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Entrevista con Almagro Revista

domingo, junio 24th, 2018

Comparto con ustedes esta entrevista publicada por Almagro Revista.

Diana Maffia: “El real problema político es si vamos a dejar o no a las mujeres la decisión en algo que atañe a sus cuerpos y vidas”

Texto: Brian Majlin / Fotos: Karin Idelson

Cuando todavía no había movimiento y todo estaba por hacerse, Diana Maffia empezó a militar en el feminismo. Pero aún antes de eso, cuando no había estudiado filosofía ni era la pionera en la academia argentina sobre estudios de género, Diana fue una joven angustiada por su inhabilidad para la vinculación social. Entre los 8 y los 12 años, preocupada por cuestiones que el resto de sus coetáneos no percibían, pasó una etapa que definía como triste y acabaría releyendo, a la luz de los años, como “metafísica”. Se preguntaba por la muerte y el espacio, por el infinito y el tiempo. “Tenía un desfasaje entre mi capacidad intelectual y mi capacidad emocional”, dirá ahora.

En las últimas semanas ha concedido un sinfín de entrevistas, charlas, explicaciones, y demás: la previa a la votación del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo la encontró en plena militancia activa y persistente. Lleva más de 30 años como referente en el feminismo -desde la academia y el cuerpo a cuerpo de la militancia-, al que comenzó a vislumbrar como un horizonte en la adolescencia, cuando comprendió que las diferencias entre ella y su hermano mayor -y con sus hermanas menores también-, eran algo vinculado al género.

“Tener un hermano mayor me generó una experiencia rápida acerca de la diferencia, pero no la explicación de por qué -explica-. Y no me dejó ver que era jerárquico también, una autorización a lo público y a conductas que se podía tener. Esas diferencias que percibí desde muy chica generaron en mí una sensibilidad muy fuerte hacia la injusticia. Luego, comprender el núcleo de qué es la injusticia lo pude hacer estudiando filosofía y Derechos Humanos. Y me quedó claro la naturalización sobre cuerpos y cómo los DDHH se postulan neutrales y dependen también del género”.

Doctora en Filosofía, Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura, ex legisladora porteña por el ARI entre 2007 y 2011 –“el último año de mandato, Carrió ni me atendió el teléfono”, explicará a modo de síntesis del vínculo con la creadora de ese espacio político-, Diana es hoy una figura de relevancia y centralidad para la nueva oleada feminista. La reivindican, la leen, la escuchan. Y le preguntan.

– ¿Cómo vivís este instante previo a la votación?
– Para todas las que venimos de décadas de empujar este tema es verdaderamente sorprendente. Lo veo con mucha expectativa, ya no como algo que tengo que hacer sino como algo de lo que formo parte y me empuja. El movimiento feminista más joven es muy diferente al tipo de activismo que teníamos en los 80 y 90, no está tan basado en documentos, diálogos y lecturas…

– ¿Lo que se dice feminismo sin marco teórico?
-No sé si es sin marco teórico, pero sí me parece que es menos reflexivo. En el activismo de los 80 no se nos ocurría salir a la calle sin un documento consensuado y discutido con muchas horas, y a la vez tuvimos mucha valentía porque la primera toma de la calle fue el 8 de marzo de 1984 en Plaza Congreso, después de tantos años de Estado de sitio. Y fuimos las mujeres las que hicimos eso. Creo que se da esa memoria de las dificultades del principio y lo pocas que éramos y que hubo una brecha porque el feminismo no fue un movimiento que atrajera siquiera a las mujeres, ni fue un movimiento de interlocución política. Otros activismos fueron más eficaces. Y de pronto se toma como bandera y pañuelo por parte de miles y miles de mujeres, muchas muy jóvenes, que entran al feminismo en momentos diferentes.

-¿Qué diferencias ves?
-Me llamó la atención a comienzos del SXXI compañeras que sentían que el feminismo había empezado con las asambleas barriales de 2001. Y muchas habían llegado desde la izquierda, habían encontrado misoginia en esos espacios y reaccionaron ante eso, y esa misoginia de izquierda, que nos duele mucho más que la de la derecha, hizo de ellas un feminismo muy diferente: muy politizado, vinculado a la demanda social y de clase -cosa que el de los 80 y 90 olvidaba.

-¿Cuál fue el punto de quiebre para que el feminismo pasara a ser convocante?
-En parte puede ser resultado de un proceso neoliberal previo en el cual el progreso se consideraba como algo individual, escalar posiciones en un sistema, modelo de éxito del mercado, estar más arriba, ganar más, escalar competencias; y el fracaso también era individual, no como es para las feministas, que consideramos que nuestros fracasos son estructurales y no dependen de la voluntad. La década del 90 y la secuela del período planteó esta estructura de pensamiento y demanda: queremos recursos para un éxito personal. Y para la mujer era muy desalentador porque los modelos de éxito están pensados para quien estructura subjetividad alrededor de un trabajo o cargo público, o cargo político. Los equilibrios para las mujeres entre cuestiones intersubjetivas, familiares, maternales, de cuidado, están negados porque la comodidad de los varones es que ni siquiera se lo vea como un trabajo. Entonces la igualdad estaba planteada en ‘queremos los mismos lugares’, pero no planteaba las diferencias desde donde estamos. Es una respuesta a eso también.

