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diversidad sexual

También en ciencia, a mayor categoría menos mujeres – El Litoral

Comparto con ustedes la entrevista publicada en El Litoral de Santa Fe

También en ciencia, a mayor categoría menos mujeres

Una paridad difícil de alcanzar en el campo científico, con muchas menos mujeres en las escalas superiores de investigación, los “peajes” para llegar a esas categorías y la necesidad de políticas públicas que establezcan la responsabilidad del cuidado familiar, en este diálogo.

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Gabinete masculino. Para la investigadora, la paridad tiene que ser un objetivo de la comunidad científica. Mientras tanto, el gabinete nacional de Ciencia y Técnica está formado sólo por varones. Foto:Flavio Raina

Nancy Balza

politica@ellitoral.com

Una mujer científica cuenta que cuando una colega obtuvo su ingreso a la carrera de investigación, algunos compañeros la saludaban y otros le preguntaban: “¿Estás embarazada?”. La anécdota fue recogida por Diana Maffía en el desayuno de trabajo organizado el jueves último por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNL, en el marco del programa Más Igualdad, Mejor Ciencia. Y su conclusión fue que “felicitar a una mujer en el ámbito de una universidad, de investigación y por colegas debía ser un logro femenino, y el logro femenino es tener hijos”.

Siguiendo en esta línea y a la hora de analizar algunas dificultades que atraviesan las mujeres para acceder a las escalas superiores, Maffía, Dra. en Filosofía e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA evaluaba: “Si el logro femenino es tener hijos y queremos tenerlos, ¿cuál es el acompañamiento institucional para esta enorme diferencia entre varones y mujeres?”.

—¿Qué tan lejos o qué tan cerca estamos de lograr la igualdad de género en el campo de las ciencias?

—Depende del modo en que lo analicemos. Una cuestión es la estadística, la más fácil de ver: cuántas mujeres y cuántos varones hay en cada categoría. Y ahí notamos, como en otras áreas de trabajo, la cuestión de la segregación vertical: a medida que ascendemos en la categoría hay menos mujeres y más varones. Entonces, estadísticamente somos la mitad del sistema de investigación pero acumuladas en las categorías más bajas, y a medida que se asciende la proporción es muy desventajosa para las mujeres. La proporción de investigadores superiores en este momento debe ser de un 75 % de varones y 25 % de mujeres. Cuando comenzamos a trabajar en la Red de Género, Ciencia y Tecnología en el año ‘94, la proporción era de 8 % de mujeres y 92 % de varones. Quiere decir que en poco más de 20 años alcanzamos a ser la cuarta parte de los investigadores superiores, pero todavía estamos lejos de la paridad si miramos la ubicación en la escala. Lo mismo pasa en otras tareas, en la Justicia, la empresa o la política.

—¿De qué otra manera se puede analizar?

—Otra manera de mirarlo es a partir de cuáles son los “peajes” que pagamos las mujeres para llegar a esa categoría y analizar cuántas mujeres quedan en el camino y por qué. Y vemos algo que recién se empieza a trabajar en los últimos años de manera teórica que es la desigual distribución en las tareas de cuidado. Está implícito que las mujeres nos vamos a hacer cargo de la crianza y de las tareas domésticas, cosa que en parejas más jóvenes y más igualitarias ya han discutido. Pero no se trata de discutirlo en el plano de la intimidad, sino de hacer una discusión política al respecto. La política no está organizada alrededor de esas necesidades sino de prioridades económicas. Siempre empiezan más mujeres y varones en la carrera de investigación y en algún momento se hace una meseta y luego baja abruptamente la cantidad de mujeres.

—¿Hay una edad en la que ocurre ese amesetamiento?

—La edad es entre los 35 y 45 años, que es cuando el conflicto se presenta de manera más intensa. En general, las mujeres abandonan la carrera después del segundo hijo; con el primero la pilotean como pueden. Además, tiene que ver con cuáles son los salarios que perciben las mujeres y la posibilidad de que ese trabajo de cuidado pueda ser suplido en el mercado. La responsabilidad del cuidado debe ser pensada desde las políticas públicas: no debe estar feminizado porque es una responsabilidad de todos y todas; no debe estar privatizado, porque no es solamente una necesidad que surge del ámbito de la familia, ni tampoco mercantilizado, porque eso implicaría que algunos puedan acceder y otros no. Para que haya igualdad en los planos profesionales, deben explicitarse estas responsabilidades de cuidado.

