Archive for the ‘jóvenes’ Category

Epistemologia feminista

martes, mayo 15th, 2018

El miércoles 16 de mayo, a las 18:30hs, en el Aula 1 de Extenión Universitaria de la Facultad de Derecho (UBA), expondré sobre Epistemología feminista y derechos: Conocer, ignorar, resistir. Actividad libre y gratuita.

Firmas colectivas por el aborto legal

viernes, mayo 4th, 2018

Comparto con ustedes esta nota de Mariana Iglesias publicada en el Diario Clarín el pasado 29 de abril, sobre los distintos colectivos que firmaron cartas por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y el aborto legal.

Aborto: una foto y un “colectivo” distinto de mujeres cada día para reclamar por la ley

Luego de las cartas firmadas por actrices y escritoras, se fueron sumando en las redes expresiones desde distintos ámbitos.

La legalización del aborto es un reclamo histórico del movimiento de mujeres. Y ahora, que por primera vez el tema se debate en el Congreso, muchas se están organizando una vez más para que se apruebe lo que consideran un derecho. Pero lo están haciendo de manera inédita: agrupadas por actividades y trabajos ponen sus firmas en una carta dirigida a los diputados pidiendo que voten la ley de interrupción voluntaria del embarazo, se toman una foto todas juntas y luego la comparten en las redes sociales.

Nota sobre aborto sociedad distintas organizaciones a favor del aborto

Aborto: una foto y un “colectivo” distinto de mujeres cada día para reclamar por la ley.

La iniciativa surgió de las actrices. El martes 10 de abril, en el primer plenario de comisiones que se realiza en el anexo de Diputados, Verónica Llinás, Carla Peterson y Griselda Siciliani subieron al estrado para decir que estaban a favor de la legalización del aborto. Y mostraron la “Carta abierta de actrices argentinas a las diputadas y los diputados de la Nación para pedirles su voto por el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito”. Entonces llevaba 410 firmas. Ahora ya suman el doble.

Esa misma tarde, las trabajadoras de prensa se reunieron frente al Congreso en una acción colectiva en apoyo a la ley y con el lema “Abortar es un derecho. Nuestro compromiso, comunicarlo con responsabilidad”. En la foto se ven 200 periodistas, comunicadoras, reporteras gráficas.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

En la jornada siguiente subió al estrado Claudia Piñeiro, que mostró una carta similar firmada por 200 escritoras argentinas: “Y va a haber muchas más, porque no se me ocurre ninguna que esté en contra”, dijo. Ahora son 350.

Y siguió con las músicas y las trabajadoras de la industria musical, las camarógrafas y fotógrafas, las cineastas y trabajadoras de medios audiovisuales, las dibujantes, las comediantes, las bailarinas, las investigadoras y universitarias, las locutoras, las arquitectas y diseñadoras, las trabajadoras por los derechos de la niñez y la adolescencia, investigadoras del Conicet, las trabajadoras de la salud mental.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

“Es muy importante que sea así, en colectivos. No sólo se trata de mandar una firma sino de tener la capacidad de juntarnos, y la lucha por esta ley lo está logrando. Hay mujeres que están invisibilizadas y de esta manera, juntas, en los distintos colectivos, se visibilizan. Nunca vi algo así, es un momento histórico, y el reclamo es urgente”, dice Piñeiro a Clarín.

“Creo que el pedido de a grupos tiene el objetivo de mostrar a la vez la cantidad y la diversidad de apoyos, y romper el prejuicio de quiénes somos las mujeres que abortamos y en qué condiciones. Me parece una campaña muy lograda”, opina Diana Maffía, doctora en filosofía y directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Ella sumó su firma al documento de mujeres académicas.

“Está muy bien tener diversos apoyos en esta campaña, pero quienes hemos sido desconocidas en nuestra capacidad política y moral para tomar decisiones sobre nuestro cuerpo somos las mujeres, por nuestra condición de mujeres -sostiene Maffia-. Me parece bien que la campaña haga visible que lo decidimos desde muchos proyectos de vida que hemos elegido, algunos compatibles y otros no con la maternidad, y en todo caso cuando y con quién cada cual quiera”.

“Estos colectivos por afinidad laboral, por profesión, muestran que hay una enorme cantidad de expresiones que están apoyando este notable derecho. La construcción de colectivos ya estaba, lo novedoso es que la acción colectiva es enorme. Es una extraordinaria manifestación por este derecho que es atinente a la condición femenina”, asegura Dora Barrancos, historiadora, socióloga, investigadora del Conicet.