“Cuando se plantea la maternidad en términos de heroísmo le estás exigiendo a la mujer algo que no le exigís a nadie más y, en especial, que no le exigís a los varones. Y la institución que lo pide, que muchas veces es una religiosa, ni siquiera corre peligro de cumplir eso porque suelen ser todos varones, así que ni siquiera tienen que cumplir sus preceptos: son posturas misóginas y crueles”

-¿La ley que se debate contempla esas diferencias?
-Vamos a debatir la ley de aborto cuando el artículo 88 del Código Penal dice que las responsabilidades de las mujeres son equiparables a las de quienes no cumplen los resguardos de derechos que hay que cumplir en relación al aborto. Estamos pensando que mujeres y varones somos idénticos, pero la igualdad política es una cosa y la identidad de los cuerpos es otra y para obtener igualdad política debe registrarse esa desigualdad de los cuerpos. Si no, se genera una ficción donde siempre las mujeres creemos que no hemos llegado porque, bueno, no tenemos ánimos de competencia. Queremos felicidad, como cualquier otra persona, y cuando llegamos a gerentas vemos que igual no estamos satisfechas y estamos culpables por no cumplir otros roles: porque los dos ideales, el profesional o el maternal están pensados como ideales de tiempo completo, y cumplir ambos es imposible. El varón, que no tiene que cargar con eso, hará mejores equilibrios, pero para nosotras renunciar a la maternidad o hacerla deficiente según se juzga es una carga muy dura.

-¿Y cómo se combaten esos discursos y aquellos que hablan de la maternidad como un gesto heroico o moral?
-Hay que poner atención a la palabra heroísmo, porque no es un fin moral. El acto heroico justamente es como aquello que no estás obligado a hacer, es ese acto supererogatorio, en el que das más que lo que es exigible: cuando se plantea la maternidad en términos de heroísmo le estás exigiendo a la mujer algo que no le exigís a nadie más y, en especial, que no le exigís a los varones. Y la institución que lo pide, que muchas veces es una religiosa, ni siquiera corre peligro de cumplir eso porque suelen ser todos varones, así que ni siquiera tienen que cumplir sus preceptos: son posturas misóginas y crueles. Cuando vemos en la audiencia pública al padre Pepe que pone como ejemplos de maternidad a las mujeres que parieron en la ESMA, creo que es de un nivel de crueldad y cinismo que solo se explica por su dogmatismo y por ignorar cosas que, así como muchas parieron en esas condiciones, muchas fueron obligadas a abortar en ese mismo marco. Se refirió sí a cuestiones de clase, a las que sí es sensible, como la injerencia y mandato del FMI, de bajar determinado tipo de apoyos estatales podría incidir en que las mujeres tengamos menos acompañamiento cuando decidimos gestar y parir, que es uno de los planes de vida en que el Estado debe acompañarnos (y debe hacerlo con un parto humanizado y atención de evitar problemas durante y después del embarazo)…

-Y cuando ya existe una ley de parto respetado que tampoco se cumple del todo…
-Exacto, y ahora se acuerdan los anti derechos de la educación sexual, el período prenatal, las consejerías en salud, de todo aquello que ya legislamos porque las mujeres sí sabemos, por nuestra experiencia, cuáles son los obstáculos a nuestros planes de vida. Gestar y parir, así como abortar, son obstáculos y el Estado, que no se hizo presente durante todo el período previo para darnos facilidades para tomar una decisión a favor de proseguir una maternidad, se hace presente exclusivamente para prohibir. Es constitucionalmente muy antidemocrático considerar que las mujeres no podemos tomar una decisión sobre el aborto: es considerarnos de segunda, que no somos racionales, que no somos autónomas, y considerar que solo el médico puede definirlo en casos de violación. No se nos considera confiables porque es una sociedad patriarcal y confiables son los médicos, los curas, los jueces, los maridos. Las mujeres deliberamos entre maternidad forzada o aborto, deliberamos entre dos males. El aborto es la alternativa a la maternidad forzada, y el daño que puede ocasionar esa maternidad forzada se ve en que arriesgamos la vida con un aborto ilegal. Nadie quiere un aborto.