En el Conicet, la Dra. Dora Barrancos que está en el directorio cumpliendo su segundo período, promovió medidas específicas para facilitar el equilibrio entre carrera y familia: la posibilidad de extender un año el informe de investigación en el período en que la mujer ha gestado o ha tenido un hijo, y la posibilidad de extender el límite de edad para que pueda ingresar a una categoría: si tiene un hijo, un año más, dos hijos dos años, tres o más hijos, tres años. Eso hace que no se pierda el tren de la carrera pero tampoco la voluntad o el deseo de tener hijos en el momento en que crea apropiado hacerlo.

—El porcentaje de mujeres en cargos superiores de investigación se amplió, ¿en algún momento se va a alcanzar la paridad?

—Lo que tiene que ocurrir es que ése sea un objetivo de la comunidad científica. Y tengo que decir, con decepción, que el ministro de Ciencia y Técnica tiene un gabinete exclusivamente formado por varones. Entonces, la igualdad de género y la equidad no parece ser parte de sus objetivos. En el Conicet sí se ha avanzado bastante y tenemos que insistir con todas las políticas públicas, no sólo de ciencia y tecnología. Porque no es que tengamos exceso de científicos: necesitamos más científicos y científicas. Entonces, desperdiciar recursos humanos por un prejuicio de género es poco inteligente. Los mismos argumentos con los cuales se desarrolla una política científica nos tendrían que llevar a favorecer la equidad. Cuando esto no ocurre es porque hay inclinaciones prejuiciosas o falta de sensibilidad con este tema. La sensibilidad se educa y tengo la esperanza de que al ministro de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, logremos educarlo.

“Producir una convocatoria dirigida a mujeres, donde podemos vernos, escucharnos y establecer esta empatía con otras experiencias, me parece que es de un impacto en cuanto a política científica muy importante y original”.

DIANA MAFFÍA

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El dato

PERFIL

  • Diana Maffía fue diputada de Caba (2007-2011) por la Coalición Cívica/ARI, es Dra. en Filosofía de la UBA, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de dicha universidad, donde dirige con Dora Barrancos un programa sobre “Construcción de ciudadanía de las mujeres y otros grupos subalternos”. Miembro del Consejo Académico del Centro de Formación Judicial del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, es docente de la UBA y de la Maestría de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Rosario; y además autora de numerosas publicaciones.

Lo importante

EL MARCO

  • Diana Maffía estuvo en la ciudad para disertar en el marco de la campaña “Más igualdad, mejor ciencia”, que lleva adelante la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNL, a cargo de Érica Hynes. Fue la segunda conferencia que ha organizado en el año sobre la temática que tiene como fin fomentar la participación de las mujeres en ciencia, y promover el debate y el análisis de la cuestión de género en el ámbito científico.

Fuente: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2016/06/21/politica/POLI-06.html

Conversando sobre Trata y explotación en Radio Ciudad

Comparto con ustedes el audio del programa de Mario Massaccesi, “Massaccesi que nunca” en Radio Ciudad, en el que participé el pasado 2 de agosto de 2016, conversando sobre trata de personas y explotación de la prostitución.

 
o Escuchar en línea

Los mil pequeños sexos

El próximo viernes 15 participaré en el I Coloquio Internacional sobre Estudios y Políticas de Género: Los mil pequeños sexos.

En este coloquio internacional, destacados especialistas de Argentina y el exterior debatirán sobre una teoría crítica del género, las teorías sobre lo neutro, lo queer y lo trans y las políticas de género vinculadas a las identidades y las disidencias. Asimismo, habrá un espacio para revisar las escrituras e imágenes de género, el género en relación a la sexualidad y la salud y su institucionalización en sistemas normativos, así como las prácticas de resistencia a esos intentos de normalización.

Contacto: ciepog@untref.edu.ar

Conferencia de apertura: Amaranta Gómez Regalado (Universidad Veracruzana, México)

Conferencia de cierre: Jack Halberstam (University of Southern California)

Actividad no arancelada

14 y 15 de julio – de 10:00 a 21:30 hs.