Sara Facio y otras 402 fotógrafas y camarógrafas ya firmaron la Carta Abierta a diputadas y diputados para que voten la legalización del aborto. #AbortoLegalYa (MU)

Sara Facio y otras 402 fotógrafas y camarógrafas ya firmaron la Carta Abierta a diputadas y diputados para que voten la legalización del aborto. #AbortoLegalYa (MU)

“Y en las generaciones jóvenes, dirán en las menores de 25 años, la voluntad identificatoria de sí mismas se da de manera colectiva. Ya no sienten que tengan que cumplir con este mandato subalterno y de reproducción. Se han corrido del comportamiento moralista del pasado. Para ellas el derecho a la sexualidad es fundamental, y no quieren que se lo retaceen”, agrega Barrancos.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

Fotos de colectivos de mujeres, parte de la campaña de apoyo a la ley que están en el Congreso.

“Que este reclamo sea de mujeres es crucial porque es una lucha histórica de las mujeres. La responsabilidad de la reproducción y la maternidad siempre ha estado en las mujeres. Que los varones acompañen, pero esta escena la ocupamos las mujeres, porque estamos reclamando un derecho que se nos ha negado históricamente-explica Eleonor Faur, doctora en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)-. Y hay una suerte de legitimación que viene de la profesionalización en que el reclamo sea así. Son grupos de mujeres legitimadas por sus estudios, por sus profesiones, por los lugares públicos que ocupan. Son voces muy fuertes. Ojalá puedan escucharse las voces de todas las mujeres”.

En los próximos días firmarán sus cartas las psicólogas y psicoanalistas y las emprendedoras autogestivas.

Como contrapartida, la semana pasada se viralizó un video de famosos que se oponen a la aprobación de la ley. Bajo el lema “Cuidemos las dos vidas”, se sumaron Maru Botana, Amalia Granata y Susana Romero. El resto de los 12 personajes que participaron (jugadores de rugby, músicos, periodistas) fueron hombre; entre ellos, Gastón Recondo, César “Banana” Pueyrredón y los hermanos Felipe y Manu Contepomi.

Que hay detras de la pollerita demasiado corta?

jueves, marzo 22nd, 2018
Comparto con ustedes esta nota de Paula Giménez sobre feminismo y violencia de género publicada en el diario La Nación.

Qué hay detrás de “tenía la pollerita demasiado corta”

 
21 de marzo de 2018 

Mariela tenía 17 años cuando seis varones la drogaron en una fiesta y abusaron de ella. Mariela ahora tiene 24 y sigue igual de angustiada por lo que pasó. Hay noches en las que no puede dormir porque se acuerda de todo. Hay ratos en el día en los que se nubla y tiene que frenar lo que está haciendo para poder resolverlo en su cabeza y seguir. No llora, no expresa su dolor, simplemente existe en esa oscuridad.

“¿Y por qué no denunció antes?”. En su momento Mariela quiso contárselo a sus amigas pero tuvo mala suerte, ellas no le creyeron, entonces recurrió a su terapeuta y también le contó. Mala suerte otra vez: le echó la culpa: “No deberías haber tomado esa cerveza”, le dijo. Después de esos intentos, Mariela decidió no hablar nunca más del tema. Eligió resolverlo así, negándolo. Estuvo seis años callada, pasándola mal, frisando su vida social, teniendo ataques de tristeza y de angustia aleatorios, intentando rearmar su vida y su sexualidad. Mariela anduvo perdida hasta que se dio cuenta de algo: la culpa no era de ella.

Yo la conocí porque me contactó hace algunos meses y cuando me contó su historia me di cuenta de que lo que le había pasado no había sido por “mala suerte”, sino que hay una sociedad que aún hoy, ante todo, culpabiliza a las víctimas. Pero, ¿por qué? ¿Qué gira en el aire que a las cuatro personas que le consultó Mariela, las cuatro la hicieron responsable de una violación grupal?

La violencia de la excusa

Cuando propuse la nota charlamos con la editora porque, la realidad, es que es un tema muy ABC. El feminismo repite (a veces no tan) incansablemente que esta sociedad le enseña a las chicas a cuidarse pero no a los hombres a no violentarnos, pero aún así el discurso de la pollerita corta está presente en cada situación de acoso o abuso, ya sea en forma de terapeuta irresponsable y peligrosa, como título en un diario o como comentario debajo de una nota.

Para entender por qué continúa vigente ese mito de las mujeres culpables de los tipos violentos, no hay mejor persona que la filósofa y feminista Diana Maffia, a la cual consulté por este tema para que intentemos explicar de manera desenredada y clara por qué pensar cómo iba vestida en una situación de abuso, es violencia.

"No más silencio", decía un cartel en una de las marchas contra Trump en Nueva York
“No más silencio”, decía un cartel en una de las marchas contra Trump en Nueva York Crédito: Shutterstock

“El estereotipo de la sexualidad masculina es que es irrefrenable, que no es selectiva. Por eso los varones se verán compelidos a no dejar pasar ninguna oportunidad y serán burlados por los demás varones si lo hacen”, sostiene Diana. Es que es cierto, a los hombres se los cría bajo esa premisa, ellos no “pueden” (ni deben) controlarse, la mujer, misteriosa y engatusadora, los hechiza y ellos caen en la tentación de nuestra red de seducción. Aunque no los estemos seduciendo. Aunque no siquiera sepamos que existen.