-¿Y qué rol cumple el Estado?
-El Estado no confía en que esa decisión pueda tomarla una mujer en forma autónoma, porque el Código Penal nos dejó bajo tutela del hombre desde hace un siglo. En caso de violación recién se cambió a mediados de los 90: antes para poder denunciar una violación había que ser mujer honesta. Una mujer en prostitución o que quería denunciar a su marido no podía porque tenía débito conyugal. Y la idea de la mujer honesta, que cambia recién a fin de siglo, y el hecho de cambiar el objeto de tutela -ya no el honor sino la integridad de la mujer- hace que la ley se ocupe de otra cosa: es un giro copernicano, y la mujer pasa a tener su propia autonomía. Ya en el código penal la mujer tenía prioridad por sobre el embrión. ¿Por qué, entonces, queremos cambiar de una ley por causales a una por plazos? Porque cuando es por causales no lo cumplen y siguen negando el acceso a la ley. Hemos tenido durante este debate tres embarazos de niñas de entre 10 y 12 años violadas por familiares en provincias del Norte, que se niegan a la educación sexual, que han hecho protocolos contrarios al fallo FAl y sin embargo esas negativas no son vistas como el modo de abuso de poder que tiene un sistema que ignora la capacidad de derechos de las niñas y mujeres. El real problema político es si vamos a dejar o no a las mujeres la decisión en algo que atañe a sus cuerpos y vidas.

-En relación al feminismo como algo más amplio, ¿en qué otros elementos el Estado debería avanzar?
-En 1994, en El Cairo, se hizo el Congreso Internacional de Población de Naciones Unidas, que siempre tuvo por objetivo establecer planes natalistas o no natalistas de los Estados y qué recursos en tal o cuál sentido. Desaliento en China o India, promoción en otros sitios. Argentina tuvo políticas natalistas muy explícitas, por ejemplo durante la época de Isabel Martínez de Perón o la dictadura, donde se prohibió la anticoncepción y se cerraron servicios de ginecología en hospitales públicos, cuando toda América estaba en cambios sobre legislación y avances en materia de salud sexual y reproductiva. Esto se hizo en democracia, al menos en lo formal. En 1994, entonces, se resuelve que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son derechos humanos: tardaron medio siglo desde la declaración universal de los derechos humanos. Uno podría preguntarse por qué, si la RAE, que es la santa inquisición del lenguaje, ya nos explicó que el masculino genérico nos contiene, y estaban expresados universalmente; y, sin embargo, esos derechos no podían ser ejercidos. Por eso tuvimos que tener convenciones sectorizadas, niños, mujeres, discapacitados, adultos mayores, ¿no era que estábamos todos incluidos en DDHH? Bueno, no, si yo no enuncio las condiciones del sujeto abstracto es porque ese sujeto responde a las condiciones del sujeto hegemónico. En ese Congreso, entonces, se establece que las mujeres pueden tener una vida sexual con fines reproductivos o no, tener sexo o no, tenerlo con la pareja que quiera, y si es con fines reproductivos, cuándo, cómo y en qué condiciones: se establece que el Estado debe acompañar con políticas públicas cualquiera de estas elecciones de vida. Si decido tener pareja lesbiana, usar métodos anticonceptivos, gestar y parir o abortar, el Estado debe acompañar estos planes de vida alternativos con políticas públicas. Entonces ese derecho y garantía que el Estado debe en la diversidad, no lo tenemos.

-Y el movimiento de mujeres lo reemplaza…
-El movimiento de mujeres sí acompaña, ha ido generando todo el movimiento socorrista para poder abortar de forma segura, pero no se trata de tomar en las manos del movimiento social la garantía sobre la salud, porque siempre tendrán limitaciones y el Estado tiene la obligación de hacerlo y está ausente: pero no de este año, hace dos o en la gestión anterior, sino desde hace décadas.

“El triunfo del feminismo es el triunfo de muchos otros movimientos sociales. Es hoy en día muy complejo y abarca muchas otras demandas como el derecho a la tierra, alimentos, al agua, al trabajo, educación; no ocurre, eso sí, una reciprocidad en que otros movimientos sociales o progresistas, activistas, se manifiesten antipatriarcales”

-¿Cómo te imaginás el triunfo del feminismo?
-El triunfo del feminismo es el triunfo de muchos otros movimientos sociales. Es hoy en día muy complejo y abarca muchas otras demandas como el derecho a la tierra, alimentos, al agua, al trabajo, educación; no ocurre, eso sí, una reciprocidad en que otros movimientos sociales o progresistas, activistas, se manifiesten antipatriarcales. Desde el feminismo comprendimos rápidamente, porque estamos en Latinoamérica, que no es un movimiento de mujeres blancas y ricas y entonces nuestras demandas tienen que estar acompañadas de otro tipo de demandas de clase, etnias, de edad, y muchas otras vertientes de poder que van enunciando las condiciones no hegemónicas de la vida. Es chocante como para algunos varones reconocer su hegemonía y comenzar a declinar privilegios, porque no se trata de ponerse el pañuelo verde y acompañar en las marchas nomás.

