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El machismo ataca, contraataca y mata

lunes, noviembre 27th, 2017

Comparto con ustedes esta nota de Liliana Hendel con quien conversamos, junto a Teresa Meana Suarez, sobre género, feminismo y violencia hacia las mujeres, en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la(s) Mujer(es).

El machismo ataca, contraataca y mata

Por Liliana Hendel

La autora de este texto -psicóloga, periodista y feminista- dialoga con otras dos referentes, Diana Maffía y Teresa Meana Suárez, en torno al significado del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Las reivindicaciones. Lo conseguido y lo que falta para lograr detener los femicidios.

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Minerva, Patria y María Teresa Mirabal fueron tres hermanas dominicanas asesinadas por orden del dictador Leónidas Trujillo contra quien luchaban. Las mandó a asesinar el 25 de noviembre de 1960. Desde 1981 los movimientos feministas de Latinoamérica, región que padece una de las tasas más altas de violencia machista contra la mujer, se apropian de la fecha y lo convierten en rojo de su propia agenda.

Más tarde, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a las hermanas Mirabal.

Esta crónica de hechos históricos conjuga en tiempo pasado y motiva a revisar textos y periódicos mientras, en el presente, me hago preguntas que comparto con dos feministas de larga trayectoria:  Diana Maffia, Doctora en Filosofía y Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires; y la española Teresa Meana Suárez, filóloga que hace de la difusión del uso no sexista del lenguaje su militancia y su pasión.

Teresa estuvo de visita en el país, donde ofreció un conversatorio en el Centro Cultural Tierra Violeta, que dirige Maffía. Aproveché la proximidad de la fecha y las invité para conversar sobre el 25 de noviembre, el feminismo, el futuro. Lo que sigue a continuación es la síntesis de una charla con dos grandes referentes del movimiento de mujeres.

“En su memoria, en memoria de su belleza incomible, hoy 25 de noviembre, es el Día mundial contra la violencia doméstica. O sea contra la violencia de los trujillitos que ejercen la dictadura dentro de cada casa” .

(Mujeres, Eduardo Galeano) 

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¿Tiene sentido tener una fecha específica? Hay quienes dicen que las fechas se convierten en recordatorios vacíos de contenido.

DM: Sí claro que sirve, tener un día te obliga, tiene sentido, es un factor de reunión. En este caso, el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres se inicia el 25 pero llega hasta el 10 de diciembre, es decir que nos preparamos con continuidad, nos mantiene ocupadas en ese foco y convoca a los medios a la posibilidad de hacerse eco de estas preocupaciones. Es una oportunidad y hay que aprovecharla para tener  estadísticas disponibles ¿cuántas murieron? ¿de qué edad? ¿habían hecho denuncias?

Sabemos que en la Argentina, cada 30 horas una mujer es asesinada por ser mujer. Hay que hacer que esas cifras sean elocuentes y hacer además que nos permitan hablar sobre las políticas públicas, la que están y las que faltan. La obligación del Estado es garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, cualquier cifra va a mostrar una omisión o una ineficiencia.

TM: Pues sí, a mí me parecen importantes las fechas. Es cierto que cuando se acerca el 8 de marzo hay que empezar a oír aquello de ¿por qué un día de la mujer y no del hombre? Pues porque hay 365 días que son del hombre. O la violencia siempre es algo malo, no solo para las mujeres.

Es importante porque además ahora contamos -hace un gesto con sus dedos- en lo que va del año en España, 63 mujeres y 8 niñas y niños, porque ahora aumentó lo de matar a las criaturas para dañar a la mujer.

El 25 de noviembre es una fecha que heredamos, me importa recordar que esta fecha se acordó en un encuentro latinoamericano de mujeres y ahora todo el mundo se sabe la historia de las hermanas Mirabal.

Todo el año estamos igual pero ese es un día que los medios, por ejemplo, se preocupan por poner la situación en evidencia y venir a preguntarte acerca de la violencia contra las mujeres.

DM: Y es interesante además que esta conmemoración haya sido en recordatorio de un asesinato político, que ocurre sobre el cuerpo de las mujeres, un aleccionamiento por no ceder al poder político no solo al acoso sexual de un dictador.