“Las mujeres son divididas entre las que son de un varón (en sentido patrimonial de propiedad, ´su´ mujer) y las que pertenecen al colectivo de todos los varones (los cuerpos apropiables, a cambio de dinero o por la fuerza, cualquier varón puede hacer con esa mujer lo que quiera). Para que eso no ocurra, la mujer debe dar un claro signo de ´recato´, de no disponibilidad, en la vestimenta, en los lugares que frecuenta, en los horarios, etc”, dice Maffia.

Por otro lado, la abogada feminista Cinthia Amedei sostiene que antes era más fácil no creerle a la mujer, “es que siempre fuimos caracterizadas como seres irracionales, naturalmente seductoras e indecisas, incapaces de tomar una decisión. Todas características que le fueron atribuidas arbitrariamente. En los abusos sufridos se juega el ideal de la mujer pública y privada y los estereotipos que rondan a la mujer en lo particular; si estás en una fiesta vestida provocativa, sos pública, vos te lo buscaste, que hacías tan tarde y sola (no importa si eran 20 amigas, estás sola si no te acompaña un hombre)”.

¿Cuánto debe medir el escote? ¿Cuál es la ropa apropiada para salir a la calle siendo mujer? ¿Existe una moral patriarcal para estos conflictos? Para el periodista y activista Lucas Fauno Gutiérrez, sí. “No se agrede porque hay una pollera. Se abusa y acosa porque hay un agresor que se siente contenido por un sistema machista que lo cubre. Responsabilizar a la víctima es lo que resguarda esa ´moral´ que construye el patriarcado y protege a los agresores”.

Los dueños de la vía pública

“¿Se acuerdan cuando éramos chicas que si venía un pibe a sacarnos a bailar en vez de decirle que no queríamos le decíamos que teníamos novio para que no insista porque ya de chiquitas sabíamos que iban a respetar más a un varón inexistente que a nuestro propio deseo?”, dice un tuit de Clara, una amiga. Dicha pregunta escaló a niveles altísimos y ya tiene más de 40 mil me gusta. ¿Por qué será? Y sí, por empatía. Porque todas hicimos eso, todas fingimos “tener dueño” para que nos dejen en paz porque nuestra negativa no le era suficiente a ningún hombre.

“Si la mujer se arriesga en un ámbito público, si usa una vestimenta considerada ´provocativa´ (porque rompe la regla del recato obligatorio), si está en un espacio de diversión sin ningún varón que sea su ´dueño´, si habla con un varón que no es su propietario, todos estos signos serán leídos como disponibilidad para la depredación”, responde Diana y agrega: “Los varones no deben trabajar en controlar su sexualidad, como tampoco controlan la reproducción. Somos las mujeres las responsables de ambas cosas, o seremos criminalizadas”.

De 1999 hasta hoy pasaron sólo 19 años. Hasta ese momento, la figura de violación en el código penal sólo valía si se trataba de una “mujer honesta”. O sea, si era prostituta no podía ser violada porque su voluntad e integridad no importaba.

“Ahí se ve claramente la dicotomía entre mujer pública y privada, la mujer que merece respeto y a la que no, la mujer como objeto sexual y reproductivo. Se crea una disociación entre ambas facetas, que lo único que conlleva es el cuestionamiento a la mujer pero nunca al hombre que, por ejemplo, consume prostitución. Ellos sí gozan de una doble moral que las mujeres no, porque el sistema las puso en una posición de inferioridad donde no pueden decidir pero si ser objeto de decisión”, sostiene Amedei.

Si bien estas posturas suenan y parecen vetustas, mientras escribía la nota que leen, un famoso diseñador de moda tiró al aire “cuiden a sus hijas, después si caminan a las tres de la mañana solas por la calle y vuelven todas violadas no se quejen”. Frase que marca de manera clara cómo los hombres son aún dueños de la vía pública. Es el lugar en donde demuestran y perpetúan su poder.

Estos discursos perversos de culpar a quien fue abusada tienen, además, un lado muy oscuro y funcional a este sistema y se ocupan muy bien de que las víctimas no acusen ni denuncien por miedo a ser señaladas. Gutiérrez sostiene que “esa moral machista les sirve mucho porque lo que hace es que ni siquiera puedas enunciar lo sucedido porque tenés la cabeza tan quemada por esta moral impuesta y naturalizada que te impide poder hacerlo”.