-Privilegios que muchas veces no están explicitados…
-Es que ese es el principal problema. Para mí, reconocer que yo misma estaba en una posición digamos ‘patronal’ en algunos aspectos -por ser educada, blanca, haber nacido en una casa con biblioteca-fue trabajoso. Tuve que entender que eran privilegios que afectaban a mis posiciones políticas como feminista. Así como para otras tener un cuerpo que cumple con el deseo hegemónico, aunque para ellas no sea vivido como privilegio, es un privilegio y hay que ser conciente para tratar de que eso no pese en tu activismo político de una manera que invisibilice la demanda de aquellos que no están en ese lugar. Tanto varones como mujeres, porque muchas demandas son defendidas de manera mixta. Abrir el feminismo a otros movimientos significó entender eso. Acompañamos desde el feminismo la ley de matrimonio igualitario y ley de identidad de género, con la promesa del movimiento de la diversidad de que después venía el momento del aborto y eso no se produjo, y acompañamos. O también pasa con movimientos ambientalistas y otros que tienen que ver con derechos muy básicos -minería a cielo abierto, represas, derechos alimentarios-, no olvidemos que el 70% de los pobres son mujeres y afecta especialmente a ellas. Cuando veo dirigentes de la economía popular y veo solo varones, y los veo manifestarse contra el acceso al aborto, pienso que hay todavía privilegios muy difíciles de derrotar. Ese modo en que pontifican sobre algo en lo que jamás correrán el riesgo, es un privilegio en que los varones deberían reflexionar: todo el tiempo dan instrucciones de cómo ser feministas, ese dedo acusador y didáctico…

-Ahora conocido como mansplaining…
-Claro, mansplaining, que ya existía. Y existe. Y además nos dicen los varones que es por nuestro propio bien y que quieren que nos vaya bien y son amigos y quieren que tengamos éxito. Me parece que la reflexión sobre los propios privilegios llevará tiempo. Empiezan a aparecer movimientos de nuevas masculinidades, antipatriarcales, con miras a visibilizar los micromachismos, pero renunciar a los privilegios va a ser todavía un tramo.

-¿Y entonces cómo imaginás el triunfo del feminismo?
-Triunfará cuando todas las formas de opresión conjuntamente puedan ser derrotadas. Porque el patriarcado es un gran sistema de opresión no sólo de género. Es previo al capitalismo, que ha sentado bases como la división sexual del trabajo, de lo público y lo privado, la carga de la reproducción gratuita de la fuerza de trabajo sobre las mujeres, la carga del cuidado, el que las mujeres seamos reproductoras para un sistema de acumulación económica y de herencia. Y que haya un conjunto de mujeres que son propiedad colectiva de todos los varones, y que se trate encubrir la apropiación del cuerpo de la mujer en la prostitución porque el hombre paga por un servicio y supondría una igualdad: este lenguaje mercantilista del servicio, del cliente, de la trabajadora, que encubre que el 98% de los medios de producción está en manos de varones.

-Aún siendo previo que el capitalismo, ¿es escindible la lucha contra el patriarcado de la lucha contra el capitalismo?
-Creo que es previo, que en el capitalismo encontró una expresión global, pero que hay muchos movimientos capitalistas, e incluso mujeres luchadoras, que no reconocen esa base patriarcal. Que creen que cuando se termine la opresión de clase seremos iguales. Pero no vamos a ser iguales, porque hay otras opresiones que pesan reforzando ese modelo de producción y explotación capitalista, pero donde las mujeres somos explotadas emocionalmente, en el ámbito privado y doméstico y sexual, otras explotaciones donde no está la cuestión exclusivamente de mercado. Y esa lucidez sobre esta otra forma de explotación y apropiación de los cuerpos requiere de otras miradas feministas para poder rebelarse, y que cualquier lucha anticapitalista sea también una lucha antipatriarcal. Y aunque logramos que las posiciones antipatriarcales tomen conciencia sobre cuestiones racistas y clasistas en el propio movimiento feminista, no hemos logrado tanto éxito en que movimientos anticapitalistas se declaren y procedan de modo antipatriarcal.

“Empiezan a aparecer movimientos de nuevas masculinidades, antipatriarcales, con miras a visibilizar los micromachismos, pero renunciar a los privilegios va a ser todavía un tramo”

-Falta para que se caiga el patriarcado…
-Falta todavía mucho, para que se termine el patriarcado y sin esta conciencia de los varones sobre un sistema que es de opresión para ambos pero que da beneficios a una sola parte. Porque la opresión se ve fácil, la masculinidad cifrada en el éxito económico, los hombres como proveedores, etcétera: pero se sacaron la carga esa sin sacarse los privilegios. Muchachos, pónganse las pilas.