El 8 de marzo también recordemos que tiene que ver con los derechos de las mujeres por la explotación de la mujer trabajadora, ese contexto de alta precariedad sobre el que emergen estas fechas también le aportan significado.

TM: Mira, hace algunos años le sacamos el “trabajadora”. Uno de nuestros lemas era queremos empleo, trabajo nos sobra.  Y está claro que, en el caso de las hermanas Mirabal, hay que reivindicar que las han asesinado por su compromiso político y no solo porque una se negó a ceder al acoso sexual de Trujillo.

DM: Tal vez que llegue hasta el 10 de diciembre le cambia la intensidad e interpela de otro modo porque más que un día es una campaña, que termina el Día Internacional de los Derechos Humanos: es como un hilo que comunica el reclamo por la violencia machista con los derechos humanos.

“Mientras bailaban, ella trató con abierta hostilidad a un hombre acostumbrado a que la gente se arrodillara a sus pies. Trujillo percibió su disgusto, la ubicó como lo que ella en realidad era: una hermosa mujer de veintidós años, culta, capaz…y enemiga de su gobierno”.

(Vivas en su jardín, Dedé Mirabal )

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¿Cómo recuerdan el inicio de sus vidas feministas?

DM: Pienso que tengo 64; mirá si tendré para recordar: dictadura, democracia; era feminista a los 20 y un poquito en la década del 70 y atravesé distintos momentos políticos y personales. En los 70 la fractura política entre movimientos de izquierda y feminismo era importante. La dictadura perseguía a una mujer que era feminista pero los movimientos de izquierda no lo consideraban como algo de su agenda, porque no se hacían cargo de ser antipatriarcales además de anticapitalistas. Siguen siendo conjunciones difíciles de lograr.

En una recolección de entrevistas que hicimos en Tierra Violeta sobre feminismo y dictadura, yo veía que se recuperaban testimonios de mujeres como militantes pero no como feministas; fue muy interesante ver la diversidad de las respuestas. Entonces, ya había muchas reflexiones para hacer acerca del disciplinamiento que imponían los modelos de la dictadura, los modelos de familia, la responsabilidad de los padres, el retroceso en los derechos de los jóvenes. Todo lo que se había logrado en los 60 retrocedió en los 70. Y no es que retrocedió recién con la dictadura, antes se abonó el terreno. A partir de la muerte de Perón, en el 74, se prohibieron los servicios de anticoncepción en los hospitales públicos, no había derechos sexuales y reproductivos, había un gran control sobre la gente joven, prohibieron centros de estudiantes en escuelas y universidades, había prohibición de sindicalización para docentes, prohibición de libros. Eso ocurrió en el final del gobierno de Isabel, que era democrático formalmente pero hacía un ejercicio del control, de autoritarismo y de persecución cultural y religiosa. Y luego la dictadura que usa esas leyes.

Estudiando ese período descubrí que en 1975 habían venido sacerdotes y personajes del franquismo como asesores a Argentina. Era interventor de la Universidad de Buenos Aires Alberto Ottalagano, un fascista, y el ministro de Educación era Oscar Ivanisevich, que proponía en los 70 las mismas consignas del franquismo: Dios, Patria y Hogar. A pesar de ese conservadurismo, ya había mujeres que activaban políticamente, que rompían paradigmas en el arte.

Se visibilizan esas mujeres, pero no las militancias feministas

DM: Por eso me interesaba tanto y me preguntaba qué habían hecho las feministas en ese tiempo y lo que entendí es que hubo una vuelta a lo privado como estrategia de invisibilización de sobrevivencia. Y todo eso se reactiva con potencia con el regreso a la democracia.

El 8 de marzo de 1984 que fue el primer 8 de marzo de la democracia, el movimiento toma el espacio público en un acto masivo, todavía con el miedo que te soplaba en la nuca. El primer acto que se hizo en el retorno de la democracia fuimos las mujeres que tomamos la calle. ¡Eso es extraordinario!

TM: A nosotras nos sucede igualito. Franco se muere en el 20 de noviembre de 1975. El primer 8 de marzo fue en1976, pero ya estábamos en el feminismo desde el 74. Militábamos en partidos de izquierda, yo era trotskista y cuando íbamos a las marchas los compañeros gritaban: “Amnistía para los presos políticosy nosotras agregábamos: “Y para las presas que están por ser mujeres”.

