciencia con la que se debate la paridad de género. Maffía apoya fuertemente esa ley y reconoce que desde que las mujeres se sientan en las bancas, se empezaron a legislar normas que afectan directamente los cuerpos de las mujeres y por lo tanto su posibilidad de ciudadanía. Citó como ejemplos las leyes de trata, salud sexual y reproductiva, lactancia materna, violencia, parto humanizado, entre otras. Así, estas mujeres legisladoras constituyeron una masa muy crítica que, a pesar de su diversidad política partidaria, tenían en mente la percepción de ciertas urgencias, ciertas necesidades con respecto a los derechos de las mujeres y pusieron de manifiesto que los cuerpos de las mujeres son parte de un territorio en disputa.

Refutó los argumentos que dicen que a las bancas hay que llegar por capacidad y no por el sexo, en tanto el cupo no se contraría con la capacidad de las mujeres que ocuparían los cargos. De la misma manera, frente a los argumentos que expresan que disponer un cupo femenino obliga a disponer otros para grupos minoritarios como discapacidad y pueblos originarios, afirmó que esas posturas no reconocen que los hombres que se encuentran en el poder no representan a ninguna de estas minorías y que es deber tanto de los hombres como de las mujeres representarlas.

“No se trata de mujeres contra otras minorías, se trata de que no sean solamente los sujetos hegemónicos de la sociedad los que impongan sus intereses y sus puntos de vista. Estas medidas de cupos siempre se piensan como temporales, hasta tanto haya una convicción de los partidos políticos del valor de tener mujeres tanto como hombres dentro de sus listas”, concluyó Maffía.

Julia Rigueiro