-Hablabas del Estado, entre otras funciones, fuiste legisladora, ¿qué limitaciones encontrás desde la función pública en este campo?
-Hay riesgos y la condición de mujer hace que empiecen suponiendo que no entendés nada. En la Legislatura, por ejemplo, me decían que yo no entendía nada, o que no sabía hacer política, porque encima no venía de un partido. Pero el primer año me dan el premio Parlamentario, y yo me digo, ‘qué pasa, si me dicen que no sé nada’. Los cuatro años gané el premio, solo lo hicimos Gabriela Michetti, Paula Bertol y yo. Ahí juega, además de que te minimizan e infantilizan por ser mujer, te sacan de eje o te ponen en el lugar de excepción y las mujeres debemos tener mucho cuidado a eso: te dicen, ‘vos sí podés hablar con nosotros, no como ellas’. Rompen la unión o sororidad que puedas tener. Este estatuto de excepcionalidad hay que tenerlo presente y hay que escaparle, es el modo de ruptura de cualquier colectivo.

-Hablaste de sororidad y nombraste a Michetti y Bertol, ¿creés que es posible una sororidad interclase?
-Pasa otra cosa, que es la cuestión de privilegiar lo partidario. Lo económico si es relevante, pero ciertas consignas a veces abonan a una fuerza política sobre otras. Creo que la pertenencia partidaria está dentro de las libertades y en general es como se manifiesta una vocación política, pero el feminismo es una posición política y quienes somos feministas tendríamos que darles privilegio a nuestras posiciones feministas por sobre nuestra pertenencia partidaria. Entonces no solo creo que es posible una solidaridad interclase sino que creo que es necesaria. En debates como el del aborto se está viendo esa transversalidad, como ha pasado en debates sobre el divorcio, sobre la patria potestad compartida, o la ley de trata o de cupos. Creo que hay que sostener eso y también nos obliga a una enorme paciencia porque siempre creemos que tenemos una visión privilegiada sobre cuáles son los conflictos urgentes y cuáles los secundarios.

-¿Quiénes tienen que tener paciencia?
-Bueno, yo me considero feminista de izquierda y pienso que tengo mayor claridad y tengo que declinar esa idea de privilegio epistémico porque desde otros lugares hay mujeres que también tienen autoridad epistémica sobre sus vivencias y prioridades. Porque yo también tengo cosas garantizadas, como un trabajo estable, con buen salario, y en el contexto de la mujer ya es un enorme privilegio. Si yo empiezo a exigirle a otras mujeres cosas invisibilizando mis privilegios es un error.

-Excede a que la mujer sea feminista o no…
-Por supuesto. Esta es una de nuestras heridas narcisistas, pensar que el Encuentro Nacional de Mujeres iba a ser siempre feminista, pero las mujeres demandan lo que les parece urgente y muchas veces sus opiniones no son feministas, esto ya lo hemos aprendido.

 

Fuente: http://almagrorevista.com.ar/diana-maffia-real-problema-politico-dejar-no-las-mujeres-la-decision-algo-atane-cuerpos-vidas/

Antiderechos: la maternidad del lado de la naturaleza y no de la cultura

martes, mayo 22nd, 2018

Comparto con ustedes un fragmento de la nota publicada en Kaos en la Red, a partir de la entrevista en diálogo con Alfredo Grande en el programa Sueños Posibles por La Retaguardia

Argentina. “Los sectores antiderechos mantienen a la maternidad del lado de la naturaleza y no de la cultura”

Por La Retaguardia

“La legalización del aborto es un reclamo constante desde el feminismo y el movimiento de mujeres. Pensemos que los Encuentros Nacionales de Mujeres, que se hacen desde 1986 una vez por año, todos los años reclaman la legalización y la despenalización del aborto. Todos los años en la marcha. Desde hace ya unos diez años, con los pañuelos verdes, que fue una iniciativa de Católicas por el Derecho a Decidir cuando fue el Encuentro en Rosario (en 2003). Los llevaron como signo del reclamo y eso fue tomado luego por todo el movimiento de mujeres y hoy día incluso internacionalmente. El pañuelo verde de la Campaña por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito es un emblema de derechos humanos, sexuales y reproductivos. Creo que es una constante”, definió Maffía. “Lo que sí es deslumbrante es cómo de golpe florece ese reclamo y se transforma en una movilización social muchísimo más amplia. El debate legislativo es oportuno, necesario y es el lugar donde debe darse porque es el de la pluralidad política. En la Justicia o el Ejecutivo hay que tomar medidas en relación al aborto pero esas medidas no son frutos de la pluralidad de las opciones electorales que tiene la población. Pero se está debatiendo en todas partes. Donde vayas: en las universidades, en los negocios, en los café, en la calle. En todas partes. Se está discutiendo socialmente en las casas. Las familias, generaciones enteras, chicas que descubren que sus abuelas ya luchaban por el derecho al aborto. Ocurren cierto tipo de cosas que generan una genealogía, una historia de este reclamo, muy valiosa. Atraviesa todas las clases sociales, han querido demostrar que este era un reclamo de clase media y llevar personas en una utilización siniestra”, denunció sobre los argumentos contra la legalización. “Personas de una villa para que reclamen por el derecho a la vida, cuando en realidad hay muchas maneras de reclamarlo, no hay que renunciar por supuesto a ese reclamo. Es un reclamo vital y no es este el país en el que ese derecho ha sido vulnerado sistemáticamente en nombre del derecho a la propiedad, así que claro que es un derecho importante”, consideró.