Es que había mujeres en la cárcel por adulterio y por aborto. Por adulterio… hoy parece increíble ¿verdad? Por eso salíamos a gritar no a la discriminación, delito de adulterio, abolición. El artículo 44 del código decía: “Comete adulterio la mujer casada que yace con un varón que no es su marido”. Era un delito específico, solo para las mujeres.

Entonces lo primero en aquel 8 de marzo fue salir a reclamar por los derechos y la igualdad.  Decíamos en nuestros carteles: “Yo soy adúltera o “Yo me divorcio”, que no es una reivindicación feminista sino de la democracia.

Enseguida empezamos fuerte con el tema de la igualdad ante la ley, los derechos sexuales y lo más importante: el derecho a diferenciar sexualidad de maternidad. La anticoncepción estaba prohibida.

“Ahora a casi medio siglo de distancia y con la experiencia de los años veo qué avanzada era Minerva para su época… ¿A quién se le ocurría entonces ese tipo de ideas?…sostenía que las mujeres tenían que estudiar, superarse y ocupar el sitio que les correspondía en la sociedad. No podían seguir solo pariendo y cuidando una casa”. 

(Vivas en su jardín, Dedé Mirabal )

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TM: Cómo nos costó el tema del aborto. Se despenalizó en tres supuestos en 1985 y en el 2010 el PSOE amplió la regulación con la Ley Orgánica libre hasta las 14 semanas. Pero cada tanto hay riesgo de retroceso. En

En 1981 fue el juicio de Basuri, al lado de Bilbao: once mujeres, todas casadas, de clase trabajadora, madres de dos o más niños habían abortado con la misma persona en un barrio. El juicio fue impresionante, vinieron feministas de toda Europa. Fue histórico. Recuerdo que las editoriales tiraban los paquetes de periódicos a las 5 de la mañana. Entonces nos dividíamos los kioscos de Oviedo y a cada ejemplar le poníamos un sello: “Aborto Legal, ya” y lo devolvíamos al puesto así, igual de atado. También subíamos en grupos a los autobuses y colgábamos una pancarta a favor del aborto. Nos ocupaban estos temas; no estaban como hoy estas cifras de terrible violencia física y femicidio. En esos años no era aún una reivindicación. Hoy, el tema es la violencia machista. Nosotras pensábamos que cuando se consiguiera la igualdad se iba a acabar la violencia, como imaginábamos que sucedía en los países nórdicos: mujeres que trabajan, económicamente independientes y libres sexualmente; pero no, ves las cifras de Suecia, Noruega o Dinamarca y te horrorizas, entonces entiendes que esto es una guerra, que el machismo contraataca.

Para mí fue terrible darme cuenta de que la igualdad y la independencia de las mujeres no era la clave para detener la violencia.

¿Les parece que estas situaciones podrían cambiar más rápido si se incorporara el 25 de noviembre en la currícula de la escuela primaria?

DM: No es tan sencillo, hay varias cosas. Hay docentes que trabajan el tema todo el año, en Tierra Violeta recibimos visitas de colegios que vienen a conocer la biblioteca de mujeres y a conversar estos temas. Y no es en una fecha especial.

Cuando era Defensora del Pueblo, recuerdo una vez que mi hija tenía una clase especial de derechos porque era el Día del Niño. A la semana siguiente me llega un documento buenísimo de UNICEF y le sugiero que  lo lleve a su clase, pero la profesora le dijo: “No, eso ya pasó”. Ese día se habla de la importancia de algo que parece que a la semana siguiente perdió su importancia. El día fijo no garantiza lo que si garantiza el o la docente que tiene compromiso con la temática.