Sede Rectorado Centro
Juncal 1319 – C.A.B.A.

Organizan: Maestría en Estudios y Políticas de Género / Centro Interdisciplinario de Estudios y Políticas de Género (CIEPOG) UNTREF

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Programa

Inscripción

Universidad Nacional de Tres de Febrero

¿Por qué hablamos de femicidios?

Se acerca un nuevo 3 de junio y volveremos a salir a las calles exigiendo #NiUnaMenos y #BastaDeFemicidios. Luego de la multitudinaria marcha del año pasado, ya más seguras de la voluntad colectiva que acompaña estos reclamos, nos preparamos organizando, discutiendo y evaluando qué avances logramos y qué demandas pendientes nos quedan para alcanzar una sociedad paritaria y sin violencia de género.

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de violencia de género, cuando hablamos de femicidios? Los medios de comunicación están más receptivos con el tema y los conceptos, pero a veces se transmiten sentidos equivocados o se hacen visibles situaciones de violencia de una manera regresiva en cuanto a derechos. La mayor presencia en los medios de comunicación asegura la difusión, pero no siempre la corrección de las ideas.

Escuché periodistas respetables hablar de “violencia de género” cuando un hombre es víctima de violencia por parte de una mujer, y eso no es correcto. Porque la violencia de género se define por las relaciones desiguales de poder que subordinan a las mujeres, y las relaciones patriarcales que hacen de las mujeres (y los hijos e hijas) propiedad de los varones y responsables del cuidado y los trabajos domésticos. Cuando una mujer se rebela a ese lugar, la respuesta es la amenaza, la violencia y la muerte. Un varón puede sufrir violencia e incluso ser asesinado, pero esto no ocurre en una cultura que legitima relaciones desiguales de poder, sino todo lo contrario. Es violencia, pero no es violencia de género.

El concepto de “Femicidio” es el tenebroso final de esa escalada de violencia. No se trata de un conflicto privado entre dos personas, ni tampoco de un crimen pasional (como todavía se insiste en caracterizarlo). Aunque ocurra en el seno de una pareja o ex pareja, está basado en una desigualdad sistemática en la que el Estado tiene responsabilidades. Por eso le reclamamos al Estado su intervención, no sólo para penalizar al femicida, sino fundamentalmente para evitar los femicidios.

Hablamos de femicidios porque sabemos que en el largo camino que recorremos las mujeres tropezando con múltiples formas de violencia, muchas de las cuales están tipificadas en la ley correspondiente, instituciones y funcionarios inclumplen por omisión las obligaciones a las que se han comprometido. Porque nos tomamos en serio los derechos humanos y estamos convencidas de ser parte de su universalidad. No banalicemos los conceptos. Esto no es una avanzada de las mujeres sobre los varones, sino sobre el patriarcado como un sistema cruel que también los oprime aunque parece darles privilegios. Es imposible construir igualdad en un sistema que naturaliza sobre las diferencias sexuales la desigualdad política y de derechos.

Y si ya hemos aprendido a usar la palabra “femicidio” avancemos sobre otras formas de crímenes de género subordinados, hablemos de “travesticidios” y de “transfemicidios” con palabras que iluminen sus específicas relaciones de opresión, respetando sus propias voces. Nombremos juntas al poder que asesina, y gritemos alto #NuncaMas.

*Por Diana Maffía, Directora del Observatorio de Género en la Justicia.

Publicado en Página/12. 30 de mayo de 2016

Jornadas sobre género, derecho y construcción de ciudadanía. Bariloche

Comparto con ustedes información sobre el taller para periodistas que voy a brindar el próximo 12 de mayo en San Carlos de Bariloche.

Foto de Diana MaffíaEn el marco de las jornadas “Género, Derecho y Construcción de Ciudadanía” Diana Maffía, brindará un taller dedicado a periodistas que abordará entre otros temas, “Racismo, identidades y pluralismo”, “Preguntas frecuentes en el tratamiento de violencia de género en radio y televisión” y “Uso del lenguaje en temática de género”.

Este taller está auspiciado por la Oficina de Género del Poder Judicial de Río Negro y se realizará el próximo jueves 12 de mayo a las 9, en la sala de audiencias del edificio Pilmayquen, tendrá una duración de dos horas y se entregará material de trabajo a los participantes.’