“El tema son los conflictos de derechos: qué vidas cuentan y hay un movimiento antiderechos que pasea un feto sin útero. Cuando hablamos de aborto estamos hablando de un feto que no tiene sobrevida fuera del útero, si no es una inducción al parto”, puntualizó. “Nos referimos al primer trimestre, es lo que se pide dentro de la ley, y se pasea un feto con un cordón umbilical que no lleva a ninguna parte, desenchufado, sin útero. Es decir, las mujeres no somos registradas como sujetos de derechos. La idea de una vida es la idea de algo que progresa solo, sin que nosotras seamos responsables de esa vida, tengamos alguna incidencia en la continuidad o no de ese embarazo o nuestras vidas se vean o no afectadas por él. Creo que hay mucha verdad en el ambiente, para quien quiera leer el mensaje de lo que está ocurriendo es muy significativo”.

Maternidad y deseo

“Los sectores antiderechos mantienen a la maternidad del lado de la naturaleza y no de la cultura. Hay que pensarlo como un debate que atraviesa a una enorme diversidad de mujeres. Los antiderechos son casi todos varones de la UCA y la Universidad Austral; es decir, dos usinas masculinizadas de imposición sobre el resto de la sociedad de sus condiciones dogmáticas. También las feministas hacemos patriarcados sustentables cuando nos conformamos con una cierta comodidad, un estándar mínimo que no cambia radicalmente las cosas”, advirtió.

(…)

“Lo personal es político”, entrevista en Diario Femenino

viernes, mayo 4th, 2018

Comparto con ustedes esta entrevista publicada en Diario Femenino el pasado 30 de abril.

“Lo personal es político”, una entrevista a Diana Maffía

Diana Maffía, filósofa feminista, directora del posgrado de Género y Derecho de la Facultad de Derecho de la UBA y directora del Observatorio de Género en la Justicia disertó en la Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa acerca del slogan, “Lo personal es político”, junto a Silvina Molina.

Durante su paso por La Pampa, Maffía dialogó con Lisandro Moreno y Laura Mercado en el programa “Despertando a la Trama”, que se emite por Radio La Tosca, sobre la charla pública “Lo Personal es Político: Sexo, Género y Feminismo”.

Lo personal es político

Este slogan tuvo su aparición en el feminismo a fines de los años 60 y durante los 70. Maffía explicó que esto apuntaba a “modificar la visión desde el feminismo sobre las cuestiones que significaban violaciones de derechos hacia las mujeres. Pensarlas como cuestiones colectivas, como experiencias colectivas y tratar de sacar de eso una conclusión acerca de las responsabilidades del Estado en, por ejemplo, garantizar a las mujeres una vida libre de violencia”.

Sin embargo, a pesar del paso de los años, es importante pensarlo en la actualidad debido a que “esas experiencias que aparecen como individuales, como interpersonales, íntimas, están atravesadas por situaciones de poder, de jerarquías y de estructuras sociales que hacen que las mujeres seamos más vulnerables y nuestros derechos sean más fácilmente olvidados. No hay más que ver cuánto tardamos, casi un siglo, en discutir la despenalización del aborto”.

En la actualidad, Maffía reconoció que hubo muchos avances en la conciencia colectiva. Esto no ha ocurrido solo en las mujeres, sino que para la filosofa feminista también en lo que significa “la responsabilidad frente a los derechos humanos de toda la sociedad, no solamente de aquellos que van a ser afectados en sus derechos”. A su vez, destacó el cambio generacional y sus impactos al afirmar que “las mujeres jóvenes tienen un activismo y un modo de participación realmente muy sorprendente de la utilización performativa de los cuerpos, de pensar el espacio público como un espacio de manifestación”.

Por otra parte, no fue ajeno a su reflexión el rol que juegan los medios de comunicación. El feminismo se instala a pasos agigantados en diversos programas muy populares y para Maffía esto resulta positivo debido a que todo espacio en donde haya posibilidades de debatir ideas debe considerarse valioso.

Sin embargo, alertó acerca de algunos riesgos y manifestó que “hay, a veces, una tentación siempre en los medios de comunicación de presentar siempre la pantalla partida, ¿no?. Buscar a alguien a favor y a alguien en contra y presentar simplemente esas dos versiones como versiones cerradas y no favorecer un diálogo crítico, constructivo, acuerdos, consensos… Eso lleva tiempo. Yo he sido legisladora y lograr esos consensos siempre exige una negociación y un trabajo de todas las partes. Entonces si arrancamos con este tipo de versión tan dualista y tan antagónica, los caminos son más difíciles”.