“Las mujeres no pueden saber mucho porque a los hombres no les gustan las mujeres que saben demasiado. ¡Ay no ! tú has leído todos esos libros…no, no hazte de cuenta que no los has leído. Los hombres no se casan con mujeres que saben mucho, le repetía mamá a Minerva”

(Vivas en su jardín, Dedé Mirabal)

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Desde sus tempranos feminismos hemos ganado leyes pero algo falla: nos siguen matando, seguimos cobrando menos…

DM: Si pasó otra cosa: se recuperó la democracia y el feminismo fue muy participativo, se trabajaban proyectos de ley para presentar cuando recuperáramos los ámbitos pertinentes. Así se consiguieron leyes muy importantes: divorcio, patria potestad compartida, ley de cupo. Y empiezan a salir leyes que impactan en el cuerpo de las mujeres. El cuerpo se empieza a mostrar como un ámbito de la política después de haber estado neutralizado durante 150 años: acoso sexual, violencia, trata, parto respetado, técnicas de reproducción. Esos temas se legislaron solo cuando entraron las mujeres y eso fue en los últimos 20 años que son los que tiene la ley cupo.

Si pensamos 30 años de democracia los 10 primeros fueron pensar las normas, discutirlas y convertirlas en acciones.

Aprendimos todo lo que hay que demandar para convertirlo en derechos y luego están los organismos de control que sabemos que no existen. Y que no tienen ninguna perspectiva de género. Están ahora discutiendo terminar con la acefalía en la Defensoría del Pueblo. Hay en la terna tres varones, sin el menor pudor.

TM Hay en España una Ley Integral contra la violencia de género que todo el mundo dice que es muy buena pero no hay recursos y las leyes necesitan recursos. Sobre el papel es buenísima, claro, pero sin financiamiento queda en manos de quien queda y si lo discutes te dicen: “es que no hace falta otra cosa, no necesita ninguna reglamentación, lo que falta es aplicar lo que hay”.

En Argentina pasa algo similar con la ley para prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres (26.485). Hay quienes dicen que basta la ley, que no es necesaria su reglamentación.

DM Esa es responsabilidad del ejecutivo que cuando reglamenta organiza y distribuye: este es el presupuesto, la ejecución será de este modo, la responsabilidad es de tal organismo y las penalidades serán estas.

El compromiso del ejecutivo tiene que ser explicito, si es implícito no ocurre nunca.

DM: Tengo cierto optimismo, hoy hay una feminista al frente del Instituto Nacional de las Mujeres (ex Consejo Nacional de las Mujeres) con trayectoria y una gran preocupación por esta agenda: femicidios, trata, violencias, con buenos equipos y muchos años de activismo antes de llegar a la función pública.

El Plan de Acción Contra la Violencia es un plan que deberíamos llenar de contenido. No sé si hemos sido suficientemente proactivas las organizaciones, los diferentes grupos del movimiento de mujeres, como para tomar un artículo, trabajarlo, difundirlo, observar que se haga, que se cumpla como un derecho, ver a las autoridades, impulsarlo. No hemos tenido esa apropiación, a veces por esta grieta partidaria que opera en contra de nuestros intereses como mujeres.

El 17 de noviembre se presentó el Plan de Igualdad de Oportunidades y de Trato, a nivel nacional. Tenemos uno en la ciudad, que no se cumple. La pelota está ahora de nuestro lado, tenemos que ver qué hacemos con esta norma abstracta.

Es cierto que a veces son acciones que están divorciadas, por ejemplo el Ministerio de Trabajo recibe a todos los sindicatos y dice que están representados todos los rubros, pero son todos varones. Esto es lo que explica tan bien Teresa con el lenguaje. Cuando están ellos “estamos todos” cuando las mujeres estamos, aunque seamos un montón “estamos solitas”.

¿Cómo ven la próxima década en estos temas?

TM: Estás preguntando a dos optimistas. Estoy muy contenta con la eclosión que está habiendo en todas partes, de la mano de gente ºmuy joven.

DM: Son hijas de un feminismo activo, así como hay nativas digitales hay nativas y nativos feministas.

¿Qué consejo les dan a las que continúan el camino?

DM: No ceder a la tentación de ser una mujer excepcional. Es muy difícil cuando una es la primera en un cargo público. La convicción que hoy tenemos es que desde allí hay que preparar el camino para que otras sigan ocupando ese lugar, no estamos porque somos excepcionales, ni solo por mérito propio. Encontramos que en el razonamiento misógino y patriarcal un caso satura la muestra: tuvieron una presidenta, una rectora, una…

Si se porta excepcionalmente, una vez que una se va puede no haber otra. Y esa quedará como la muestra saturada. Le diría que considere que una de sus misiones allí es asegurarse que puedan venir otras, si lo considera así va a tener muchísima tarea para abrir ese campo. No hemos tenido mujeres con esa actitud, ni de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ni de muchas mujeres que han llegado a lugares históricamente ocupados por varones.