Un estudio hecho por el Instituto de Género y Promoción de la Igualdad por encargo de la Defensoría del Pueblo de Córdoba asegura que más del 50 por ciento de 400 hombres mayores de edad, considera que la manera de vestir de las mujeres es uno de los factores que motiva el acoso que sufrimos a diario en la vía pública.

Por otro lado, pero sumando al mismo argumento, el especialista en género y médico psiquiatra Enrique Stola, sostiene que “los hombres han organizado el espacio público. Siempre dictaron el cómo y el cuando las mujeres debían transitar. La lucha de las feministas obligó a cambios, con gran mejoría para todas y esperables reacomodamientos en el ejercicio de la dominación para ellos. En el imaginario social todavía subsisten los modos en que las mujeres deben circular y muchísimos varones, diariamente y a través de los medios de comunicación, tratan de recordárselos, sosteniendo así la misoginia y la dominación masculina tras la máscara del cuidado de los cuerpos femeninos”.

Así como asegura Gutierrez, Stola refuerza la idea de “moral patriarcal” y propiedad: “Ellos suponen que toda mujer acompañada por un hombre ´tiene macho´ y debe ser respetada pues ya es propiedad privada. En cambio, la que va sola o en grupo de mujeres ´seguro está buscando levantar macho´ y es pasible de ser apropiada, sobre todo si evalúan que es una mujer libre y que no cumple con las pautas morales que ellos imponen en su estrecha mirada. Cuando una mujer es violada por un hombre o grupo de ellos, rápidamente se analiza la vida de ella, su participación en redes sociales y el cumplimiento de las normas que los machos ´buenos´ sostienen como efectivas para evitar la agresión de los machos ´malos´”.

El “no” es universal

En 2009 Naciones Unidas organizó una campaña internacional protagonizada por Nicole Kidman y dio la vuelta al mundo. Casi diez años después el “no es no” vuelve a estar presente en las masivas marchas y en las redes sociales, aunque con una forma más contundente y otro significado. La campaña de Nicole nos contaba que “no” lo podemos decir en cualquier idioma, que no importa en qué país estés o seas, una violación es una violación. Hoy, el concepto cambió. Hoy el “no es no” también habla de estar en la cama con alguien y cambiar de idea, de no querer chapar con alguien en el boliche y que no te molesten, ni bailar, ni hablar, poder decirlo y que sea respetado.

El “no es no” habla de imponer nuestro derecho a decidir, a asegurarnos a nosotras y al mundo que nuestro cuerpo es, así como suena, nuestro. Que el propio deseo es, así como se lee: propio, y que nadie puede arrebatarnos dicha autonomía, vistamos como nos vistamos.

Si bien el foco en la víctima ya es un argumento fácil de rebatir, aún queda mucho por hacer. Desde este tipo de notas en medios masivos hasta muestras de arte dedicadas al tema. “What Were You Wearing?” (“¿Qué llevabas puesto?”) es una exposición que se realizó en la Universidad de Kansas y pretendió concienciar por qué es incorrecto que una mujer tenga más o menos posibilidades de ser violada según la ropa que lleve puesta. La exposición estaba compuesta por 18 historias reales de 18 mujeres que habían sido abusadas.

“Gracias al feminismo, se ha logrado deconstruir ciertas posturas e ideales que afectan a la sociedad. Cada vez más somos las mujeres que no callamos, que nos imponemos y que luchamos contra la violencia en todas sus formas, cuestionando la naturalización de la violencia sexista existente y concientizando a la sociedad”, indica esperanzada Cintia Amadei.

“El cumplimiento de la Educación Sexual Integral es uno de los instrumentos para producir cambios. Las niñas y niños tendrían mayor conciencia acerca de sus cuerpos y de lo que es una conducta respetuosa en una sociedad democrática. Enseñar que los hombres no somos los dueños de los cuerpos de mujeres y colectivo LGTBIQ es una decisión política que hasta el momento casi ningún gobierno en el mundo decidió concretar”, agrega Stola que también le sugiere a los hombres estudiar sobre género y feminismo para no cometer más errores, tanto en este tipo de discursos como en esperar que las mujeres, les “enseñen” sobre cómo deben comportarse.

Me acuerdo que cuando tenía 15 o 16 años, me encontré muchísimas veces en situaciones en las cuales no quería estar pero por haber dicho que sí al principio me la tenía que bancar. De no poder irme de la casa de un chico si ya había entrado, de no poder decirle que no quería tener relaciones sexuales si ya le había dado un beso. Durante la última y multitudinaria marcha del 8M, vi a cientos de adolescentes que en en su cuerpo tenían escrita la frase “No es no”. Menos mal. Hoy esas chicas la tienen más clara. Hoy esas chicas son más libres.

Línea 137 de Atención a las víctimas de violencia familiar y sexual atiende las 24 horas los 365 días del año en CABA.