De todas maneras, Maffía consideró interesante la idea de presentar en los medios de comunicación “esta construcción de diálogo no violenta, de consensos, de presentar argumentos que fundamenten las acciones colectivas… Bueno, de a poco estas cosas se van logrando. Igual creo que el debate en los medios es fundamental. Es para mucha gente el modo de acceder a contenidos y a personas que si no quizás no podrían escuchar”.

Otro debate interesante surgió luego de que actrices expresaran “yo no soy feminista, tengo hijos varones”. Ante esto, Maffía expresó que “parte del problema es el prejuicio con las palabras. El estigma. Como además el feminismo es muy diverso, hay muchas manifestaciones y expresiones, incluso propuestas políticas distintas desde muchos feminismos. Hay feminismos más ligados a rescatar roles tradicionales femeninos, otros feminismos que van a discutir incluso las dicotomías de los cuerpos, hay un abanico de feminismos muy diversos. Me parece que una posición respetuosa empieza por definir qué es el feminismo. De manera de no generar ese prejuicio o no pensar como se suele pensar que son posiciones hostiles con los varones, o que quienes somos feministas somos quienes no tenemos pareja o no tenemos hijos, porque la verdad es que eso es falso, sencillamente”.

Género/Géneros

“Lo Personal es Político: Sexo, Género y Feminismo” es el título seleccionado por Diana Maffía y Silvina Molina para poner en debate las palabras. Una de ella es “Género”. “En realidad, la palabra debería ser mencionada en plural por supuesto. La palabra está tomada de un artículo que vamos a comentar en la reunión que tenía que ver con la palabra género en singular y cómo eso afectaba al sujeto del feminismo. ¿El sujeto del feminismo son sólo las mujeres? ¿Qué mujeres? ¿Quiénes se autodefinen como mujeres? ¿Las mujeres biológicas? ¿Las mujeres cis? Las mujeres trans, ¿se incluyen dentro del feminismo? ¿El feminismo puede ser llevado adelante como objetivo político por varones? ¿Pueden los varones ir a las marchas? Todas estas preguntas han quedado flotando en estos últimos dos o tres años, y lo que pensamos con Silvina fue precisamente abordar esto que es un tema de conflicto dentro del feminismo. Hay dos o tres temas que son de conflicto, y éste es uno”, expresó la filosofa.

Con respecto a la construcción de nuevas masculinidades, Maffía destacó que “eso se está haciendo sobre todo por parte de varones jóvenes. La idea de ideales de masculinidad con los que ellos mismos no se sienten representados y, digamos, virtudes masculinas con las que no se quieren ver asociados. Pretendidas virtudes que tienen que ver con el poder del más fuerte, con la competencia, con el individualismo, con la violencia muchas veces como factor de resolución de conflictos, con la relación jerárquica con las mujeres. Bueno, hay muchos varones que no se sienten identificados con este tipo de estereotipos y discuten entonces de qué manera se construyen las masculinidades, cuál es la educación emocional que los varones tienen y qué implica eso en relación con, por ejemplo, el consumo de prostitución o la violencia hacia las mujeres”.

En ese sentido, resaltó que se trata de un trabajo que el feminismo colaboró con generar porque, así como las mujeres tuvieron esa etapa de grupos de concienciación donde lo personal se exponía públicamente para discutirlo, los varones tienen que hacer lo mismo. De todas maneras, para Maffía esto tienen que hacerlo los varones entre ellos. “Corresponde que sean los varones los que hablen de si van a renunciar o no a sus privilegios. Porque la masculinidad tiene privilegios también. Y esos privilegios construyen relaciones de poder. Y hay muchos varones, sobre todo en los partidos políticos, que se quieren sacar una foto con un cartelito, con un hashtag que diga ‘ni una menos’ pero no cederían su lugar en la lista si tiene que entrar una mujer por la paridad. Vamos a ver en los próximos meses cuando tengan que armarse las listas si esto se debate. Entonces, pueden ser solidarios, progresistas, pero las cuestiones de poder se dirimen entre varones. Y eso es resto de un modo jerárquico de las relaciones de género que cuesta mucho deconstruir”, concluyó.

Finalizó el Encuentro de Ciudades Aliadas en el orgullo LGTBI

miércoles, abril 25th, 2018

Comparto con ustedes esta nota publicada en Noticias Urbanas.

Por primera vez se realizó un encuentro de estas características en la Ciudad, siendo Buenos Aires anfitriona y el responsable local del evento el legislador Maxi Ferraro. Finalizó con un documento político.

Los participantes del Encuentro Ciudades Aliadas en el orgullo LGTBI, organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Legislatura porteña, que se llevó adelante del 18 al 21 de abril, publicaron un documento final luego de cuatro días de intenso debate e intercambio de ideas y experiencias.