El ejemplo es el trabajo de Dora Barrancos en el CONICET, porque como directora cambió las normas pensando en las necesidades de las mujeres para hacer una carrera como investigadora, eso es lo que considero un trabajo feminista. Ampliar desde el poder las posibilidades para las demás mujeres.

TM: A mí me gustaría que estén más atentas a cómo el machismo contrataca y se nos mete dentro, porque creo que tenemos muchos debates estériles, desgastantes y ajenos. En España hubo una ruptura terrible entre lo que se llamó feminismo autónomo y feminismo de mujeres que militan en partidos políticos.

En un encuentro que hubo en Granada en el 89 el feminismo se partió como se parte en tantos sitios. Eso me parece una pena. A veces, por ejemplo, es la discusión de los liderazgos. Todas llevamos el patriarcado dentro, no somos perfectas, solo somos feministaspero tenemos debates que no nos ayudan a avanzar.

Nos despedimos soñando con un partido feminista, de varones y mujeres que en su plataforma anteponga la igualdad. “Es desolador”, volvemos a coincidir, ver cuántas mujeres de derecha, que se oponen a nuestras reivindicaciones han llegado a donde están gracias a que el feminismo abrió las puertas cerradas durante siglos. Por eso necesitamos personas con compromiso con los ideales de igualdad del feminismo.

Pero, somos optimistas, llega otro 25 de noviembre y esta vez nos encuentra con mucha gente joven trabajando con los mismos ideales. Nos siguen matando es cierto, pero hemos cambiado el mundo.

“Dedico esta obra a mi pueblo, sobre todo a los jóvenes que veneran la memoria de mis hermanas. A los amigos y amigas que tuvieron el valor de estar a nuestro lado en los momentos críticos y de peligro”.  

(Vivas en su jardín, Dedé Mirabal)

*Liliana Hendel es psicóloga y periodista, coordina la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina y es autora de Las mentiras del Patriarcado (Paidós)

Charla abierta: Crímenes patriarcales: Feminicidios y Travesticidios

miércoles, noviembre 8th, 2017

Charla abierta | Crímenes patriarcales: Feminicidios y Travesticidios

La Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC invita a la Charla abierta al público “Crímenes patriarcales: Feminicidios y Travesticidios” a cargo de la Dra. Diana Maffia que se realiza en el marco del Seminario de extensión: “Herramientas para la intervención profesional en la problemática de Trata de Personas”.
Viernes 10 de Noviembre |  18 hs | Aula de Biblioteca FCS (Sede Ciudad Universitaria).
Actividad Libre y gratuita- No es necesaria  inscripción previa
Se entregan certificados de asistencia
Mas información: extension@fcs.unc.edu.ar

Incluyen Travesticidios en el Registro de Femicidios de la Corte Suprema

miércoles, junio 7th, 2017

Comparto con ustedes la nota publicada por la Agencia Presentes en su edición del primero de junio.

Travesticidios: la Corte los incluyó por primera vez en su registro de femicidios

La Corte Suprema de Justicia argentina incluyó por primera vez la variable de sexo/género de la víctima a fin de visibilizar los travesticidos y transfemicidios. El registro contabiliza 5 casos en 2016, una cifra inferior a las que manejan las organizaciones de la diversidad sexual.

Ilustración portada: Florencia Capello

Gráficos: Registro de Femicidios 

A tres días de la marcha contra la violencia machista #NiUnaMenos, desde la Oficina de la Mujer y de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia argentina presentaron el Registro de Femicidios de 2016, contabilizando un total de 254 víctimas en todo el país, cinco de esas personas eran mujeres trans y travestis.


La inclusión de víctimas travestis y trans se hizo por un trabajo conjunto de la Corte con el Observatorio de Género de la Justicia del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires y su área de diversidad sexual.

“La titular del área de diversidad del Observatorio era Lohana Berkins, que falleció el año pasado, y ella decía que así como existe un sistema femicida, también existe un sistema travesticida que empieza con las expulsiones en los hogares familiares y llega a su máxima expresión en los asesinatos y muertes. Que el asesinato de la referente Diana Sacayán en 2015 fuera tipificado e investigado como femicidio fue decisivo para integrar a los transfemicidios y travesticidios al Registro, un trabajo que hicimos con Alejandra Sardá y Blas Radi”, dijo a Presentes Diana Maffía, titular del Observatorio de Género de la Justicia del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires.

Los cinco travesticidios y transfemicidios contabilizados en el Registro de la Corte Suprema ocurrieron en Jujuy, Formosa, Río Negro, Mendoza y Misiones.

La cifra resulta muy inferior a las víctimas registradas por organizaciones de la diversidad sexual que contabilizaron al menos 16.

Por su parte, el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, coordinado por La Casa del Encuentro, y el de las Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) había registrado 11 travesticidios en 2016.

“Esta diferencia numérica tiene que ver con la judicialización de los casos. Porque este registro se basa en los expedientes y los travesticidios y transfemicidios no son tipicados ni investigados como tales y suelen quedar impunes. Los jueces y fiscales caratulan como les parece”, dijo Maffía.

Las Cortes provinciales

El Registro de Femicidios de la Corte Suprema se alimenta de los registros de las oficinas de género de las cortes provinciales, que envían la información. “Los funcionarios judiciales deberían ser formados y capacitados. En el caso de las personas travestis y trans, además, se agregan otros contextos de violencia y muerte que no son tomadas en cuenta por la Justicia y quedan impunes”, agregó Maffía.

Por su parte, la referente de OTRANS Argentina, Claudia Vazquez Haro, que viene denunciando ante la Justicia las muertes de sus compañeras y sufrió un intento de asesinato hace menos de un mes, dijo que el registro es un avance pero “dista de la realidad en que vivimos y morimos diariamente travestis y trans. Esto habla de un sistema judicial que es profundamente patriarcal, heteronormativo y discriminatorio”.

Un observatorio

Desde la Corte Suprema se anunció también la creación de un Observatorio de causas por femicidios, que estará a cargo de la Oficina de la Mujer del alto tribunal y donde estarán comprendidos los travesticidios y transfemicidios.

La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Pará) imponen a sus Estados parte el deber de implementar políticas públicas para eliminar toda manifestación de discriminación y violencia contra la mujer.

Fuente; agenciapresentes.org/2017/06/01/travesticidios-la-corte-los-incluyo-primera-vez-registro-femicidios/

Travesticidios: la Corte los incluyó por primera vez en su registro de femicidios

Cuerpos enajenados (video)

jueves, marzo 16th, 2017

Comparto con ustedes el video de mi participación en las Jornadas “El rol de la mujer en la sociedad” que se realizaron el 8 y 9 de marzo en el Teatro Municipal de Quilmes, con organización de la la Asociación de Mujeres por la Justicia, y el Municipio.

Mi conferencia tuvo el siguiente título: “Cuerpos enajenados: la propiedad sobre el cuerpo de las mujeres como fundamento de la violencia”.

La pobreza tiene género

jueves, diciembre 1st, 2016

Comparto con ustedes la entrevista publicada en el portal Notas del 28 de noviembre.

 

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El 25 de noviembre es un día de lucha en la agenda feminista de toda Latinoamérica. En ese marco, Código de Radio* entrevistó a Diana Maffía, doctora en Filosofía por la UBA y Directora del Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

La violencia de género, señala Maffía, es una cuestión política aunque se exprese en la violencia interpersonal, porque se da en el marco de relaciones de poder. Al ser consultada por las características de la violencia hacia las mujeres, explicó que “es una violencia que intimida, minoriza, amenaza a las mujeres y condiciona su participación en la vía pública”. “De hecho los femicidios tienen que ver con el marco de desigualdad en el que se dan y muchas veces quedan impunes”, agregó.

Con respecto a las particularidades que la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres tiene este año destacó que, por los espantosos femicidios que ocurrieron a lo largo del país -como en Mar del Plata el reciente caso de Lucía Perez– y por el fuerte activismo de las marchas por “Ni Una Menos”, existe un gran y creciente alcance en la opinión pública.