“Reconocemos los avances en el ámbito legislativo tales como leyes  aprobadas y jurisprudencia a nivel nacional o local en relación al Matrimonio Igualitario y la Identidad de Género en Bolivia, Buenos Aires, Madrid, Bogotá, Ciudad de México y Montevideo”, dice el texto que firmaron los principales dirigentes internacionales de esas ciudades en materia de ampliación de derechos y políticas LGTBI.

Y acordaron: “instar a la UCCI a crear un Comité de Políticas Públicas LGBTI como instrumento de relevamiento de necesidades de políticas públicas entre las ciudades y la sociedad civil que contenga un equipo de trabajo especializado en el colectivo Travesti Transgénero Transexual integrado -entre otros- por hombres y mujeres trans o personas autopercibidas como no binarias para trabajar en el estado situacional de las diferentes causales de vulneración de derechos del colectivo LGTBI, y proponer soluciones integrales y herramientas para el cuidado de dicha población”, entre otros compromisos en la agenda política y social a seguir”.

Por primera vez se realizó un encuentro de estas características en la Ciudad, siendo Buenos Aires anfitriona y el responsable local del evento el legislador porteño por Vamos Juntos  Maximiliano Ferraro.

Los participantes internacionales del Encuentro y firmantes del documento con las conclusiones y agenda a seguir en adelante fueron:  Andrés Scagliola, Coordinador Ejecutivo de la Secretaría de la Diversidad de la Intendencia de ​​Montevideo (Uruguay), Berta María Cao Menéndez,Comisionada para el ORGULLO de Madrid. Coordinación General del Ayuntamiento de Madrid (España), LolKin Castañeda Badillo, Constituyente de la ciudad de México (México), Juan Carlos Prieto García, Director de Diversidad Sexual de la Secretaría Distrital de Planeación (SDP) de la ciudad de Bogotá (Colombia), María Cecilia Chacón Rendón, Concejala de la ciudad de La Paz (Bolivia), Simón Cazal, Director Ejecutivo SomosGay de la ciudad de Asunción (Paraguay).

De los debates y charlas también participaron referentes nacionales como Pamela Malewicz, Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de CABA , David Cohen, Director General de Convivencia en la Diversidad, de Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de CABA, Matías López, Secretario de Desarrollo Ciudadano – Vicejefatura del Gobierno de CABA, Daniel Lipovetzky, diputado nacional (Pro), Presidente de la Comisión de Legislación General del Congreso de la Nación, Sergio Maulen, Director de la Dirección Nacional de SIDA, Ministerio de Salud de la Nación, María Rachid, Directora del Instituto contra la Discriminación, Defensoría del Pueblo, Esteban Paulón, Subsecretario de Diversidad de la Provincia de Santa Fe, Lisa Kerner, Gestora Cultural, representante del centro social y cultural casa Brandon, Marcela Romero, Activista trans, fundadora de la Casa Trans.Presidenta de la FALGBT, referente de la RedLacTrans, Vida Morant, Referente trans en educación y cultura.Secretaria Académica de la FALGBT, Doctora Luciana Sánchez, abogada representante de la familia de Diana Sacayán, doctor Leandro Cahn, Director de la Fundación Huésped, Diana Maffia, Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad.

El documento final resalta las distintas intervenciones para el uso y goce del espacio público como la del Distrito Diverso en la ciudad de Bogotá, la Estación Carlos Jáuregui y el Paseo de la Diversidad en la ciudad de Buenos Aires; la Plaza Pedro Zerolo y la red de semáforos inclusivos en Madrid; la Semana de Arte Trans en Montevideo, así como las acciones que derivan de la Declaración del mes del Orgullo en Ciudad de México.

En cuanto a las acciones a seguir proponen “llamar a los Estados y ciudades a reconocer, promover y preservar la memoria de los colectivos LGTBI, sus organizaciones sociales, líderes, lideresas como parte integral del diseño e implementación de las acciones estatales”. También se exigirá a las autoridades “que realicen las investigaciones bajo protocolos que conduzcan al esclarecimiento, sanción a responsables, justicia, no revictimización y acciones que honren su memoria y garanticen la reparación del daño, y fomentar acciones y políticas públicas que conduzcan a una convivencia social basada en el respeto pleno a los derechos humanos, en condiciones de igualdad y sin discriminación”.

Otro de los objetivos es  “alentar a los gobiernos nacionales y locales a continuar y reforzar los procesos formación, sensibilización y capacitación en el servicio público en todas sus instancias, así como a desarrollar acciones que promuevan una cultura de igualdad y no discriminación en la sociedad a fin de erradicar la violencia institucional e impulsar un cambio social por el respeto y la igualdad hacia todas las personas LGTBI”.

Finalmente el documento manifiesta que “El espíritu que nos inspiró es el deseo de que cada día se sumen más ciudades y/o países al avance en derechos y bienestar pleno de personas LGTBI en cualquier parte del mundo”.