“Tenemos un movimiento de mujeres muy impresionante, se ve en las movilizaciones y en la persistencia de los Encuentros Nacionales de Mujeres, a pesar de las represiones policiales que tuvieron lugar por ejemplo en el encuentro de Mar del Plata. Son experiencias absolutamente conmovedoras, ver que una ciudad es segura cuando las mujeres están en la calle”, dijo Maffía. “Precisamente los lugares que son peligrosos para las mujeres son los refugios para otros, que son los lugares privados. Los lugares donde se ejerce la violencia son las casas y por lo general en horarios que las oficinas de asistencia no trabajan, como los fines de semana, las noches y los feriados”, expresó.

La filósofa feminista reflexionó acerca del recrudecimiento de la violencia que sigue a estas grandes movilizaciones que, según ella, podría interpretarse como una manifestación de temor, de sensación de amenaza por parte de los hombres violentos ante el avance y empoderamiento de las mujeres. Este tipo de reacción, advirtió, resulta “muy penosa, porque nadie que participe en el feminismo quiere sojuzgar a los varones, sino que queremos que no haya reglas patriarcales en las relaciones de poder”. En ese sentido, remarcó la importancia de la comunicación y la cultura, que deben ser buenas trasmisoras de los objetivos del movimiento feministas para que no “nos maten como moscas”.

Para la Directora del Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, el feminismo tiene que reaccionar contra las formas de explotación del capitalismo, que establece roles muy rígidos para las mujeres. Estos tienen que ver con la acumulación del capital e incluyen exigencias como el trabajo doméstico y la reproducción biológica, en detrimento de espacios de encuentro que permitan fortalecernos y armar estrategias colectivas femeninas. Agregó que el nivel de explotación se exacerba todavía más en las duras condiciones económicas que atraviesa nuestro país en este momento, ya que, en pocas y precisas palabras, “la pobreza tiene género”.

Para Diana, el feminismo es un movimiento político, una postura ante la vida. Para ser feminista no interesa el sexo que nos fue asignado al momento de nacer, “no interesan las hormonas”, sino el compromiso en la práctica cotidiana, no sólo en lo discursivo. Para ella, el feminismo en la actualidad tiene que replantearse sus prioridades: la “grieta política” de la que se habla también lo afectó y “las fidelidades partidarias son muy perjudiciales, porque las posturas partidarias tienen que ver con reglas muy misóginas, los partidos siguen siendo misóginos”.

Como ejemplo, destacó la poca conciencia con la que se debate la paridad de género. Maffía apoya fuertemente esa ley y reconoce que desde que las mujeres se sientan en las bancas, se empezaron a legislar normas que afectan directamente los cuerpos de las mujeres y por lo tanto su posibilidad de ciudadanía. Citó como ejemplos las leyes de trata, salud sexual y reproductiva, lactancia materna, violencia, parto humanizado, entre otras. Así, estas mujeres legisladoras constituyeron una masa muy crítica que, a pesar de su diversidad política partidaria, tenían en mente la percepción de ciertas urgencias, ciertas necesidades con respecto a los derechos de las mujeres y pusieron de manifiesto que los cuerpos de las mujeres son parte de un territorio en disputa.

Refutó los argumentos que dicen que a las bancas hay que llegar por capacidad y no por el sexo, en tanto el cupo no se contraría con la capacidad de las mujeres que ocuparían los cargos. De la misma manera, frente a los argumentos que expresan que disponer un cupo femenino obliga a disponer otros para grupos minoritarios como discapacidad y pueblos originarios, afirmó que esas posturas no reconocen que los hombres que se encuentran en el poder no representan a ninguna de estas minorías y que es deber tanto de los hombres como de las mujeres representarlas.

“No se trata de mujeres contra otras minorías, se trata de que no sean solamente los sujetos hegemónicos de la sociedad los que impongan sus intereses y sus puntos de vista. Estas medidas de cupos siempre se piensan como temporales, hasta tanto haya una convicción de los partidos políticos del valor de tener mujeres tanto como hombres dentro de sus listas”, concluyó Maffía.

Julia Rigueiro